La tecnología da un paso más: 2020 es la fecha prevista para que comience a operar la tecnología 5G, que podrá transportar un volumen de datos 1.000 veces mayor que la actual y que transformará la percepción de las cosas y la relación con el mundo que nos rodea.

Años 80. La tecnología de primera generación, también conocida como 1G, desembarcaba en el mundo. Unos años antes, el 3 de abril de 1973, Martin Cooper realizaba la primera llamada con un teléfono móvil en Nueva York. El denominado padre de la telefonía móvil llamó a Joel Engel, su máximo rival en la carrera tecnológica que iba a cambiar el mundo, desde la Sexta Avenida con un teléfono que pesaba casi 800 gramos y medía más de 30 centímetros. Un modelo más parecido a un ladrillo que los móviles que hoy caben en el bolsillo.

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Con el 1G ya se podía hablar, con el 2G nacieron los datos, con el 3G se hizo posible la navegación por internet a velocidades dignas, con el 4G se dio el salto a las videollamadas, streaming, podcasts, ver películas… ¿Qué promete el 5G?

Xavier Vilajosana, director del laboratorio de investigación de redes inalámbricas en el IN3 de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), señala que el 5G no solo incrementará la capacidad y la velocidad de acceso para los usuarios, sino del internet de las cosas: “El 5G no sólo permitirá el acceso masivo a datos desde un punto de telefonía móvil, sino que también transformará el core de internet”.

En su opinión, “pasaremos de una tecnología hardware –a través de routers o switches que redireccionan el tráfico por internet- a movernos en cloud [la nube], en donde instalaremos máquinas virtuales para multiplicar la capacidad de la red”.

Las redes 5G transportarán un volumen de datos móviles 1.000 veces mayor que las 4G, funcionarán a una velocidad estándar de 20 gigabits por segundo, lo que potenciará la visualización de vídeos en los móviles, la realidad virtual o los juegos online.

La tecnología 5G multiplicará por 1.000 el número de objetos que podremos conectar. Si la tecnología 4G se ha caracterizado por conectar a las personas con internet a través del móvil, la 5G va a conectar los objetos con la red.

Otra característica es que reducirá el retardo en el envío y la recepción de los datos. La latencia será inferior a cuatro milisegundos, frente a los 20 milisegundos de hoy en día que ofrece la red LTE (long term evolution, estándar para comunicación de datos en 4G). Disminuir el tiempo que tardan los datos en viajar a su destino permitirá, por ejemplo, la reducción de accidentes, pues los coches recibirán en tiempo real todo lo que ocurre a su alrededor. Otros ejemplos incluyen una mejora sustancial de la velocidad de descarga de servicios de vídeo como Netflix o una masificación de los juegos online a través de dispositivos móviles.

El 5G ¿realidad en 2020?

¿Qué se necesita?

Vilajosana señala que para implantar la tecnología 5G se necesitan antenas de menor potencia pero con mayor frecuencia. “Tendremos más cobertura, al haber más antenas que ‘radiarán’ con una potencia mucho menor”, explica el profesor, que añade: “Es bastante fácil para los operadores, que solo tienen que actualizar sus estaciones base e instalar más. En una ciudad es bastante sencillo, pues pueden poner estaciones en cada edificio si quieren y a la ciudad le interesa tener conectividad masiva”. ¿Y a los usuarios les va a costar más? “Debería costarnos menos, a las operadores de datos aumentar diez veces la capacidad no les cuesta diez veces más”, contesta el especialista.

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La tecnología 5G ha sido una de las protagonistas en el Mobile World Congress de Barcelona de 2017 y aunque para los más optimistas como recoge Le Monde “va a ser masiva y conectará a todo el mundo”, para otros su coste -que puede rondar los 56.000 millones de euros solo en Europa-, el recelo de los ciudadanos ante la implantación de miles de antenas como señala Financial Times, y el consumo energético que entraña, pueden suponer su freno.

2020 es la fecha que señalan los más optimistas para que esta tecnología sea una realidad -Corea del Sur y Japón lideran su desarrollo- y la Unión Internacional de Comunicaciones (UIT) ya ha hecho un borrador para definir el 5G, que se podría resumir en tres requisitos:

  • La capacidad de descarga tiene que alcanzar los 20 gigabits. La LTE se queda en un gigabit.
  • Deberá soportar un millón de personas conectadas por kilómetro cuadrado.
  • Cada usuario tendrá una velocidad de descarga de 100 megabits por segundo.

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