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Planeta Biodiversidad 24 jun 2026

‘Hotspots’ de biodiversidad: los puntos clave para conservar la riqueza natural de la Tierra

Los ‘hotspots’ de biodiversidad son zonas del planeta que concentran una gran variedad de especies endémicas y ecosistemas únicos, amenazados por la actividad humana. Para ser considerados como tal, deben cumplir criterios estrictos y su conservación supone un desafío global.

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‘Hotspots’ de biodiversidad: los puntos clave para conservar la riqueza natural de la Tierra

Existen zonas en el mundo que concentran un gran número de especies únicas. Espacios de una riqueza biológica inigualable e irrepetible, con organismos autóctonos y endémicos que suponen un auténtico archivo histórico de la evolución de la flora y la fauna. Estos ecosistemas diversos, donde se presentan características ecológicas y ambientales diferentes, están en el punto de mira internacional por la necesidad de protegerlas y conservarlas en su estado original.

Según recoge la organización medioambiental Conservation International (CI), estas zonas están en crisis al sufrir las constantes amenazas del progreso, de la contaminación, de la urbanización, de las enfermedades y de los efectos nocivos del ser humano, lo que pone en peligro la pervivencia de estos lugares. “Hoy en día, las especies se están extinguiendo al ritmo más rápido desde la extinción masiva de los dinosaurios”, alerta el organismo. Y, ante este desafío, los conocidos como ‘hotspots’ toman más relevancia que nunca.

‘Hotspots’ de biodiversidad: los puntos clave para conservar la riqueza natural de la Tierra

¿Qué son los ‘hotspots’ y por qué son importantes?

Un ‘hotspot’ de biodiversidad es una zona terrestre que concentra una gran riqueza biológica, –especialmente un alto número de especies endémicas– y que al mismo tiempo se encuentra bajo una fuerte amenaza debido a la actividad humana. Aunque suelen ocupar superficies relativamente reducidas, estos territorios albergan una parte desproporcionadamente alta de la biodiversidad del planeta.

Origen del concepto: del trabajo de Norman Myers al reconocimiento internacional

El término ‘hotspot’ de biodiversidad no es nuevo, pero su concepción ha ido avanzando en las últimas décadas. Surge por primera vez en los años 80 gracias al trabajo de un reconocido ecólogo y profesor de la Universidad de Oxford, el doctor Norman Myers. Queda patente por primera vez en un artículo suyo para The Environmentalist, donde se establecían solo 10 ‘hotspots’, cifra que ha ido aumentando con los años.

El uso del concepto se amplió en el año 2000, con la publicación de otro artículo de Myers, ‘Biodiversity hotspots for conservation priorities’, en el reputado medio especializado Nature, así como con la creación del Fondo de Asociación para los Ecosistemas Críticos o CEPF (del inglés, ‘Critical Ecosystem Partnership Fund’), cuyo principal objetivo es afrontar el desafío global de proteger la biodiversidad terrestre y asegurar la pervivencia humana ante las amenazas potenciales.

La importancia de estos puntos calientes de biodiversidad radica en dos razones concretas, como recoge Conservation International:

  • El sustento de toda la vida en la Tierra se debe a la biodiversidad, donde los ‘hotspots’ destacan como refugios biológicos y evolutivos de características irrepetibles. 
  • Los lugares clasificados como puntos calientes corresponden a las áreas que más benefician a la humanidad a nivel de capital natural, no solo por contener los ecosistemas más ricos del planeta, sino porque albergan poblaciones vulnerables que dependen de la naturaleza para subsistir.

¿Cuáles son los criterios para identificar un ‘hotspot’ de biodiversidad y su grado de amenaza?

Los puntos críticos de biodiversidad todavía definen zonas con “una porción muy singular de la biodiversidad, pero con matices”, considera el doctor José F. González-Maya, biólogo egresado de la Universidad Latina de Costa Rica y actual profesor investigador del departamento de ciencias ambientales, División de Ciencias Biológicas y de la Salud, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Lerma, de México.

Para ello, se mantienen los criterios relacionados con una acumulación importante de especies “muy irremplazables en términos de que albergan una cantidad de especies únicas, en este caso la mayoría endémicas”, cuya pérdida supondría eliminar “una parte de la historia natural y evolutiva que sólo ocurre en ese lugar”, señala.

Sin embargo, en la actualidad también se consideran zonas con un serio nivel de amenaza, “principalmente la pérdida de hábitat, pero aquí operan todas las amenazas de forma sinérgica, incluyendo la sobreexplotación, las especies invasoras, el cambio climático, entre otras”. Por último, adquiere una mayor relevancia “por los bienes y servicios que proveen a la humanidad”, es decir, el capital natural que producen, al tener un gran impacto en poblaciones y comunidades enteras.

Los criterios que establecen si una zona puede estar considerada punto caliente, tal y como recoge la CEPF y el CI, son solo dos, pero de estricto cumplimiento:

  • En primer lugar, contener un mínimo de 1.500 plantas vasculares endémicas, especies que solo se encuentren en dicha zona. Es decir, una acumulación importante de especies “muy irremplazables en términos de que albergan una cantidad de especies únicas, en este caso la mayoría endémicas”, cuya pérdida supondría eliminar “una parte de la historia natural y evolutiva que sólo ocurre en ese lugar”, señala.
  • En segundo lugar, haber perdido al menos un 70% de su vegetación nativa primaria, lo que los convierte en zonas gravemente amenazadas, con un alto potencial de extinción por no protegerse. En la actualidad también se consideran zonas con un serio nivel de amenaza, “principalmente la pérdida de hábitat, pero aquí operan todas las amenazas de forma sinérgica, incluyendo la sobreexplotación, las especies invasoras, el cambio climático, entre otras”. Por último, adquiere una mayor relevancia “por los bienes y servicios que proveen a la humanidad”, es decir, el capital natural que producen, al tener un gran impacto en poblaciones y comunidades enteras.
Criterio Requisito
Plantas endémicas Al menos 1.500 especies vasculares
Pérdida de hábitat Más del 70% de vegetación original
Singularidad biológica Muy elevada
Nivel de amenaza Alto riesgo de degradación

No obstante, la mayoría de los hotspots reconocidos actualmente superan ampliamente estos dos criterios, lo que implica una situación compleja y casi contradictoria, ya que algunas de estas regiones superan las 15.000 plantas endémicas (como Sundaland, en el sureste asiático) , lo que aporta una riqueza natural destacada y superando ampliamente el requisito, muchos de ellos, lamentablemente, ya alcanzan un 95% de pérdida de vegetación. Hoy, más que nunca, proteger estos puntos es fundamental.

‘Hotspots’ de biodiversidad: los puntos clave para conservar la riqueza natural de la Tierra

¿Dónde se encuentran los principales ‘hotspots’ del mundo?

A nivel global, existen tan solo 36 áreas que se catalogan como puntos críticos de biodiversidad. Estos hábitats, como indican desde Conservation International, representan solo ‌‍​‍​‍‌‍‌​‍‌‍‌‍‌‌‍‌‌‍‍‌‌‍‍​‍​‍​‍‌​‌‍​‌‌‍‍‌‍‍‌‌‌​‌‍‌​‍‍‌‍‍‌‌‍​‍​‍​‍​​‍​‍‌‍‍​‌​‍‌‍‌‌‌‍‌‍​‍​‍​‍‍​‍‌‍‍​‌‌​‌‌​‌​​‌​‍‍​‍​‍‌​‌‍​‌‌el ‍​‌‌​​‍​​‌​​‍‌‍​‌​‌​‌‍‌‌​‌​‌‍​‍‌‌​​‍​​‍​‍‌‌​‌‌‌​‌​​‍‍‌‍​‌‍‍​‌‍‍‌‌‍​‌‍‌​‌​‍‌‍‌‌‌‍‍​‍‌‌​‌‌‌​​‍‌‌‌‍‍‌‌‌‍‌​‍‌‌‌​​‌​‌​​‍‌‌​​‍​​‍​‌​‌‍‌‌​‌‌‍‌‌​​‌​‌‌​​‍‌‍​‌‌​​​‌‍​‌​‍​​‍‌‌​​‍​​‍​‍‌‌​‌‌‌​‌​​‍‍‌‌​‌‌‍​‌‌​​‍‌‍‌‌‌‍‌​‍‌‍‍‌​‌​​‌‍​‌‌‍​‌‍‌‌​‌‌‍‌‌‍​‌‌‍‍‌‌‍‍​‍‌‍‌​​‌‍‌‌‌​‍‌​‌​​‌‍‌‌‍​‌‌​‌‍‍‌‌‌‍‌‍‌‌​‌‌​​‌‌‌‍​‍‌‍​‌‍‍‌‌​‌‍‍​‌‌‌‍‌​‍‌‌2,5% de la superficie terrestre de la Tierra​​​​‌‍​‍​‍‌‍‌​‍‌‍‍‌‌‍‌‌‍‍‌‌‍‍​‍​‍​‍‌​‌‍​‌‌‍‍‌‍‍‌‌‌​‌‍‌​‍‍‌‍‍‌‌‍​‍​‍​‍​​‍​‍‌‍‍​‌​‍‌‍‌‌‌‍‌‍​‍​‍​‍‍​‍‌‍‍​‌‌​‌‌​‌​​‌​‍‍​‍​‍‌​‌‍​‌‌‍‍‌‍‍‌‌‌​‌‍‌​‍‍‌‍​‌‍‌‍‍‌​‌‍‌‌‌​‍‌‌‍‌‍​‌‌‌​‌‍‍‌‌‍‌‍‍​‍‍‌‍‌​‍‌‍‌​‍‌‍‌‌‍​‌‌‍‍‌‌‍‍​‍‌‍‍‌‌‍‍‌‌​‌‍‌‌‌‍‍‌‌​​‍‌‍‌‌‌‍‌​‌‍‍‌‌‌​​‍‌‍‌‌‍‌‍‌​‌‍‌‌​‌‌​​‌​‍‌‍‌‌‌​‌‍‌‌‌‍‍‌‌​‌‍​‌‌‌​‌‍‍‌‌‍‌‍‍​‍‌‍‍‌‌‍‌​​‌‌, pero sustentan “más de la mitad de las especies de plantas del mundo consideradas endémicas”, así como ‍‌‌‌‍​‍‌‍​‌​‌‍‌‍​​​‌‍​‌​​‌​​​‌‍​​‍​​‍‌​‍​​‍​‍‌‌​‌‌‌​‌​​‍‍‌‌​‌‍‌“‌‌‍​‌‌​​‍‌‍‌‌‌‍‌​‍‌‍‍‌​‌​​‌‍​‌‌‍​‌‍‌‌​‌‌‍‌‌‍​‌‌‍‍‌‌‍‍​‍‌‍‌​​‌‍‌‌‌​‍‌​‌​​‌‍‌‌‍​‌‌​‌‍‍‌‌‌‍‌‍‌‌​‌‌​​‌‌‌‍​‍‌‍​‌‍‍‌‌​‌‍‍​‌‌‌‍‌​‍‌‌casi el 43% de las aves, mamíferos, reptiles y anfibios endémicos”.​​​​‌‍​‍​‍‌‍‌​‍‌‍‍‌‌‍‌‌‍‍‌‌‍‍​‍​‍​‍‍​‍‌​‌‍​‌‌‍‍‌‍‍‌‌‌​‌‍‌​ ​

Estos 36 puntos calientes tienen “una distribución principalmente tropical”, detalla González-Maya, “aunque también existen algunas regiones templadas”. Así, los ‘hotspots’ se distribuyen por todo el mundo, resaltando, por ejemplo, “los Andes tropicales, el Cerrado en Brasil, los bosques costeros del este de África, las montañas del centro de Asia, incluso toda la región Himalaya, la región Walasea, en Asia,o la cuenca del Mediterráneo, entre otros. Para conocerlos todos en profundidad y poder admirar su belleza y valor, puede accederse al mapa creado por la CEPF. 

Hotspot Región
Andes Tropicales Sudamérica
Cerrado Brasil
Himalaya Asia
Cuenca Mediterránea Europa, África y Asia
Bosques costeros del este de África África
Sundaland Sudeste asiático

El papel de los ‘hotspots’ en la conservación de los ecosistemas

Los recursos con los que cuentan las iniciativas de conservación son limitados. Esto implica una imperativa necesidad de priorización de inversión, donde se persigue obtener el mayor retorno en términos de conservación. Así, la categorización de puntos críticos supone que estas zonas se consideran prioritarias para las acciones de protección, consiguiendo un mayor nivel de recursos al tener un mayor potencial de impacto.

Por otro lado, el reconocimiento como punto crítico también permite poner foco en las necesidades humanas y sociales de los habitantes de estas zonas, que enfrentan retos mayores que en otras áreas terrestres. Todo ello convierte la determinación de ‘hotspot’ en una herramienta práctica para el cuidado de los ecosistemas.

¿Qué ocurrirá con los ‘hotspots’ en el futuro?

“Estamos enfrentándonos a una crisis de biodiversidad sin precedentes”, alerta González-Maya, por lo que, para garantizar la pervivencia y seguridad de los puntos críticos, “queda mucho por hacer”. El éxito potencial radica en encontrar fórmulas donde la biodiversidad y el desarrollo humano sean compatibles

El doctor recuerda que, para afrontar este gran desafío global, además de las necesarias labores de conservación por parte de las instituciones internacionales, públicas y privadas, el futuro de los ‘hotspots’ dependerá de la capacidad de las sociedades para aumentar su grado de concienciación sobre la importancia de la naturaleza.

En palabras del doctor, “la biodiversidad del planeta requiere la acción de todos como humanos, que entendamos nuestra relación directa, nuestra dependencia, nuestra codependencia y la importancia de conservarla a nivel global”. Así, todas y cada una de las personas que habitan la Tierra tienen la capacidad de contribuir al devenir de la naturaleza.

Preguntas frecuentes sobre los hotspots de biodiversidad

¿Qué es un hotspot de biodiversidad?

Es una zona terrestre con una alta concentración de especies endémicas que enfrenta graves amenazas por la actividad humana, como la deforestación o la urbanización.

¿Cuántos hotspots existen en el mundo?

Actualmente se reconocen 36 hotspots de biodiversidad que representan solo el 2,5% de la superficie terrestre, pero albergan más de la mitad de las especies vegetales endémicas.

¿Por qué es importante conservar estos ecosistemas?

Su preservación mantiene el equilibrio ecológico y el capital natural del planeta, del que dependen directamente millones de personas y especies.

¿Qué organizaciones protegen los hotspots?

Entre las principales están Conservation International y el Fondo de Asociación para los Ecosistemas Críticos (CEPF), que promueven acciones globales de conservación.