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Bancos centrales 01 abr 2019

¿Cómo afectan los tipos bajos de interés a la rentabilidad de la banca?

Esta misma semana, Mario Draghi ha reiterado la posibilidad de que el BCE retrase la subida de tipos que, según su última comunicación, no se producirá antes de finales  de año. En una conferencia en Frankfurt, Draghi hizo mención a que los tipos negativos pueden tener efectos en la rentabilidad de la banca, aunque “no es una consecuencia inevitable”. Partiendo de estas declaraciones, preguntamos a Olga Gouveia, Lead Economist de Sistemas Financieros de BBVA Research, cómo afecta la decisión de mantener los tipos negativos. En su opinión, es razonable  el tono de cautela del BCE, dadas las condiciones económicas actuales, siempre que haya un horizonte de subidas previsto.

Se esperaba que durante este año finalmente se produjera una subida de los tipos, sin embargo, dicha subida se ha ido retrasando hasta finales de 2019 o, incluso,  2020. De hecho, es posible que este retraso se incremente, según las palabras de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo esta semana en la conferencia ‘The ECB and its Watchers XX’.

Como es lógico, Draghi no es ajeno a los efectos que esta decisión puede tener en el sector financiero. De hecho, aludió directamente a este tema y dijo que “El BCE continuará monitoreando cómo los bancos pueden mantener ganancias saludables mientras se comprimen los márgenes netos de interés”. Asimismo, considera que “si es necesario, debemos reflexionar sobre posibles medidas que mantengan los beneficios de los tipos negativos para la economía, al tiempo que mitigan los efectos secundarios, si los hay. Dicho esto, la baja rentabilidad bancaria no es una consecuencia inevitable de los tipos negativos”.

En esta misma línea, Olga Gouveia explica que “además del nivel de los tipos, es importante la pendiente de la curva, que sigue siendo positiva. Por tanto, la expectativa de que los tipos sean más elevados en el futuro es positiva para la banca”. Por otro lado, no se debe establecer un vínculo unidireccional y unívoco entre subidas de los tipos de interés y aumento de rentabilidad. Hay muchos factores interrelacionados con efectos positivos y negativos en la rentabilidad.

No obstante, ir posponiendo la subida de los tipos tiene un efecto “retardado” para los bancos españoles que están bien posicionados para subidas de tipos por tener una parte muy importante de su cartera de préstamos a tipo variable, lo que conlleva que se aplace el beneficio en el tiempo.

“También vemos que el BCE, ante el deterioro del entorno, extrema la cautela y ajusta los instrumentos de política monetaria y de liquidez para minimizar riesgos. Eso lo debemos interpretar como algo positivo en el sentido de que se está mitigando el deterioro de la actividad. Se evita que tengamos una desaceleración, que podría impactar de manera mucho más negativa al negocio bancario”, establece la experta.

Por otra parte, Gouveia explica que, para los bancos, el hecho de que exista este retraso en la subida de tipos significa que su coste de financiación seguirá siendo muy ajustado, es decir, seguirá siendo bajo. Y lo que es más importante, las familias y empresas se seguirán beneficiando de unos costes financieros bajos, con impacto positivo en su capacidad de pago y en la morosidad, lo cual siempre es positivo.

¿Cómo actuarán los bancos?

Ante la cuestión de qué medidas pueden tomar los bancos para paliar el aplazamiento de esa subida de tipos, Gouveia aclara que, a pesar de la complejidad del entorno europeo, la situación ya es conocida y, por lo tanto, manejable. “Se mantiene el contexto actual por lo que los bancos seguirán haciendo lo que llevan haciendo en los últimos trimestres y años. Este entorno de tipos tan bajos no es una novedad”, afirma.

Es innegable que la resistencia de los bancos está poniéndose relativamente a prueba, pero, como asegura la experta, “esta precisión tiene sus aspectos positivos, porque subir tipos en un entorno de mayor incertidumbre y en el que la economía aún no muestra señales completamente positivas, podría ser más complicado para la banca a largo plazo”.

Gouveia también apunta que “los bancos han hecho un esfuerzo de racionalización muy importante”, ya que desde el momento de la crisis desde 2008, se han recortado costes con el fin de sobreponerse a la complejidad del contexto.

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