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La banca que imaginó Francisco González

“Saber proveer y asesorar y darle servicio a nuestros clientes, cuando ellos quieran, a cualquier hora y donde ellos quieran, en cualquier sitio, son el elemento primordial de diferenciación”

Francisco González, año 1999

En 1999, el mundo digital viajaba a 56 Kbp por segundo. En la actualidad, la conexión de su domicilio alcanza los 300.000 Kbp en el mismo periodo de tiempo. Aún restaban ocho años para el lanzamiento del iPhone, considerado el primer ‘smartphone’, capaz de revolucionar las comunicaciones y ni siquiera había llegado la democratización de internet en los hogares -según el Banco Mundial, sólo un 4,6% de la población mundial tenía acceso a internet-.

Los datos sobre la situación tecnológica de la época hacen que el discurso que pronunció Francisco González durante la Junta General de Accionistas de BBVA celebrada en Bilbao en 1999 alcance el calificativo de visionario. “El tamaño y la tecnología son accesibles para muchos. Pero sólo aquellos bancos con equipos humanos que entiendan el cambio y diseñen y ejecuten las estrategias adecuadas para estar preparados, para adelantarse, para anticiparse en el momento preciso, serán los que tengan éxito y un puesto destacado en la industria del siglo XXI”, aseguraba el presidente de BBVA. Además, Francisco González dibujaba algunas de las claves por las que BBVA cuenta en 2018 con la mejor ‘app’ de banca móvil del mundo por segundo año consecutivo: “Saber proveer y asesorar y darle servicio a nuestros clientes, cuando ellos quieran, a cualquier hora y donde ellos quieran, en cualquier sitio, son el elemento primordial de diferenciación”.

En la actualidad, BBVA cuenta con una ‘app’ que ofrece la contratación de productos financieros y un extenso catálogo de servicios: desde asesoramiento económico, búsqueda de vivienda con realidad aumentada, visión global de las cuentas bancarias e incluso planificación económica con la llegada de nuevos miembros a la familia. Durante aquella Junta General de Accionistas en 1999, Francisco González también resaltaba e incidía en la importancia del catálogo de productos y servicios: “En este mundo cambiante en el que las fronteras se confunden y las barreras se desvanecen, la banca puede plantearse, además, utilizar su gran base de clientes y su imagen de calidad y confianza, para extender su gama de productos y servicios a otros sectores”.

La visión de Francisco González no es sólo la de un banquero, licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, también es la visión de un programador de IBM 1401. En 1964, el actual presidente de BBVA inició su carrera profesional como programador informático: “Ese trabajo me dio una idea muy clara de que la tecnología no solo es apasionante por sí misma, si no el enorme impacto que puede tener en la vida desde el punto de vista social y económico”, aseguraba en ‘Deep Talks’. La banca que imaginó Francisco González comenzó a fraguarse cuando descubrió que los ordenadores acabarían sustituyendo a las tabuladoras. Su pasión por la tecnología ha sido una de las claves del éxito de la visión de BBVA.

Discurso íntegro de Francisco González, presidente de BBVA, durante la Junta General de Accionistas celebrada en Bilbao en 1999

Estamos en tiempos de profundos, profundisimos cambios. No cabe duda que la revolución tecnológica no avanza a la misma velocidad en todos los sectores. Pero la industria financiera es la más afectada por esta transformación y también la que más se puede beneficiar de esta transformación, si sabe anticiparse y sabe tomar las decisiones a tiempo.

Esto es así por la propia naturaleza del negocio financiero, que se basa en enormes cantidades de operaciones a partir de una información muy rica, muy rica y muy compleja sobre multitud de clientes. En este mundo cambiante en el que las fronteras se confunden y las barreras se desvanecen, la banca puede plantearse además utilizar su gran base de clientes y su imagen de calidad y confianza, para extender su gama de productos y servicios a otros sectores.

Saber proveer y asesorar y darle servicio a nuestros clientes, cuando ellos quieran, a cualquier hora y donde ellos quieran, en cualquier sitio, son el elemento primordial de diferenciación.

Gestionar este proceso tan complejo de transformación, diseñar y ejecutar estrategias adecuadas, en un mundo muy cambiante, desde luego no es nada sencillo.

El tamaño y la tecnología son accesibles como decía antes para muchos. Pero sólo aquellos bancos con equipos humanos que entiendan el cambio y diseñen y ejecuten las estrategias adecuadas para estar preparados, para adelantarse, para anticiparse en el momento preciso, serán los que tengan éxito y un puesto destacado en la industria del siglo veintiuno.

Y la mejor forma de hacerlo, es ser actor principal de este gran cambio. Ponerse al frente de la manifestación. Entender el cambio, apoyarlo y dirigirlo. Y esa es la voluntad de BBVA. Una posición muy competitiva frente a la banca tradicional y frente a los llamados ‘start ups’.

Pero yo quisiera con mi intervención, insistiendo en que en BBVA vamos a ser los líderes del cambio y lo podemos ser, porque partimos de una situación privilegiada, como decía antes. Y porque contamos con un proyecto claro y un proyecto definido, que sabe conjugar el presente con el futuro, las redes físicas con las redes virtuales, la tecnología con las personas, con las personas, esa será por lo tanto, lo es ya la clave del éxito de BBVA.

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