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Análisis y opinión Act. 02 jul 2018

Chile: la lucha por recuperar el 'ancla' fiscal

Santiago de Chile

Con este título, el economista senior de BBVA Research Chile, Cristóbal Gamboni, aborda en una columna de opinión publicada por el portal de noticias El Mostrador la importancia de que Chile vuelva a contar con un ‘ancla’ fiscal.

A modo de ejemplo, Gamboni señala en su columna: “¿Cuánto será la inflación en dos años más? Lo más probable es que el lector ante esta pregunta responda 3%, que es el objetivo establecido por el Banco Central de Chile. Pero tanto o más relevante que la inflación anual esté en 2,8% o que durante gran parte de 2016 haya estado sobre 4%, es que el país cuenta con un ‘ancla’ oficial y creíble que guía los precios y la política monetaria”.

Entrando de lleno al tema, pregunta: “¿Cuánto será el balance fiscal este año?” Y sostiene que “es increíble que a la fecha siga encontrando personas que responden 1% del PIB”. Ello, por cuanto el ‘ancla’ fiscal de un 1% del PIB se abandonó hace años por parte de las autoridades.

«Desde 2009 el el gobierno ha tenido sucesivos déficits estructurales

Pero, ¿por qué aún ronda el 1% del PIB en la mente de las personas? Simple: por la fuerza y credibilidad del ‘ancla’ fiscal que mantuvo Chile entre 2001 y 2007, de una meta de superávit estructural de 1% del PIB. Gamboni recuerda que “en 2008, dicha meta se redujo a 0,5% del PIB, pero nadie se acuerda porque tuvo muy corta vida”. Y agrega: “En 2009, gatillado por la crisis subprime, se incurrió en una cláusula de escape de facto y, desde esa fecha, el gobierno ha tenido sucesivos déficits estructurales”.

El economista de BBVA señala que “la meta ha sido desde entonces volver a un balance estructural de 0% del PIB. Por lo mismo, muchas veces durante esta década no hemos sabido cuál es el déficit estructural al que apunta el Gobierno para el año, o a qué ritmo piensa alcanzar dicha meta de convergencia a balance estructural”.

De acuerdo con Gamboni, los beneficios de contar con un ‘ancla’ en política económica son innumerables. El haber tenido un ‘ancla’ fiscal contribuyó a la reducción de la deuda bruta, acumulación importante de activos, una deseable clasificación crediticia para los bonos soberanos y una institucionalidad creada en torno a la regla con la promulgación de la Ley de Responsabilidad Fiscal, entre otros.

De igual forma, precisa que en 2015 el compromiso fiscal sufrió una nueva transformación: “Se seguiría buscando converger a balance estructural (0% del PIB), pero ahora sería importante el ritmo, y el compromiso fue reducir el déficit estructural en aproximadamente 1/4 del PIB por año”.

«Parece difícil eludir una reducción a la clasificación de deuda soberana este año.

Para el economista, esto “buscaba subsanar la falta de un ancla fiscal anual, y dar guía a los agentes sobre cuál era el objetivo del gobierno para ese año en particular y los próximos”. Sin embargo, cuestiona su efectividad, poniendo como ejemplo la meta de déficit estructural para 2017. Esta se fijó en 1,5% del PIB antes que las autoridades conocieran el cierre efectivo del déficit de 2016. Como éste último fue finalmente de 1,6% del PIB, ello obligaría al Gobierno a modificar su meta fiscal para 2017 para honrar el compromiso de reducción de ¼ de PIB por año. Esto –a la fecha— no ha sucedido, lo que siembra un grado de incertidumbre sobre las cuentas fiscales.

Gamboni enfatiza que contar con un ‘ancla’ fiscal –clara, conocida y compartida por todos— eliminaría todo tipo de incertidumbres.

Asimismo, expresa que “a la falta de un ‘ancla’ se ha sumado la difícil situación económica y la corrección a la baja de los parámetros utilizados para el cálculo de los ingresos estructurales. Todo esto ha redundado en un apretado espacio para el crecimiento del gasto público, la reducción del ‘outlook’ crediticio por parte de dos agencias clasificadoras y la rápida acumulación de deuda bruta. Parece difícil eludir una reducción a la clasificación de deuda soberana este año”.

Y concluye con una reflexión: “Estar en la situación de llevar a cabo una política fiscal que deje satisfechos simultáneamente a ciudadanos, agentes de mercado y organismos internacionales, sin duda, no es para nada fácil. Pero la tarea se simplificaría si se retoma un ancla clara como la que existió durante la década pasada. Cualquier elemento que se dé para librar con éxito esta lucha será bienvenido”.

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