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Compromiso> Finanzas Sostenibles Act. 03 ene 2022

Fondos sostenibles: invertir en verde es el mejor ahorro

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Los fondos verdes o sostenibles son instituciones de inversión colectiva que eligen los activos que conforman su cartera en función de criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG). Su alta rentabilidad y la elevada reputación social está llevando a esta inversión a ser predominante en el mercado.

Los mercados e instituciones financieras tienen una alta capacidad de influencia a la hora de decidir dónde, cuándo, cuánto invertir y a qué precio, aunque su función sea la de intermediarios. Las finanzas sostenibles tienen la capacidad de canalizar el ahorro influyendo en el tipo de desarrollo que se busca. En el caso del desarrollo sostenible, tiene en cuenta aspectos ambientales, sociales y económicos a la hora de gestionar carteras.

Son finanzas que utilizan las herramientas del mundo financiero con un objetivo claro. Quieren contribuir al crecimiento económico unido a un desarrollo más humano donde se establezca un equilibrio entre lo económico, lo ambiental y lo social.

La inversión sostenible y responsable (ISR) es una filosofía inversora que tiene muy en cuenta el largo plazo. Integra aspectos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG por sus siglas en inglés) en el proceso de estudio, análisis y selección de valores de una cartera de inversión.

Un tipo de inversión más responsable

A la hora de conformar la cartera de un fondo de ISR pueden utilizarse criterios de exclusión para elegir los activos (por ejemplo, empresas de armamento controvertido); criterios de inclusión de empresas o gobiernos con políticas proactivas en responsabilidad social, e incluso optar por temáticas concretas relacionadas con criterios ASG (por ejemplo, el cambio climático o el agua). Por lo tanto, es un tipo de inversión más responsable

Por ejemplo, el ICO está jugando un importante papel en el desarrollo del mercado de bonos sostenibles a nivel nacional y de Europa. En 2020 se convirtió en el primer emisor español que lanzó una emisión pública de bonos sociales destinados a mitigar los efectos económicos de la COVID-19. Los fondos captados se están destinando a financiar operaciones de autónomos, pymes y empresas españolas orientadas a mitigar el impacto económico y social de la pandemia. La emisión ha tenido una demanda de más de 3.500 millones de euros, más de 7 veces el importe de la transacción, lo que supone la mayor sobresuscripción registrada en una operación de bonos ICO.

'Podcast': Comprometidos con la inversión sostenible

00:00 08:58

Financiando a empresas responsables

Al invertir en un fondo sostenible se está financiando, indirectamente, y a cambio de una rentabilidad, a aquellas empresas responsables en términos sociales, premiando su comportamiento y contribuyendo a su crecimiento.

El sector de fondos de inversión se está adaptando a un nuevo contexto económico. Ante un panorama marcado por buscar fuentes de rentabilidad en un entorno de bajos tipos de interés, una nueva forma de entender los negocios tras la irrupción de las nuevas tecnologías y una mayor conciencia social, la industria de gestión de activos está cargada de retos y oportunidades. Los fondos de inversión sostenibles aprovechan estas oportunidades y hacen frente a los retos que tiene nuestro mundo.

El Fondo Soberano de Noruega

Uno de los pioneros en este tipo de inversiones es el Fondo Soberano de Noruega. Se trata de un fondo de pensiones público del Gobierno de Noruega, creado en la década de los 90. Este fondo es independiente del propio Gobierno e invierte los beneficios, es decir, el superávit que el país escandinavo obtiene con la extracción y venta de petróleo.

Los fondos de pensiones sostenibles han llegado para dar respuesta a una demanda que estaba cada vez más en auge: la búsqueda del beneficio económico de las inversiones financieras tenía que complementarse con un objetivo social. Por ello, el diseño de nuevos productos de ahorro está basado en incorporar un perfil de sostenibilidad.

Para satisfacer las pretensiones de los clientes, las compañías que ofrecen estos planes utilizan criterios de inversión socialmente responsables muy rigurosos para encontrar el equilibrio entre rentabilidad e impacto social.

Un ejemplo de este tipo de actuación son los bonos verdes o la inversión de las rentas en empresas sostenibles que trabajan en el sector de las energías renovables, alimentación ecológica, reciclaje de agua y residuos, tecnología sostenible, transporte no contaminante, etc.

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Rentabilidad a largo plazo

“A la hora de valorar las carteras y los activos hay mucha más información que en la inversión tradicional. Con la inversión extrafinanciera se evalúan los llamados intangibles: la forma de proceder por parte de la empresa, las herramientas de gestión que evitan impacto socioambiental, el control de riesgos relacionados con la buena gobernanza, el cumplimento normativo, la ética de los administradores, etc. Este tipo de inversiones beneficia a lo largo del tiempo a las empresas en las que se invierte, por tanto, buscan una rentabilidad y sostenibilidad a largo plazo: por esto algunos inversores habituales son los fondos de pensiones o los fondos de reserva de algunos países”, explica Daniel González-Pérez, miembro del Grupo de Investigación Industria, Energía y Sostenibilidad de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), profesor de la ESIT y CEO de SAYTA - Soluciones Ambientales y Tecnologías del Agua.

Según un estudio de Spainsif (2019), una plataforma de encuentro y referencia en materia de inversión sostenible y responsable en España, basado en encuestas a 21 entidades nacionales y 12 gestores y propietarios de activos internacionales que operan en nuestro país, la inversión en fondos verdes o sostenibles asciende a 285.454 millones de euros, lo que representa el 49 % de la inversión total en activos (403.268 millones de euros). Esto supone un incremento del 36 % en relación con el año anterior.

¿Cómo será el futuro de estos fondos?

El futuro de la ISR, según Daniel González-Pérez, es amplio y próspero. “Hay avances regulatorios en la UE, en EE UU y brotes verdes en otros mercados como China. Esto va a potenciar el desarrollo de estas inversiones. Un ejemplo es la política de finanzas sostenibles de UE. Hay cada vez más inversores que buscan esta estabilidad a largo plazo. Forma parte de una estrategia de diferenciación y ya hay aseguradoras, bancos y gestoras de activos que incorporan estas gestiones en su misión y en su visión para atraer nuevo capital hacia una inversión más responsable, a la par que para facilitar financiación a esas empresas que tienen vocación por la sostenibilidad ambiental y social”.

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