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Fintech 15 ene 2019

El nuevo escenario competitivo del sector financiero

Las ‘fintechs’ y las grandes empresas tecnológicas han empezado a desplegar servicios financieros que pueden llegar a suponer una gran disrupción para el sector.  BBVA Research analiza en su informe “Transformación digital y competencia en el sector financiero”, los retos regulatorios que implica este nuevo escenario para garantizar el acceso de los clientes a las mejoras que suponen estas nuevas tecnologías y la competencia en igualdad de condiciones en un ecosistema cada vez más diverso.

La digitalización está teniendo un gran impacto en el sector financiero, marcado especialmente por tres grandes avances tecnológicos como son: la generalización de los dispositivos móviles inteligentes, la computación en la nube y la accesibilidad y la usabilidad de los datos.

Todos estos factores han condicionado enormemente el panorama competitivo, según señala BBVA Research, facilitando la entrada de nuevos competidores. Por un lado, las ‘fintechs‘ o empresas emergentes han entrado a competir en servicios financieros específicos, y por otro, las grandes empresas digitales han empezado a integrar algunos productos financieros en sus ecosistemas digitales.

Esta integración presenta un gran potencial disruptivo, como se apunta en el informe, tanto por el tamaño de esas empresas como por las característica de sus ecosistemas digitales, que tienen  una producción descentralizada, con  potentes vínculos con los distintos mercados relacionados y una distribución global de productos y servicios.

Pero su impacto real en el negocio bancario es aún difícil de predecir. “El alcance final de esa expansión es incierto y está condicionado por el marco regulatorio y de competencia”, señala el informe que, sin embargo, sí se atreve a adelantar que los nuevos jugadores van a centrarse en la distribución y comercialización de productos financieros, en vez de en actividades más reguladas como la captación de depósitos.

En cualquier caso, la integración de servicios financieros en ecosistemas digitales, que tienden a alcanzar posiciones de dominio en los mercados en los que operan, plantea grandes retos para la estabilidad financiera, la competencia y la protección de los consumidores. De ahí que BBVA Research considere que los reguladores y supervisores financieros deben seguir de cerca la evolución del mercado, identificando los riesgos emergentes y ajustando el marco regulatorio.

En este sentido, el informe recoge una de las más reiteradas reclamaciones de las entidades financieras, que reivindican la necesidad de que el marco regulatorio y de supervisión se base en las actividades prestadas más que en el tipo de entidad que las desarrolla.

Uno de los principales problemas regulatorios que afrontan las autoridades en este nuevo entorno es cómo hacer frente con políticas nacionales a compañías y ecosistemas digitales que son globales. La realidad ha demostrado que es muy difícil regular y controlar desde autoridades nacionales a servicios que circulan libremente en la red y traspasan fronteras. La comunidad internacional debería plantearse la necesidad de crear un foro —auspiciado quizás por el G20— que promueva una mayor coordinación en cuestiones relacionadas con la privacidad o la competencia, para que no existan desajustes a nivel global.

Además, BBVA Research afirma que para promover la competencia en igualdad de condiciones es fundamental establecer regulaciones sobre la portabilidad y el acceso a datos que sean recíprocas y no generen asimetrías entre distintos tipos de participantes en el mercado. Por ejemplo, tanto la banca como las empresas digitales deben tener una legislación equiparable, de manera que no se fomente la acumulación de grandes cantidades de datos en pocas empresas, algo que actualmente puede representar una gran ventaja competitiva.

Las autoridades de protección de datos deben estar especialmente atentas a que no se menoscaben los derechos de los usuarios, al igual que las autoridades de la competencia deben evitar que se generen posiciones de dominio.

Europa ha sido pionera en este ámbito, con una regulación muy protectora de los derechos de los usuarios. El nuevo reglamento general europeo de protección de datos (GDPR) que incluye un derecho a la portabilidad de los datos personales de los consumidores de una empresa a otra. Por otro lado, la Directiva de Pagos (PSD2) obliga a los bancos a abrir sus sistemas a otros “jugadores” que, con la autorización de los clientes, pueden acceder a las cuentas bancarias para ofrecer servicios de iniciación de pagos o de información sobre cuentas.

El problema es que la combinación de estas dos regulaciones genera obligaciones asimétricas: mientras los bancos tienen que facilitar un acceso estandarizado y en tiempo real, los gigantes de internet sólo tienen una obligación no estandarizada y con notable diferimiento. Esta asimetría puede crear distorsiones en la competencia y perjudicar en última instancia al usuario de servicios financieros, concluye BBVA Research.

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