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La banca transaccional corporativa a la cabeza de la transformación digital

La gestión financiera de las grandes corporaciones y organismos institucionales ha experimentado en la última década una intensa transformación, y la banca transaccional ha jugado un papel muy relevante en la misma, tanto por el impulso dado a la actividad como por la mejora del modelo de relación con sus clientes. Dicha transformación no fue ajena a las recientes crisis financieras y se apalancó, en gran medida, en el uso de las nuevas tecnologías.

La oferta de una mejor, más amplia y sofisticada cartera de productos, con claro foco en ofrecer soluciones reales a las necesidades de los clientes, ha permitido optimizar el control de la liquidez que las grandes corporaciones e instituciones demandaban y, en este proceso, obtener grandes eficiencias en la cadena de financiación a corto plazo.

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La banca transaccional, un negocio estratégico tras la crisis económica mundial

Uno de los primeros efectos de la crisis económica mundial sufrida en la última década fue la escasez de liquidez en el mercado, con muy difícil acceso de las compañías a los mercados de capitales tradicionales. En este entorno, la banca transaccional se hizo absolutamente estratégica tanto para entidades financieras, por su capacidad de obtener liquidez a corto plazo; como de las empresas, que aseguraban los pagos de sus nóminas o de sus proveedores, haciendo posible la continuidad del día a día de las empresas mediante financiaciones a corto plazo genéricas o específicas.

A su vez, la necesaria búsqueda de nuevos ingresos por parte de las empresas, como resultado de un menor consumo en sus mercados naturales, requería de ayudas mediante productos de ‘Trade Finance’. Todo esto facilitó un mejor aprovechamiento de la generación de flujos de caja por parte de las compañías, mediante sistemas de ‘Cash Management’ centralizados, optimizando mediante control y gestión, la posición de tesorería de la empresa, antes malgastada.

Imagen de banca transaccional, BBVA, gráficos, intercambio, cuentas, cálculos

Por otro lado, el corto plazo de las operaciones de riesgo, a la par que el componente comercial de muchas de ellas hace que la presión regulatoria en términos de capital sea menos restrictiva, por lo que bancos tradicionalmente más centrados en banca de inversión han dedicado mucha inversión en el apoyo de sus modelos de banca transaccional.

El entorno, por otro lado, se ha vuelto extraordinariamente exigente y competitivo. La mayor capacidad de digitalización del producto transaccional, la liberalización de la oferta como consecuencia del impacto de la PSD2 en el sector, y un ecosistema ‘fintech’ que no ha sido ajeno al giro hacia un modelo de banca transaccional, han creado un gran número de soluciones y competidores en el mercado, que han permitido impulsar y mejorar la oferta general de productos y servicios.

El entorno, extraordinariamente exigente y competitivo, ha permitido impulsar y mejorar la oferta de productos y servicios”

La banca transaccional se encuentra inmersa en proyectos que incorporan nuevas tecnologías como ‘blockchain’, que permite entre otras funcionalidades la realización de pagos internacionales en tiempo real, ‘big data’, que ofrece un mayor conocimiento de los comportamientos del cliente, APIs (Application Programming Interface), que posibilitan la conexión de bancos y empresas de distintas formas, o la automatización y robotización de los procesos.

Los productos transaccionales están siendo, por tanto, protagonistas del cambio digital que se está produciendo, no solo en el mundo ‘retail’, sino también en empresas. La aproximación digital de los grandes clientes pasa, en muchos casos, por soluciones que aparecen en el mercado y que les mejora, por ejemplo, su capacidad de cobro a distancia, disparando sus mercados potenciales.

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