¿Qué es una ola de calor y cómo se determina oficialmente?
Las olas de calor son episodios de temperaturas inusualmente altas que duran varios días y superan umbrales históricos definidos por cada país. La definición combina duración, extensión territorial e impacto, según agencias meteorológicas y organismos internacionales.
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Las olas de calor son episodios de temperaturas anormalmente altas. Estas temperaturas superan los valores habituales de una zona durante un periodo determinado.
Definición de ola de calor
Las definiciones varían según el país y la institución. Sin embargo, todas tienen en cuenta tres factores: la duración, la extensión geográfica y el impacto del fenómeno.
- Definición de la AEMET (España): La Agencia Estatal de Meteorología considera ola de calor cualquier episodio que dure al menos tres días consecutivos. Además, al menos el 10 % de las estaciones meteorológicas debe registrar temperaturas máximas excepcionales. Para identificar estos episodios, la AEMET utiliza como referencia los datos de julio y agosto entre 1971 y 2000. Las temperaturas deben superar el percentil 95 de ese periodo.
- Definición de la OMM y la OMS: La Organización Meteorológica Mundial y la Organización Mundial de la Salud emplean una definición más amplia. Consideran ola de calor un periodo inusualmente cálido y seco o cálido y húmedo. El episodio empieza y termina de forma brusca. Suele durar entre dos y tres días. Además, debe provocar efectos visibles sobre las personas y los sistemas naturales.
- Definición de Argentina (SMN): El Servicio Meteorológico Nacional define la ola de calor como un periodo excesivamente cálido de al menos tres días consecutivos. También exige que las temperaturas máximas y mínimas superen de forma simultánea el percentil 90. El organismo calcula este umbral con los registros diarios del semestre cálido. Para ello utiliza los datos recopilados entre octubre y marzo de 1961 a 2010 en cada localidad.
Las diferencias entre definiciones responden a las características climáticas de cada territorio. Los organismos comparan las temperaturas actuales con los registros históricos de cada zona. Por este motivo, una temperatura normal en una región puede representar una ola de calor extrema en otra. En la actualidad no existe una definición única válida para todo el mundo.
Una ola de calor depende del contexto climático regional y no solo de los grados registrados.
¿Cuándo se considera oficialmente una ola de calor?
Para que un evento térmico extremo se declare oficialmente, no basta con un día caluroso; deben cumplirse tres requisitos estrictos y comunes.
En primer lugar, se exige una duración mínima. Estos episodios se caracterizan por ser eventos prolongados en el tiempo, lo que requiere que las altas temperaturas persistan en la mayoría de los casos durante tres días como mínimo.
En segundo lugar, están los umbrales de temperatura. Los valores térmicos deben ser excepcionales frente al historial local. Por ejemplo, en España deben estar en el 5 % de las máximas más cálidas, o por encima del 90 % en los registros de Argentina. De hecho, en agosto de 2024 se registraron episodios de 40 °C que quedaron fuera de los criterios de ola de calor de la AEMET por no cumplir con el conjunto de exigencias.
Por último, es fundamental el porcentaje de territorio afectado. No es suficiente con que el calor extremo se concentre en un único punto aislado. Para considerar que el evento afecta a todo un país o región, esas condiciones anómalas deben manifestarse en al menos el 10 % de las estaciones meteorológicas o del territorio.
Cómo se activa una alerta por ola de calor
Para anticiparse a la llegada del calor extremo y mitigar sus impactos en la sociedad, los meteorólogos trabajan constantemente con pronósticos.
El inicio de las alertas varía dependiendo de los pronósticos y criterios de cada nación. La física y meteoróloga Mar Gómez explica que en España "se determinan siempre en función de la definición fijada por la AEMET", de modo que se decreta el inicio oficial en el momento exacto en que se ve que se cumplen dichas condiciones. El fin de la alerta tiene un funcionamiento igualmente sistemático, ya que el evento "dura hasta el momento en que dejan de cumplirse las condiciones", asegura Isabel Moreno, física y meteoróloga encargada de la información del tiempo del programa ‘Aquí la Tierra‘, programa de Radio Televisión Española (RTVE).
Los sistemas de vigilancia y revisión de datos obligan a veces a los expertos a ajustar la información a posteriori. En ocasiones, se definen retroactivamente olas de calor que no se habían previsto, o se descartan alertas que finalmente no cumplieron las condiciones. En este aspecto, el papel de las agencias meteorológicas es vital, particularmente al mantener referencias climáticas inamovibles. Tal como subraya Moreno, si no se tomara el periodo fijo de 1971 a 2000 y se moviera el límite adaptándose al calentamiento actual, el umbral sería cada vez más alto. Esto provocaría que dejen de notificarse muchas olas de calor y se perdería la capacidad de alertar a la sociedad.
Cómo reconocer y prepararse ante una ola de calor
Ante una exposición climática extrema, es fundamental atender a las señales de riesgo dictadas por las autoridades. El mayor peligro comienza con la persistencia de termómetros por encima de los umbrales locales durante tres o más días, sumado a los altos índices de calor. Dentro de este contexto, las noches tropicales juegan un papel crítico como acelerador del riesgo poblacional.
Las alertas oficiales se catalogan por códigos según el nivel de peligrosidad y focalizan su atención en los grupos vulnerables. Se debe extremar la precaución con las personas mayores, los niños, los enfermos crónicos y los trabajadores expuestos al aire libre. Las principales recomendaciones de seguridad, que se difunden de forma práctica, incluyen garantizar la hidratación, mantener una correcta ventilación, buscar sombreados y llevar a cabo una estricta planificación horaria.
Qué riesgos tiene una ola de calor para la salud
Las altas temperaturas no son únicamente una incomodidad meteorológica, sino que, a partir de ciertos umbrales, resultan peligrosas para los seres humanos y generan un impacto directo en la salud.
Frente a la falta de prevención, se multiplican los golpes de calor y la mortalidad. El riesgo sobre la vida humana quedó patente en Canadá, donde 619 personas fallecieron directamente por culpa del calor extremo durante el evento de 2021.
Este fenómeno ensancha sus efectos al agravar de forma sistemática a los pacientes con enfermedades crónicas y cebarse especialmente con la población vulnerable, provocando un impacto discernible en los sistemas biológicos. A todo ello hay que sumar que, según el informe global de la coalición científica World Weather Attribution y Climate Central, el cambio climático añadió un promedio de 26 días de calor extremo a nivel mundial en un período de doce meses, exponiendo a más de 6.300 millones de personas —cerca del 78 % de la población del planeta— a al menos 31 días de temperaturas peligrosas directamente intensificadas por el calentamiento global, lo que amplifica drásticamente el riesgo para la salud pública general
Cómo influye el cambio climático en las olas de calor
Las olas de calor siempre han existido a lo largo de la historia debido a situaciones meteorológicas naturales. Según Mar Gómez, responden habitualmente a la invasión o permanencia prolongada de masas de aire muy cálido, o a la presencia de dorsales o anticiclones en superficie. No obstante, el calentamiento global está alterando este panorama.
En cuanto a la frecuencia, los eventos de calor extremo preindustriales que antes ocurrían una vez cada 10 años ahora se esperan una vez cada 3,5 años, tal y como señala el Sexto Informe de Evaluación (AR6) del IPCC. Esta aceleración en los ciclos climáticos evidencia cómo el calentamiento global ya ha alterado de manera estructural los patrones de la salud pública y la seguridad planetaria. La intensidad también ha escalado de forma radical; Gómez concluye que las olas extremas que sufre España son hoy al menos cinco veces más probables por culpa de la crisis climática.
Finalmente, la duración ha llevado a que bloqueos anticiclónicos persistentes dejen de ser episodios excepcionales para convertirse en fenómenos habituales, atrapando y recalentando el aire durante mucho más tiempo.
Ejemplos recientes de olas de calor en el mundo
Diversos consorcios climáticos e instituciones internacionales han documentado 67 eventos de calor extremo, todos con una influencia humana significativa, entre mayo de 2024 y mayo de 2025. Este análisis, coordinado de forma conjunta por la red World Weather Attribution y Climate Central, constata que ninguno de los episodios térmicos más severos y destructivos del planeta durante ese ciclo de doce meses estuvo libre de la huella del calentamiento global, consolidando la crisis climática como un factor omnipresente en las anomalías de temperatura mundiales.
En Argentina, el inicio de 2024 estuvo marcado por un episodio sin precedentes que afectó a todas sus provincias desde el 21 de enero hasta el 12 de febrero. Fue uno de los eventos más largos de la historia del país, batiendo récords térmicos en el centro y norte con persistentes temperaturas de más de 35 °C. Esta alteración en el cono sur sumó sequías en verano e inviernos muy inestables; tanto es así que en pleno agosto de 2024 los termómetros volvieron a rozar los 40 °C en varias localidades argentinas.
Canadá ejemplifica el impacto letal del llamado "domo de calor". En junio de 2021, un potente bloqueo anticiclónico mantuvo las temperaturas 20 °C por encima de lo normal en el oeste del país durante una semana. Las consecuencias fueron trágicas: 619 muertos y el pueblo de Lytton, que llegó a registrar 49,6 °C, quedó completamente calcinado en 24 horas por virulentos incendios en el bosque boreal.
El caso de España en 2025 ilustra la tendencia al alza en Europa. La AEMET anticipó que los primeros 20 días de agosto de 2025 serían los más cálidos desde que hay registros. Este episodio sumó más de 10 días de valores extremos, dejando el 12 de agosto récords de 45,5 °C en Badajoz y 45,2 °C en Sevilla. Solo ese día, 165 estaciones sobrepasaron los 40 °C y 62 superaron la marca de los 42 °C.
Estos datos forman parte de un preocupante goteo de récords recientes a nivel global. Junio de 2025 fue el tercer junio más cálido para 'Copernicus', y el acumulado de julio de 2024 a junio de 2025 promedió 1,55 °C por encima del nivel preindustrial, lo que empujó a la OMM a proyectar un exceso de temperaturas en casi todas las tierras emergidas de cara al trimestre de julio a septiembre de 2025.
Olas de calor en 2026
De cara a 2026, las proyecciones de las principales agencias climáticas no auguran un respiro, consolidando la "nueva normalidad" térmica. Aunque los modelos meteorológicos preveían para este año una estabilización por la transición natural hacia patrones climáticos más fríos como 'La Niña', la inercia térmica acumulada en los océanos ha mantenido las temperaturas globales en umbrales críticos.
Para el verano de 2026 en el hemisferio norte, los expertos alertan de un alto riesgo de olas de calor estáticas. Estas anomalías no solo amenazan con picos diurnos que podrían superar recurrentemente los 46 °C en la región mediterránea, sino que traen consigo un aumento alarmante de las noches tórridas (mínimas por encima de los 25 °C), un factor que impide el enfriamiento natural de los ecosistemas, agrava el riesgo de incendios y dispara los índices de estrés térmico en los entornos urbanos.
Preguntas frecuentes sobre las olas de calor
¿Qué es una ola de calor?
Una ola de calor es un episodio de varios días consecutivos con temperaturas excepcionalmente altas respecto a los registros históricos habituales de una región determinada.
¿Cuándo se considera oficialmente una ola de calor?
Depende de cada país y organismo meteorológico. En general, se tienen en cuenta la duración del episodio, la intensidad de las temperaturas y la extensión territorial afectada.
¿Por qué una misma temperatura puede ser una ola de calor en un país y no en otro?
Porque las olas de calor se definen en relación con los registros históricos de cada zona. Una temperatura habitual en una región puede considerarse extrema en otra con un clima diferente.
¿Qué riesgos tienen las olas de calor para la salud?
Pueden provocar deshidratación, agotamiento térmico, golpes de calor y agravar enfermedades cardiovasculares o respiratorias, especialmente en personas mayores, niños y enfermos crónicos.
¿Cómo protegerse durante una ola de calor?
Se recomienda mantenerse hidratado, evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, permanecer en lugares frescos y seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias y meteorológicas.
¿Qué son las noches tropicales y por qué son importantes?
Son aquellas en las que la temperatura mínima no baja de los 20 °C. Dificultan el descanso y aumentan el impacto del calor sobre la salud cuando se prolongan varios días.
¿Está aumentando la frecuencia de las olas de calor?
Sí. Diversos estudios científicos y organismos internacionales señalan que el cambio climático está incrementando la frecuencia, duración e intensidad de los episodios de calor extremo.