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Servicios bancarios 22 ene 2016

Bitcoin: luces y sombras

La moneda virtual resurge tras un año turbulento. El Fondo Monetario Internacional da su voto de confianza y la Banca se centra en su desarrollo.

Citar a Blockchain sin Bitcoin cojea. La moneda virtual es la bandera de la tecnología en cadena de bloques que aspira a cambiar el sistema de pagos. Bitcoin ha sido protagonista de escándalos desde su nacimiento en 2009 aunque prueba de que cada vez tiene más fuerza es el primer comunicado del Fondo Monetario Internacional sobre las monedas virtuales. El comunicado, fechado en enero, destaca que “Las monedas virtuales y su tecnología pueden proporcionar servicios financieros más rápidos y baratos y pueden convertirse en una herramienta poderosa para profundizar en la inclusión financiera en un mundo en desarrollo”. Para muchos es el momento del paso de Bitcoin a la edad adulta tras seis años y medio envuelto en irregularidades y algunos fraudes. Incluso el fundador – desaparecido, al que no se le pone cara e incluso se duda del nombre– de la moneda virtual ha sido presentado a las nominaciones al Nobel de Economía 2016.

Lo ha presentado el economista americano Bhagwan Chowdhry que destaca que la moneda virtual de Satoshi Nakamoto: “El bitcoin, que existe sólo como un objeto matemático, tiene muchas ventajas sobre el papel físico y las monedas. Es seguro, porque se basa en un código criptográfico casi inviolable. Rompe el circuito de los gobiernos, bancos centrales, los intermediarios financieros – tales como Visa, MasterCard, PayPal y los bancos comerciales-  eliminando retrasos y los costes de las transacciones”.

Bhagwan Chowdhry también destaca que “los grandes beneficiarios de la moneda virtual son los consumidores y los pobres, antes marginados económicamente y que ahora podrán entrar en los circuitos financieros”.

Bitcoin parece que comienza una época dorada después de unos años turbulentos. Cuando nació, la Banca lo recibió con mucho recelo mientras ‘geeks’ rebeldes, ciber anarquistas o seguidores del movimiento antiglobalización abrazaron la moneda virtual. Lo vieron como un instrumento antisistema para competir con el modelo capitalista. También sirvió como instrumento para blanquear dinero, evasión fiscal…. prueba de ello fue el baile de la moneda: costaba 13 dólares en en enero de 2013, más de 1000 dólares nueve meses después para volver a caer a los 300 dólares. Provocó sonoros escándalos como el protagonizado por la operadora Mt. Gox.

Apuesta de los bancos

Actualmente la Banca apuesta  por la tecnología Blockchain. BBVA participa en el grupo de bancos internacionales para explorar las posibilidades de dicha tecnología en su negocio y han confiado a una startup americana R3 el desarrollo de aplicaciones utilizando esta tecnología en el sector financiero.  Un proyecto que incluye actualmente unos 30 bancos globales, entre los que están BBVA (que estuvo entre los fundadores en septiembre de este año), Bank of America, Barclays, Goldman Sachs, HSBC, JP Morgan, Morgan Stanley, Société Générale, BNP Paribas, Canadian Imperial Bank of Commerce, ING, Commerzbank, UBS….

También, a principios de 2015, BBVA invertía en la cartera virtual de criptomonedas más grande del mundo, Coinbase, que cuenta con un servicio de intercambio que permite a los usuarios comprar y vender ‘bitcoin’ al instante.

Los bancos han llegado tarde aunque se han dado cuenta de la revolución que está llegando. Y no solo en los pagos. Como destaca BBVA Research:  “el mayor impacto potencial de una contabilidad pública podría ir más allá del sistema de pagos. Dado que la mayoría de los activos financieros, como bonos, valores, derivados y préstamos ya son electrónicos, sería posible que algún día todo el sistema se reemplazaran por una estructura descentralizada. De hecho, las últimas innovaciones utilizan ‘tokens’ para almacenar y comercializar activos como valores, bonos, automóviles, casas y productos básicos”.

“Las llamadas “monedas de colores” llevan información adicional sobre el activo, lo que genera una “propiedad inteligente” o la capacidad de registrar y hacer transacciones con estos activos utilizando “contratos inteligentes”, que se imponen por medio de algoritmos complejos a través de plataformas distribuidas sin un registro centralizado, aumentando así su eficiencia. En este entorno, el sistema actual en que las entidades financieras registran las cuentas de los individuos de forma centralizada y las reservas de los bancos se almacenan en el banco central (por ejemplo la Reserva Federal) se sustituiría por el “Internet del dinero” o el “Internet de las finanzas”, un sistema financiero completamente descentralizado”.

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