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Un vuelo para Carlos II con destino a México

Viaja de incógnito en una gran caja de madera. A simple vista, nadie sabe quién hay dentro de ella ni cuál es su destino. Inmóvil, protegido contra cualquier impacto, Carlos II llega por tierra y aire a Puebla. Allí, el Museo Internacional del Barroco aguarda impaciente el retrato de este rey, que forma parte de la Colección BBVA. Colgado en una de las salas de la exposición “El Arte de las Naciones. El Barroco como arte global”, nada perturba a un monarca que seguramente nunca soñó que un día visitaría México.

El viaje no es fácil y mucho menos corto. En mayo, el museo de Puebla pide el préstamo a la Colección BBVA del retrato de Carlos II, obra de Juan Carreño de Miranda. Desde Madrid, se evalúan todos los aspectos de la petición: las características de la exposición, la importancia del museo, el comisario, las condiciones de la sala, la seguridad, el transporte… Nada se deja al azar y todo queda por escrito.

Con un estado de conservación correcto y una limpieza superficial del cuadro, el óleo de Carreño de Miranda se inmoviliza dentro de una caja de madera Okume, hidrófuga y tratada contra incendios. “Por dentro, se pone un refuerzo de plástico (polietileno) que amortigua y actúa de contracaja de la obra”, apunta María García-Frías, restauradora jefe de la Colección BBVA.

Vídeo: María Mendoza, Fernando Martín.

Durante la estancia del último Habsburgo de España en Puebla, las condiciones ambientales de la sala de exposición deben cumplir con los requisitos de humedad relativa, temperatura, intensidad de la luz y de radiación ultravioleta establecidos por el prestatario. Una vez estas exigencias se cumplen, se prepara a Carlos II para emprender su viaje.

Fotografía de Carlos II de Colección BBVA

Carlos II, Juan Carreño de Miranda - Colección BBVA

El seguro, clavo a clavo

Durante el transcurso del préstamo, el museo solicitante debe contratar una póliza de seguro a todo riesgo, llamada “clavo a clavo”. Ésta cubre el transporte y la estancia de la obra prestada en la exposición desde su inicio hasta su devolución, en base al valor económico establecido por la Colección BBVA. Incluye también una serie de cláusulas para cubrir todo tipo de daños imprevistos que puedan afectar o poner en peligro la integridad del cuadro.

Fotografía de Embalaje caja Carlos II Colección BBVA

El seguro clavo a clavo cubre todas las etapas del préstamo de una obra - Colección BBVA

Un rey nunca viaja solo

A finales de septiembre, un camión escoltado de máxima seguridad traslada a Carlos II hasta Zaragoza, manteniéndolo en las condiciones ambientales exigidas y asegurando su completa inmovilización. Un correo —una persona designada por el prestamista— acompaña en todo momento al rey, para velar por su conservación y su correcta manipulación.

El joven monarca —retratado con apenas diez años— embarca entonces en un avión con destino a Ciudad de México, dentro de una caja colocada en posición vertical y en la dirección del vuelo. Junto a él, se encuentran otras obras también destinadas a recorrer mundo. En la última etapa de este largo viaje, Carlos II sigue en otro camión hasta Puebla. Una vez ya en el Museo Internacional del Barroco, las normas dictan que tiene que esperar 24 horas sin ver la luz para aclimatarse a las nuevas condiciones ambientales.

Pasado este tiempo y en presencia del correo, se abre la caja. Por fin, Carlos II puede contemplar su nuevo hogar en el interior de un museo de paredes blancas, acristaladas y curvas, obra del arquitecto japonés Toyo Ito. El 30 de enero de 2017, el último de los Austrias volverá a sumirse en el anonimato de una caja anodina para volver a casa y esperar allí su próximo destino.

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