Por qué el futuro de la infraestructura de IA depende de la energía
La inteligencia artificial está impulsando un aumento sin precedentes de la demanda de infraestructura digital. Sin embargo, cada vez más, el principal reto al que se enfrenta el sector no es solo la capacidad de computación. Es la energía.
Los centros de datos modernos impulsados por IA requieren cantidades crecientes de electricidad para soportar cargas de trabajo de computación de alta densidad, sistemas avanzados de refrigeración e infraestructuras cloud a hiperescala. A medida que las empresas tecnológicas continúan ampliando sus capacidades de IA, el acceso a un suministro eléctrico fiable y escalable se ha convertido en una de las variables más críticas a la hora de determinar dónde y cómo puede desarrollarse la infraestructura digital.
En muchos mercados, el acceso a un suministro eléctrico fiable está adquiriendo una importancia para la selección de emplazamientos comparable a la conectividad, el suelo disponible y los incentivos fiscales.
"Se espera que la relación entre la infraestructura digital y la energética adquiera una importancia cada vez más estratégica."
Este cambio está modificando la economía y el perfil de riesgo del sector, y está redefiniendo la forma en que promotores, inversores, entidades financieras y gobiernos abordan la planificación de infraestructuras a largo plazo.
La convergencia entre la infraestructura digital y la infraestructura energética
Bruce Habig, responsable de Commercial Real Estate Finance en BBVA USA, considera que el rápido crecimiento de la infraestructura de IA está transformando fundamentalmente la relación entre la inversión tecnológica y la inversión energética.
“La infraestructura de IA está acercando mucho más la inversión digital y la inversión energética”, explica Habig. “Para promotores, inversores y financiadores, comprender la disponibilidad, la fiabilidad y los costes y condiciones económicas del suministro eléctrico a largo plazo se está convirtiendo en un elemento cada vez más importante a la hora de evaluar la infraestructura digital”.
A medida que los "hyperscalers" continúan ampliando su capacidad, promotores e inversores están integrando cada vez más el suministro de energías renovables, el almacenamiento en baterías, la planificación de la red de transmisión y las tecnologías de refrigeración sostenible en proyectos de centros de datos a gran escala.
El resultado es un ecosistema de infraestructuras en evolución, en el que el crecimiento digital y la inversión energética están cada vez más interconectados.
Al mismo tiempo, muchas empresas tecnológicas buscan equilibrar la rápida expansión de sus infraestructuras con objetivos de descarbonización y eficiencia a largo plazo. Esta dinámica está impulsando una demanda creciente de acuerdos de compra de energía renovable, inversiones destinadas a reforzar la resiliencia de la red y soluciones de infraestructura energéticamente eficientes capaces de soportar la próxima generación de cargas de trabajo de IA.
Un cambio global en las infraestructuras con implicaciones locales
Las implicaciones van mucho más allá del sector tecnológico.
En Estados Unidos, las crecientes restricciones en el suministro eléctrico y los cuellos de botella en las redes de transmisión ya están condicionando dónde pueden desarrollarse grandes proyectos de centros de datos. Los principales hubs tradicionales de centros de datos siguen atrayendo inversiones, pero los promotores también están ampliando su presencia hacia mercados emergentes, donde la disponibilidad de energía a largo plazo puede ofrecer ventajas estratégicas.
"La estrategia energética se está convirtiendo ahora en un elemento central de la estrategia de infraestructuras."
Al mismo tiempo, el carácter global de la infraestructura de IA está generando nuevas oportunidades de inversión transfronteriza vinculadas al desarrollo de energías renovables, la electrificación y la financiación de infraestructuras a largo plazo.
BBVA Corporate & Investment Banking observa esta convergencia de tendencias en Estados Unidos, Europa y América Latina.
Europa continúa avanzando en el desarrollo de marcos de sostenibilidad y estándares de eficiencia energética aplicables a la infraestructura digital, mientras que América Latina se está consolidando como una región cada vez más atractiva para la inversión en energías renovables y el desarrollo de infraestructuras a largo plazo. A medida que las grandes empresas tecnológicas buscan una capacidad energética escalable que permita sostener la expansión de la IA, las entidades financieras con experiencia y presencia en estos mercados adquieren una relevancia cada vez mayor.
Financiar la próxima generación de infraestructuras intensivas en energía
La creciente convergencia entre la infraestructura digital y la energética también está transformando la forma en que se financian las infraestructuras.
Los grandes proyectos de centros de datos requieren cada vez más estrategias de financiación integradas que tengan en cuenta el suministro de energía renovable, la conexión a la red y los objetivos de sostenibilidad a largo plazo. Estas estructuras de financiación son cada vez más sofisticadas, a medida que los promotores afrontan una demanda energética creciente, un entorno regulatorio en evolución y unos plazos de desarrollo cada vez más ajustados.
Esta convergencia está estrechamente relacionada con la amplia experiencia de BBVA CIB en financiación sostenible, financiación de proyectos y financiación de infraestructuras.
El banco ha seguido reforzando sus capacidades para apoyar a sus clientes en proyectos de energías renovables, desarrollo de infraestructuras y soluciones de financiación a largo plazo vinculadas a las tendencias globales de electrificación.
El futuro de la infraestructura de IA estará impulsado por la energía
A medida que la adopción de la inteligencia artificial se acelera en todo el mundo, se espera que la relación entre la infraestructura digital y la energética adquiera una importancia cada vez más estratégica, no solo para las empresas tecnológicas y los inversores, sino también para los gobiernos y las economías que compiten por liderar la próxima generación de crecimiento digital.
"La naturaleza global de la infraestructura de IA está generando nuevas oportunidades de inversión transfronteriza."
En opinión de Habig, una de las características que definirá el sector será la necesidad de analizar la infraestructura digital como parte de un ecosistema mucho más amplio, que tenga en cuenta factores como la disponibilidad de energía, la inversión energética y la planificación de infraestructuras a largo plazo.
“La próxima fase de crecimiento de la infraestructura de IA requerirá una coordinación mucho más estrecha entre la inversión tecnológica y la planificación de la infraestructura energética”, señala. “Esta convergencia se está convirtiendo rápidamente en uno de los temas de infraestructura más importantes de la economía mundial”.
Para el sector bancario, esto significa que la infraestructura de IA no es simplemente una cuestión de tecnología o inmobiliaria. Cada vez se sitúa más en la intersección entre el inmobiliario comercial, la energía, las infraestructuras, el crédito corporativo y los mercados de capitales.
A medida que la economía de la IA crece, el futuro de la infraestructura digital podría depender no solo de quién sea capaz de construir la mayor capacidad de computación, sino también de quién pueda garantizar la energía necesaria para sostenerla.