Cada vez más profesionales de América Latina trabajan ‘online’ para compañías globalizadas, cobran muy bien en moneda dura aunque a costa de resignar condiciones laborales. Los argentinos son los mejor pagados, por encima de los mexicanos y brasileños, aunque éstos representan el 50% de la oferta regional al mayor mercado global de trabajo independiente del mundo: la tercerización en ‘freelancers’.

Cristian H. cursa las últimas materias de la licenciatura en sistemas en la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos Aires y ya consiguió trabajo como desarrollador mobile en una compañía internacional de ‘software’ de virtualización, ubicada en Palo Alto, en la bahía de San Francisco, Estados Unidos.

Sin moverse de su país, forma parte de la élite de la alta tecnología en Silicon Valley, con compañeros de tareas en las filiales de Banglore, India, en Osaka (Japón) y Darwin (Australia).

Gracias a su versatilidad en aplicaciones móviles y al buen manejo del inglés lo tomaron ‘freelance’ y le pagan 60 dólares la hora, por lo que un turno le representa un ingreso diario de 420 dólares. En moneda argentina serían 6.600 pesos, el equivalente al salario mínimo mensual que rige en el país. En dos jornadas solas, percibe lo que al 50% de la población le llevaría todo un mes.

Hasta 2015, el control de cambios vigente en Argentina dificultaba el tránsito de divisas a las cuentas bancarias locales, pero a partir del levantamiento del cepo, las entidades bancarias instrumentaron mecanismos de autorización permanente para percibir moneda extranjera desde el exterior en concepto de rentas, ayudas familiares u honorarios de servicios informáticos. Actualmente no existen tales limitaciones.

BBVA Francés abrió cuentas a profesionales que facturan servicios en otros países y gestionaron la acreditación directa de los pagos que les depositan sus contratantes a través de la entidad con la que operan.

A partir del mes próximo (01/07/2017), por disposición de la autoridad reguladora de la moneda y finanzas, el Banco Central de la República Argentina, la acreditación de los fondos continuará siendo directa, con la salvedad de que se dirigirá en el mensaje Swift (BBVAESMM) a la cuenta monetaria de la que es titular el interesado, conforme a la nueva Comunicación “A” 6244 del BCRA.

24 horas ‘online’ en todo el mundo

Para empresas IT de la talla de Google, Microsoft o Amazon Lab es un negocio redondo reclutar talentos de distintos husos horarios, porque se aseguran funcionar las 24 horas dentro de las jornadas normales en cada país y alternan los turnos con una única dotación de personal.

Es decir, cada programador produce a distancia lo que harían cuatro si estuvieran ocupando físicamente los puestos en cada punto del mapa: la compañía se ahorra empleados y la diferencia entre lo que tiene que pagar la hora de trabajo en cada localización, según el nivel salarial de unas y otras.

Las proporciones más o menos siguen esta secuencia: contratar un teletrabajador de la especialidad que viene siendo la más demandada, según  la Cámara Argentina de la Industria del Software, cotiza a 60 dólares la hora. Pero si tuviera que ser incorporado en el mismo puesto como personal efectivo un técnico local, en Estados Unidos costaría ocho veces más y en Japón, seis veces más.

Cristian H. es uno más de los 305.000 argentinos que comportan el mercado global de trabajo independiente más grande del mundo: la tercerización en ‘freelancers’. Son en total 23 millones los usuarios que conforman una red ‘online’ que relaciona principalmente a la tecnología de la información, diseño gráfico, ‘data entry’ y traducciones, entre las más de 650 categorías diferentes de trabajo en distintas partes del mundo.

En consecuencia, promedia estipendios que corresponden a diferentes realidades y paridades cambiarias.

Según la red de trabajo remoto e independiente de Latinoamérica Workana, Argentina es el país en que los ingresos por hora son los más altos de la región, sobre todo en el área de diseño, por delante de México, cuyo fuerte es el marketing. Brasil paga menos que ambos, pero posee la mayor dispersión de datos, con más ‘freelancers’ que tienen ingresos en todos los rangos. Y Venezuela viene claramente con los valores horarios más bajos debido a su situación institucional.

Este enfoque global de la productividad aún está en busca de un equilibrio. Las contrataciones a distancia combinan la impronta de los ingresos locales con el precio internacional que rige en esos servicios. En tanto el empleador se ahorra la seguridad social y aprovecha las escalas salariales domésticas, el cuentapropista siente que cobra menos de lo que le correspondería; que goza de menos protecciones que los pares que hacen tiempo completo, pero se autoadministra mejor.

La mayoría de los ‘freelancers’ latinoamericanos son brasileños, un 50%. Detrás viene Argentina, con un 13%, luego México, con un 12%; el 25% restante se divide entre Perú, Uruguay, Chile y otros.

Regla de cálculo

Workana aporta una regla de cálculo “para ayudar a los freelancers latinoamericanos a saber mejor cuánto cobrar”. El cofundador de la empresa, Guillermo Bracciaforte, informa que además diseñaron un gráfico interactivo para que todos los freelancers de la región puedan acceder y tener más claro cuánto deberían ganar por hora. “También lo hicimos para que quienes contratan a dichos ‘freelancers’ sepan cuánto deben pagar por el perfil que buscan”, explica.

Sucede que uno de cada cuatro jóvenes no está conforme con lo que gana, sin saber si es poco o es mucho, y considera cambiar de ocupación en el corto plazo, de acuerdo con un informe realizado por la consultora internacional Deloitte, titulado The Millennial Survey 2016: ‘Winning over the next generation of leaders’, que abarcó 7.700 casos en 29 países.

Se da el caso de que entre los ‘freelancers’ el 31% tiene entre 34 y 43 años y el 35% son menores de 30 años. Pero si bien los jóvenes profesionales lideran el sector, el freelancing se empezó a popularizar entre los más experimentados: cerca del 20% supera los 49 años.

La mayor brecha se presenta, como en el mercado laboral en general, entre hombres y mujeres, ya que la distribución es 60-40 a favor del sexo masculino.

Inclusive, yendo un poco más a fondo en la cuestión de género, Workana relevó salarios en oportunidad del Día de la Mujer y comprobó que un 10% de los hombres gana entre 2.000 y 4.000 dólares mensuales, mientras que tan solo el 4% de las mujeres lo equiparan.

Otro de los grandes temas lo constituye la maternidad. Mientras trabajan, el 49% de las encuestadas que son madres deben cuidar a sus hijos, cuando solo el 9% de sus parejas se encarga mientras ellas realizan sus labores profesionales. Y únicamente el 2% de los hombres dijo cuidarlos cuando trabaja.

Del reporte surge que el desarrollador ‘mobile’ es el que más gana, con más de 60 dólares la hora, y concita la mayor demanda. Le sigue el diseñador de interfaz o UX, con un promedio de 40 dólares. Luego vienen el desarrollador FullStack, al que le pagan entre 20 y 30 dólares la hora, y el modelador 3D, que percibe 30 dólares o más.

Solo en 2016 ‘freelancing’ y emprendedurismo crecieron en América Latina por encima del 180%. Son cada vez más los profesionales que eligen trabajar en forma remota e independiente y con el ‘coworking’, como complemento o en lugar del empleo tradicional.

En el haber de esta modalidad de trabajo independiente cuenta la idealización que se hace de un estilo de vida nómada, que presuntamente lleva a viajar por distintos destinos, deposita a los latinoamericanos moneda fuerte en las cuentas bancarias y otorga la flexibilidad de trabajar desde casa. Recientes encuestas realizadas entre jóvenes universitarios argentinos indican que el 17% prefieren el autoempleo por sobre la relación laboral formal. Pero en el debe figura el no contar con ingresos estables y la falta de prestaciones sociales, además de que el 60% admitió haber tenido menos de 10 días de vacaciones en el último año.

Cristian H. disfruta hoy de un trabajo liberal que le permite un muy buen pasar aunque no acceda a los límites horarios de convenios laborales, vacaciones, sueldo anual complementario y a los beneficios de la seguridad social, como si estuviera formalmente empleado.

Workana supedita una futura mejora de esas condiciones en América Latina a que dentro de la propia comunidad se comience a compartir y fomentar un espíritu colaborativo que permita formar una reputación visible y confiable de esta modalidad laboral que se impone a pasos agigantados.

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