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Alpinismo 06 may 2015

El Himalaya, o estar a las puertas del cielo

Todo es diferente allí arriba. A medida que te acercas notas el cambio, y no solo porque tu cuerpo sufra el mal de altura o porque tengas que dormir en una tienda de campaña. Supone estar a las puertas del cielo, en el Himalaya. Pero cualquier montaña entraña muchos secretos y requiere de muchos conocimientos para adentrarse en ella

Por todos es conocido que alcanzar la cumbre del Everest, y otras montañas de más de ochomil metros que se encuentran en la cordillera del Himalaya, es lo más cerca que se puede estar del cielo. Esto visto desde la Tierra. Pero en el planeta Marte nos ganan por goleada. 27 kilómetros de altura tiene la mayor cumbre volcánica del Sistema Solar conocida hasta el momento, el Monte Olympus. Un nombre que recibió en homenaje a la residencia de los dioses de la mitología de la antigua Grecia.

La experiencia de Carlos Soria se centra, de momento, aquí en nuestro planeta. El veterano alpinista, con una experiencia de más de 60 años por las montañas del mundo, nos da algunas recomendaciones para cuando se organiza una salida por estos maravillosos lugares. Es importante llevar un buen calzado, ropa de abrigo, gorro, gafas de sol y bastones de trekking. Pero más aún lo hacerlo con cabeza.

En la montaña la cabeza es el ‘músculo’ que más se utiliza, el que más hay que ejercitar, el que debe dominar el trekking, más que los brazos y las piernas, que nos sirven para andar. El alpinista y doctor de la Expedición BBVA Carlos Martínez afirma que “si estás bien de la cabeza, todo es más fácil”.

En el Himalaya hay que mantener los ojos bien abiertos. Pero no para ver el peligro, si no para admirar el paisaje, las montañas más altas de la Tierra, sus pueblos y sherpas, sus costumbres y sus niños siempre atentos para dedicarte un cariñoso Namasté, sus budas y otros símbolos de su religión como las estupas (monumentos sagrados).

Conoce el Himalaya

La comida también es diferente allí. No se puede dejar de probar el dalbhat, plato típico de Nepal, compuesto por carne, lentejas y vegetales con arroz, el pollo tandoori o los chicken momos, acompañado siempre de un buen té negro o té de menta, heredados del colonialismo inglés.

Otro de los secretos del Himalaya es su fauna. A los ya conocidos yaks, esa especie de toros con largo pelaje, caracterizados por su gran fortaleza para transportar material, destaca el leopardo de las nieves que habita en el Gran Parque Nacional del Himalaya, un felino que no ruge, que puede vivir hasta a 6000m, que se alimenta de animales salvajes, y que está considerado entre los animales en peligro de extinción. Aunque la fauna y la flora del Himalaya varía con la altitud y con los cambios en la climatología.

Las previsiones meteorológicas son otro de los aspectos a tener en cuenta para acometer una incursión en la montaña, sea cual sea su altura. La prudencia es una buena consejera y ayuda a evitar muchos problemas. De ahí que Carlos Soria siempre haya podido disfrutar de todo lo que ofrece la naturaleza en estos gigantes.

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