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Aventura 15 jul 2016

Las siete maravillas turísticas de Chile

Norte o sur. Esta es la referencia geográfica que comúnmente utiliza la gente en Chile para referirse a un lugar dentro del país. Y es que Chile es un país largo, el más largo del mundo (4.329 kilómetros de longitud), y muy angosto, en tan solo 180 kilómetros puedes cruzarlo de este a oeste –ese es su ancho promedio- topando en el oeste con la inmensidad del océano Pacífico y en el este con los picos nevados de la Cordillera de Los Andes. Por lo que lo único que queda es norte o sur.

El norte se caracteriza por su clima desértico, su color arenoso que choca con el azul del mar, sus oasis y valles que surgen en una tierra que parece estéril y unos cielos tan estrellados que uno siente que mira al espacio desde una ventana privilegiada. El sur se caracteriza por sus bosques frondosos, el verde que no cansa a la vista, sus lluvias y cielos azules, los botes coloridos de las caletas de pescadores y los senderos en la montaña que llevan a cuestionarse la posibilidad de una vida en el campo. Más al sur, la pampa, las torres del Paine, los glaciares.

Entre ese seco color arena y la humedad del bosque valdiviano hay un sin fin de paisajes que cambia progresivamente de norte a sur, siempre de norte a sur. Estos son algunos de esos destinos que no te puedes perder.

SAN PEDRO DE ATACAMA

Un oasis en medio del desierto

Ver un salar de 100 kilómetros de largo, admirar la erupción de más de 80 géiseres a 4.200 metros de altura, sentirse en la luna,  aprender de la cultura originaria atacameña, hacer sandboard, observar una colonia de flamencos, conocer la mayor instalación astronómica del mundo, rezar en una iglesia de adobe del siglo XVIII. Estas son solo algunas de las actividades que se pueden hacer en esta localidad ubicada en la región de Antofagasta, al norte de Chile. Considerada como puerta del desierto de Atacama –el más árido de nuestro planeta– San Pedro se ha posicionado como uno de los destinos más visitados por los turistas que pisan el país, y hoy alberga una gran cantidad de hoteles y restaurantes para todo tipo de gustos y presupuestos.

Este poblado –de casi 5.000 habitantes- aparece como un oasis en medio del desierto, rodeado de cerros y suelos desiguales que sorprenden con lagunas de un azul intenso que contrastan con el color de la tierra, como la laguna Miscanti coronada por un cerro con el mismo nombre, o la Cejar, que con su color turquesa da la sensación de vida en un desierto que parece infinito.

Algunos imperdibles: Géiseres del Tatio Salar de Atacama – Valle de la luna – Observatorio astronómico ALMA – Reserva Nacional Los Flamencos.

Cuándo ir: San Pedro tiene un clima seco y presenta una variación importante de temperatura en un mismo día (muy caluroso en el día y muy frío en la noche). Si le molestan las altas temperaturas, se recomienda evitar los meses de verano (diciembre a marzo). De todas formas, se puede visitar durante todo el año.

San Pedro de Atacama.

VALLE DEL ELQUI

Pisco, poesía y cielos estrellados

“Pende sobre el Valle, que arde, una laguna de ensueño que lo bautiza y refresca de un eterno refrigerio”. Estas fueron las palabras de la poetisa Gabriela Mistral sobre el Valle del Elqui, lugar donde nació –su “patria chica”, como han dicho algunos autores– en lo que se conoce como el Norte Chico de Chile. En esta cuenca hidrográfica se encuentran las principales pisqueras del país, por lo que uno de los atractivos irrenunciables es visitar las vides plantadas en altura que dan vida al pisco –emblemático producto nacional–, y que pintan de verde los suelos secos rodeados de montañas. Pero no todo es trago y poesía. En estas tierras las actividades son variadas y si tiene un poco de tiempo y disposición las puede hacer todas: paseos en bicicleta por los pueblos del valle, visitar el embalse de Puclaro, un tour místico en la montaña, senderismo, cabalgatas, comprar artesanía local y la parada obligada a los observatorios astronómicos en un lugar cuyos cielos están catalogados como unos de los más claros del hemisferio sur.

Recomendación: abríguese y no se pierda un tour nocturno en el observatorio Mamalluca para ver las estrellas desde ese lugar con cielos privilegiados. En general, los tour incluyen un guía especializado que le contará sobre temas astronómico para luego observar las constelaciones a través de un telescopio.

Más información: hay varias agencias que ofrecen este tour. Aquí pueden encontrar más datos.

Cuándo ir: Todo el año es un buen destino. En el invierno (junio a agosto) las noches son bastante frías, por lo que se recomienda ir preparado.

Valle del Elqui.

VALPARAÍSO

¿Por qué es la joya del Pacífico?

Esta ciudad portuaria es una parada obligada si visita este país, y no solo porque es sede del Congreso Nacional de Chile o porque su terminal portuario es uno de los principales del Pacífico Sur o por ser una de las ciudades más antiguas del país. La verdadera riqueza de “la joya del Pacífico” está en sus calles, en su cultura, en su aire bohemio que se respira en el centro histórico. Lo primero que llama la atención es su arquitectura, heredera de una época en que por sus estrechos pasajes caminaban personas de diversas nacionalidades que le dieron en el siglo XIX un aire cosmopolita. No por nada hace unos años la Unesco declaró como Patrimonio de la Humanidad al casco histórico de la ciudad.

¿La clave para conocer ‘Valpo’ a fondo? Simplemente caminar por sus calles imperfectas para que su mente guarde una imagen memorable. Déjese llevar y recorra sus cerros, suba por sus escaleras y ascensores que conectan la parte baja con la alta y contemple los edificios coloridos que se levantan adaptándose a una topografía con más de 40 cerros que, como un anfiteatro, miran al mar. Tal vez entonces haga suyas las palabras de Pablo Neruda y tal como él antes de construir su casa en el puerto diga a un amigo: “Quiero hallar en Valparaíso una casita para vivir y escribir tranquilo”.

Algunos imperdibles: recorrer el cerro Alegre y Concepción y admirar su arquitectura inglesa colonial – caminar por el paseo 21 de Mayo y disfrutar de su mirador a la ciudad en compañía de artesanos que venden sus creaciones – visitar la casa y mirador del reconocido dibujante Lukas – subir las escaleras del cerro Bellavista mientras admira los coloridos murales de las paredes que conforman un verdadero museo al aire libre – entrar a la Sebastiana, la que fue la casa del poeta Pablo Neruda ubicada en lo alto del cerro Florida.

Dónde dormir y comer: la ciudad tiene una variada oferta de alojamiento donde han tomado cada vez más fuerza los hoteles boutique que conservan la arquitectura local. La oferta de restoranes también es variada y puede encontrar desde mariscos hasta la clásica chorrillana (una mezcla de papas fritas, huevo, carne y cebolla).

Cuándo ir: todo el año.

Valparaíso.

FARELLONES – CHILLÁN – PUYEHUE

Destino: montaña y nieve

Cerca de Santiago. Una de las maravillas de vivir o visitar Santiago, especialmente para aquellos que les gustan las actividades al aire libre, es que en una hora en automóvil puedes estar en la playa o visitar la montaña. A menos de 50 kilómetros hacia el oriente de la ciudad están los principales centros de esquí visitados por los capitalinos: Farellones, La Parva, El Colorado y Valle Nevado. Este sector cuenta con pistas para esquiadores principiantes, intermedios, avanzados y expertos y tienen la infraestructura para practicar el esquí acrobático, de estilo libre, salto y snowboarding. Si está en Santiago puede visitar los centros por el día o alojar en los hoteles como el hotel Valle Nevado o el Chalet Valluga en Farellones. La época de esquí suele ser entre junio y agosto. De todas formas vale la pena informarse antes si es que este es un ítem fundamental en su viaje.

Chillán. Si quiere asegurarse de que encontrará nieve en el invierno, sumado a la calma y belleza del sur de Chile, entonces su opción puede ser optar por un centro de esquí más alejado del movimiento de la ciudad. En las Termas de Chillán, una localidad a 80 kilómetros de la ciudad de Chillán –a cerca de 400 kilómetros al sur de Santiago– la temporada de esquí es entre junio y octubre. El centro de esquí Nevados de Chillán no solo posee la pista más larga de Sudamérica, sino que tiene además la gracia de seguir su recorrido entre árboles nativos. Una buena opción para terminar el día es complementar la experiencia con una visita a las termas.

Puyehue. Instalado en medio del Parque Nacional Puyehue –a 80 kilómetros de Osorno hacia el oriente, y a 1.000 kilómetros de Santiago– el centro de esquí Antillanca está rodeado de montañas, volcanes, lagos y bosques, un paisaje carácterístico de la región de Los Lagos que sobrecogerá a cualquier visitante. Tanto para principantes como para expertos que buscan esquiar en nieve virgen, este lugar es especial para los que les gusta la naturaleza y realizar actividades complementarias al esquí, como el senderismo, que se puede realizar en el mismo parque nacional. Cuenta con un hotel, restorán y bar, para cerrar el día con un vino o pisco sour.

Chillán.

ISLA DE PASCUA

Más que mirar moáis

Cuenta la leyenda que Make-Make luego de crear la tierra se sintió solo. Tomó una calabaza que tenía agua y vio en ella su reflejo. En ese momento decidió crear un ser que tuviera su misma imagen. Fecundó entonces la tierra de arcilla roja y así creó al hombre. Más tarde sería Make-Make quien le explicaría al rey Hotu Matu’a cómo llegar a una isla inhabitada y que hoy conocemos como Isla de Pascua.

Rapa Nui –que significa Isla grande en idioma local rapanui– se ubica en la Polinesia y, aunque es la mayor de las islas de Chile insular, tiene solo 163,6 kilómetros cuadrados. De hecho, desde la cumbre del monte Terevaka –el punto más alto de la isla– se puede observar la isla completa en 360 grados, un panorama que no se quiere perder, especialmente la visión del contraste de la tierra con un mar tan azul que el cielo parece desteñido. Y pese a que la isla puede ser recorrida fácilmente en un día, no se deje engañar, porque aunque pequeña en espacio es grande en atractivos. La clave está en saber decantar los momentos místicos que la isla tiene para ofrecer y que están en su belleza natural, en los Moai y en la cultura de su gente.

Algunos imperdibles: visitar el cráter del volcán Rano Kau, donde hoy se encuentra una laguna de un kilómetro y medio de diámetro cubierta de vegetación. Muy cerca están las ruinas de la aldea de Orongo donde se recomienda escuchar la historia de la ceremonia del hombre pájaro y observar la vista que hay hacia el mar, con los motus –unos islotes de piedra en medio del mar– donde se puede, además, hacer snorkel. Si le gusta bucear, las aguas de Isla de Pascua se caracterizan por tener una excelente visibilidad y no se lo puede perder. Tampoco se puede perder la visita a los moái que se encuentran en varios sectores de la isla: puede ver el amanecer con los moái del Ahu Tongariki, el atardecer en Ahu Tahai y maravillarse con la construcción inconclusa de los moái en la antigua cantera de Rano Raraku. Para un día de playa completo instálese en Anakena y no se mueva en todo el día, a menos que quiera comprar una empanada de atún y queso en algún local de la playa. Puede terminar el día con un show de Sau Sau –baile típico de la zona– que se desenvuelve con el movimiento de caderas de los rapanui al ritmo de la música.

Cuándo ir: todo el año

Isla de Pascua.

RUTA DEL VINO

Un instante de tradición

Aunque el vino en Chile se produce desde el siglo XIX, no fue hasta la segunda mitad del siglo XX que su calidad se consolidó, hasta posicionarse como un producto reconocido a nivel mundial. Sin embargo, en el último tiempo, la industria  del vino ha dado paso también a la apertura de sus puertas a visitantes que quieren conocer las viñas y los métodos de producción, lo que ha derivado en la instalación de hoteles, restaurantes, hoteles boutique, tiendas y excursiones a pie, a caballo o en bicicleta que rescatan la tradición vitivinícola y que se desarrolla principalmente en el centro sur del país. No puede dejar de visitar alguna viña y realizar una degustación de vinos mientras mira los valles cuyas plantaciones se pintan de verde o rojo según la época del año y que dan a la zona una belleza particular.

Algunos imperdibles: la ciudad de Santa Cruz, en el Valle de Colchagua es una buena opción si quiere conocer la cultura del vino en Chile. Cercano al pintoresco pueblo, se encuentra el valle de Apalta, que tiene instalaciones y servicios especiales para el turista, como recorridos por las plantaciones, miradores que dan al valle y venta de vinos. Algunas opciones que valen la pena son la viña Lapostolle y Montes.

Más información: www.rutadelvino.cl

Cuándo ir: todo el año.

Ruta del vino.

TORRES DEL PAINE

La Patagonia necesaria

Este parque nacional está ubicado en la región de Magallanes y la Antártica chilena, la región más austral de Chile, y es en uno de los parques nacionales más visitado del país. El parque hoy cuenta con numerosas instalaciones y hoteles que hacen de la estadía una experiencia real con la naturaleza: algunos de ellos están instalados en el parque mismo y los que no, ofrecen excursiones a las distintas maravillas que se encuentran cerca de Puerto Natales –la ciudad más cercana a las Torres– como la Sierra Baguales, el fiordo Última Esperanza y sus glaciares, o pescar con mosca en ríos solitarios ubicados en estancias que datan de otros tiempos. Sin embargo, la excursión imperdible de la Patagonia es conocer las Torres del Paine, un grupo de montañas de granito moldeadas por la fuerza de los glaciares. Aunque la vista a las Torres puede hacerse por el día con excursiones guiadas que ofrecen los mismos hoteles, la recomendación es ponerse unos zapatos de trekking y caminar por el parque nacional, de esta manera podrá vivir en carne propia lo que se siente estar frente a una naturaleza que se impone con sus planicies y vegetación baja frente a la montaña con sus glaciares eternos. No por nada hace unos años, Torres del Paine fue elegida como la octava maravilla del mundo por el portal Virtual Tourist, en un concurso en que hubo más de cinco millones de votos y que consideraba más de 300 destinos.

Algunos datos: Si se motiva a realizar una excursión de más de  un día por el Parque Nacional, las rutas comunes son dos: el conocido como sendero de la W y el de la O. El primero tiene una duración de cuatro días aproximadamente con una dificultad media y el segundo requiere algo más de preparación física (sin tener dificultad técnica) y dura cerca de ocho días. Para ambos puede realizarlo por su cuenta –el camino está señalizado, así como las zonas de camping– o con guía que puede contratar tanto en los hoteles como en las Agencias de turismo de Puerto Natales.

Cuándo ir: entre enero y marzo.

Torres del Paine.

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