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Internet 03 ene 2018

‘Cloud computing’: ¿qué es y cómo sacarle beneficio?

El ‘cloud computing’ ofrece servicios de computación a través de internet. Esta es la definición básica de una tecnología que ha jugado un papel clave en la transformación digital de un amplio número de sectores, el financiero incluido. Gestionar servicios en la nube nunca fue tan fácil y rápido.

El ‘cloud computing’, o computación en la nube, es la entrega bajo demanda de servicios informáticos, como el almacenamiento de datos, aplicaciones y otros recursos a través de internet y en un modelo de pago por uso. La clave de esta tecnología es que los datos se proveen desde un servidor externo, por lo que el usuario no necesita tener una gran infraestructura para disfrutar de los servicios.

Como explica Amazon, uno de los grandes proveedores de servicios en la nube, las ventajas que ofrece este almacenamiento lo convierten en un método rápido, seguro y regulado.

Plataforma ‘cloud’ para cada necesidad

El ‘cloud computing’ puede clasificarse atendiendo al tipo de nube que requiera cada usuario:

  • Nube pública: la sencillez a la hora de gestionar y los plazos de entrega reducidos son algunas de sus ventajas. Un ejemplo sería la de Amazon o  Google App Engine.
  • Nube privada: funciona en servidores propios y es la solución más adecuada para una empresa que quiere gestionar su propio ‘hardware’ y almacenamiento. Es un recurso no compartido y se puede externalizar su gestión a empresas como Dell o Citrix.
  • Nube híbrida: es el resultado de la combinación de las dos anteriores soluciones, que permite ejecutar aplicaciones en la nube privada pero usar los servicios públicos cuando se  da un pico de la demanda.

Cada tipo de nube se adecua a las necesidades que tenga la organización en ese momento. Si se busca externalizar los servicios o ponerlos rápidamente en el mercado, la más adecuada es la pública. Pero si las aplicaciones son cruciales para la empresa o hay una normativa estricta en su sector, la mejor opción es la nube privada.

El triunfo de la nube híbrida

Las empresas han sabido ver la utilidad de este tipo de nube. Combinando las ventajas de privadas y públicas, permite a las organizaciones ahorrar en gastos y espacio, ya que los datos confidenciales irán en la propia nube interna. Es decir, las tareas más básicas o rutinarias se pueden guardar en la híbrida, mientras que lo más crítico e importante queda a salvo dentro del ‘firewall’ de la compañía.

La mayoría de proveedores  incorporan aplicaciones de SaaS (‘software as a service’) para crear nubes privadas dentro de sus servidores. Coca-Cola y la NASA fueron las primeras grandes marcas en apostar por este tipo de tecnología, aunque hoy en día casi todas las empresas la utilizan. Por ejemplo, un correo electrónico empresarial alojado en Google (Gmail) o su plataforma de almacenamiento, Google Drive, ya utiliza este ‘cloud computing’.

El comercio, ya ‘en una nube’

La Fundación Orange publicó el año pasado el estudio “La transformación digital en el sector retail”. En él, se analiza cómo las nuevas oportunidades y modelos de negocio que ofrece la nube al sector del comercio se han intensificado por dos factores: todo el mundo (tanto clientes como competencia) está en internet; y los consumidores esperan encontrar online todos los productos que buscan.

De hecho, estar en la nube mejora las relaciones con los clientes, cada vez más habituados a dejar su ‘feedback’ en las redes sociales y las páginas de empresa. La analítica y el ‘big data’ que acompañan al ‘cloud computing’ son claves para recoger las opiniones y dar una respuesta a los usuarios. A esta  innovación la acompaña una mejora en la eficiencia, pues el servicio en la nube permite ahorrar costes de gestión de puntos de ventas globales o probar nuevos modelos de negocio en red.

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