La confirmación por parte del comprador de un pago con tarjeta, de crédito o débito, debe realizarse por su seguridad pero, ¿realmente es obligatorio enseñar el DNI al realizar un pago con tarjeta ‘contactless’? ¿Por qué algunos establecimiento si lo piden y otros no?

No hay leyes que así lo especifiquen. Por lo tanto, la petición, o no, del Documento Nacional de Identidad (DNI) residen en las cláusulas de seguridad propias del establecimiento que persiguen evitar el fraude y, por ello, tendremos que enseñarlo solo en algunos establecimientos.

Como resultado, los comercios españoles suelen pedir el DNI para comprobar la identidad y los datos de la tarjeta del cliente, independientemente de su modalidad, pero no resulta sencillo de aplicar ya que la sociedad, en su mayoría, no está familiarizada con mostrar el documento personal y, porque en España puede comprar una persona que no disponga del DNI emitido a su nombre, como en el caso de los ciudadanos extranjeros que acuden a España de forma temporal.

En caso de fraude, existe la posibilidad de que se devuelva el cargo con la consiguiente pérdida para el comercio (FACUA)

Sin embargo, en el extranjero no es necesario identificarse cuando se paga con tarjeta, ya que se considera suficiente seguridad marcar el PIN o la firma gráfica. En este punto es donde se producen discrepancias. Hay quienes no tienen problema en mostrar el DNI porque consideran que es una medida de seguridad extra y lo valoran positivamente, o quienes señalan que el número secreto o la firma deberían ser suficientes para confirmar un pago con tarjeta. En el caso concreto de las tarjetas de contacto (‘contactless’) sólo precisan marcar el número secreto si el importe a pagar es superior a 20 euros.

En este caso, el miedo a perder la tarjeta o a que sea sustraída es mayor ya que podrían realizarse compras sin el consentimiento del dueño de la misma, pero BBVA advierte de que las tarjetas de la entidad llevan asociado un seguro que cubre el posible uso fraudulento realizado.

Desde FACUA (Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de Andalucía) señalan que es una opción de seguridad que ejerce el propio comercio ya que, en caso de fraude, existe la posibilidad de que se devuelva el cargo con la consiguiente pérdida para el comercio.

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