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Cambio climático y vino: retos y soluciones para la viticultura global

El cambio climático está modificando de forma significativa el equilibrio de los viñedos. En un entorno marcado por temperaturas récord, sequías y fenómenos extremos, el sector vitivinícola enfrenta el desafío urgente de adaptarse para seguir produciendo vino de calidad.

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Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el año 2024 ha sido el más cálido desde que existen registros, con temperaturas 1,55 °C por encima de los niveles preindustriales. Este hito confirma que el cambio climático ya no es un riesgo futuro, sino una realidad que transforma el presente de la agricultura. La viticultura, particularmente sensible a las variaciones climáticas, enfrenta pérdidas de rendimiento, degradación del suelo y desajustes en los ciclos naturales que comprometen la calidad del vino.

En este escenario, el vínculo entre cambio climático y vino es cada vez más evidente. La incertidumbre climática es ahora una constante para el sector. Variables climáticas que antes eran estables, hoy son impredecibles. Esto afecta de forma directa al sector agroalimentario, especialmente a los viñedos, cuyo comportamiento depende del clima de cada región

Cambio climático en los viñedos: calidad y producción en riesgo

Uno de los elementos clave para entender el impacto del cambio climático en la vitivinicultura está ligado a la maduración de la uva. Cuando se dan temperaturas elevadas o muy bajas, la acumulación de azúcares en la uva se ve afectada. Esto repercute en la acidez y los productos y compuestos polifenólicos y aromáticos, que son los que darán el color, el aroma y la calidad al vino.

En este sentido, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Murcia con la variedad Monastrell propone soluciones como elaborar vinos con una mezcla de uvas maduras e inmaduras, para regular la cantidad de alcohol y el pH. Otro estudio, realizado en Burdeos entre 2016 y 2020, concluyó que elevar el tronco de las vides puede reducir el impacto negativo de las olas de calor del verano. Y a esto se suman otras soluciones, como aumentar el sombreado para retrasar la maduración de las uvas y plantar los viñedos en zonas más frescas.

Podcast | Vino y sostenibilidad: Esto es lo que necesitas saber

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Sin embargo, es importante tener en cuenta que tanto las temperaturas altas como las bajas pueden afectar a los cultivos. En algunas regiones, las vides se desarrollan más rápido debido al aumento de las temperaturas promedio, por lo que muchas veces se ven afectadas por las heladas invernales. 

Un riesgo adicional que plantea el cambio climático para los viñedos es el aumento de la frecuencia y la intensidad de los incendios forestales. En este sentido, las principales soluciones son implementar cortafuegos que protejan las plantaciones y mantener limpios de maleza los bosques que crecen alrededor. Además, algunas bodegas están trabajando para asegurar que sus instalaciones estén diseñadas para resistir tormentas, inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos.

El cambio climático y la biodiversidad de la vid

Con el calentamiento global también se ve comprometida la supervivencia de la vid. Fenómenos como sequías o inundaciones, que se están volviendo más frecuentes e intensos debido al cambio climático, pueden destruir cultivos, afectar la infraestructura agrícola y reducir la productividad.

Por otro lado, los cambios bruscos en las temperaturas y eventos meteorológicos como las granizadas pueden echar a perder las cosechas al degradarse o al favorecer la proliferación de plagas y enfermedades. Además,las precipitaciones irregulares y extremas, y la evapotranspiración – pérdida de agua por transpiración de las plantas y evaporación del suelo – acelerada causan estrés hídrico en las vides.

Una de las principales soluciones es cultivar variedades de uva más resistentes o que se adapten mejor a un clima cambiante. Existen también otras opciones, como anticipar las cosechas para evitar pérdidas, preservar el entorno natural de los ecosistemas y mejorar las prácticas agrícolas para aumentar la resiliencia frente a un clima cada vez más impredecible.

Además, algunas de las soluciones mencionadas anteriormente, como subir la altura de las vides o aumentar el sombreado, no solo influyen en el proceso de maduración de la uva, sino que también repercuten directamente en la salud y desarrollo de la planta. A esto se suman algunas soluciones agrícolas, como el riego por goteo.

Oportunidades para la viticultura ante el cambio climático

A la espera de que las acciones para frenar el cambio climático se consoliden –y teniendo en cuenta que muchas consecuencias son ya irreversibles–  el sector vitivinícola debe adaptarse a esta nueva realidad, entender sus riesgos y pasar a la acción. Pero, debido a las grandes diferencias que existen entre unos cultivos y otros –y entre la variedad de climas de los que dependen– no existe una solución única.

En las próximas décadas, la capacidad de adaptación de los agentes del sector será clave para asegurar su éxito. Esto se debe a que algunas variedades de uva podrían dejar de darse con facilidad en los lugares donde se han cultivado históricamente.

Este es un reto que deja la puerta abierta, también, a nuevas oportunidades: en Europa, por ejemplo, el aumento de las temperaturas hace que la viticultura pueda expandirse como actividad económica a países del norte del continente, como Inglaterra, Suecia, Dinamarca o Polonia, donde ya comienza a consolidarse esta actividad.

Preguntas frecuentes sobre cambio climático y vino

¿Cómo afecta el cambio climático a la viticultura?

Altera los ciclos de la vid, afecta a la maduración de la uva y aumenta el riesgo de fenómenos extremos.

¿El calor extremo empeora la calidad del vino?

Puede modificar el equilibrio entre azúcar, acidez y compuestos aromáticos, influyendo en el perfil del vino.

¿Qué soluciones aplica la viticultura ante el cambio climático?

Adaptación de variedades, manejo del viñedo, riego eficiente y cambios en ubicación y diseño de plantaciones.

¿Existen oportunidades para el sector del vino?

Sí. El aumento de temperaturas abre la viticultura a nuevas regiones antes no aptas.