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Tecnología 14 nov 2018

El nobel Stiglitz reflexiona sobre los retos sociales de la revolución digital

La revolución digital tiene consecuencias sociales que deben ser entendidas y gestionadas. El nobel de Economía Joseph Stiglitz cree que es clave evitar el aumento de la desigualdad.

En 1992, solo tres años después de la caída del Muro de Berlín, el politólogo Francis Fukuyama escribió un ensayo de referencia, ‘El fin de la historia’, en el que preconizaba el triunfo absoluto y global de las democracias liberales. “Visto desde 2018, esa predicción parece humorística”, afirmó el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz casi al comienzo de la conferencia que ofreció recientemente en Madrid, como apertura del Mastercard Innovation Forum.

Stiglitz, un intelectual comprometido que da clases en la Universidad de Columbia (Nueva York), ofreció su visión de la situación macroeconómica y política global, poniendo el acento en la relación entre el populismo y los problemas de distribución de la riqueza, que, defendió, se han incrementado drásticamente en Occidente durante los últimos 40 años, especialmente en Estados Unidos.

Ante el imparable avance de la revolución digital, y su impacto económico y social, recomendó aprender del pasado para conseguir un desarrollo más sano y equilibrado. “Tenemos que entender mejor todas estas nuevas tecnologías para tener una visión clara de hacia dónde vamos”, afirmó Stiglitz, para quien la revolución digital es una oportunidad de reducir la desigualdad que, desde hace 40 años, agrieta las sociedades occidentales.

Su visión del presente no es optimista. Frente a ese supuesto triunfo global de las democracias liberales, “mucho de lo que dábamos por hecho está ahora en cuestión, incluso la propia globalización. Triunfan posiciones de aires autoritarios en países como Estados Unidos o Brasil, y el populismo está poniendo en cuestión nuestros valores democráticos”, aseguró Stiglitz.

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El nobel de Economía Joseph Stiglitz, durante su intervención en Mastercard Innovation Forum.

¿Qué está sucediendo? En su opinión, las raíces de este fenómeno son básicamente económicas, y empezaron a arraigarse hace unos 40 años. Hasta entonces, defendió Stiglitz, la presuposición era que si la economía mejoraba, toda la sociedad se beneficiaba, y así sucedía. Pero desde finales de la década de los 70 del siglo pasado, esa regla dejó de ser infalible. “Se inició una desconexión entre la productividad, al alza, y los salarios, que han permanecido prácticamente estables”, argumentó apoyándose en datos históricos.

Desde la política, asegura Stiglitz, primero se permitió esta situación, y posteriormente se han tratado de aplicar unas políticas que “no funcionan”, como confiar exclusivamente en los mecanismos del mercado o apostar por el proteccionismo.

El Nobel señaló que en estas décadas han surgido crecientes clases medias en China, el resto de Asia e incluso África. Pero el reverso de la moneda está en las clases trabajadoras de Europa y Estados Unidos, que han sufrido las consecuencias de la desindustrialización. “Es normal que estén enfadadas y busquen culpables fuera, como los tratados de comercio”. La clave, opina, está en qué respuesta encontrar desde la política.

La revolución digital aumenta la urgencia del reto. “Crece el total de la tarta económica a repartir, pero ya hemos visto que el problema es cómo se está repartiendo esta tarta”, explicó. “Son tecnologías que pueden traer grandes ventajas, pero también grandes problemas”. En concreto, citó el riesgo de creación de situaciones de semimonopolio por parte de los gigantes tecnológicos, la posibilidad de manipulación política a gran escala con las redes sociales como herramientas y la pérdida de privacidad.

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