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Opinión 02 julio 2018

La era digital supone una oportunidad de oro para impulsar la educación y la información de los ciudadanos en materia de jubilación

Los sistemas de pensiones públicos de los países desarrollados se enfrentan a una serie de retos estructurales, derivados del aumento de la esperanza de vida. Y el caso de España no es una excepción. En las últimas semanas hemos visto cómo las pensiones se colocaban en primera línea del debate político, a raíz de las protestas de los colectivos de pensionistas por la revalorización de la cuantía de la pensión pública.

Los retos del sistema público de pensiones son básicamente dos. El primero, la sostenibilidad del sistema de pensiones en el futuro; es decir, que perviva en las próximas décadas y haga frente a los compromisos con las futuras generaciones de jubilados. El segundo es que el sistema sea capaz de pagar pensiones suficientes y evitar situaciones de pobreza.

Esos dos retos son como dos caras de una misma moneda, o como una manta corta, con la que o bien te cubres la cabeza o bien te cubres los pies. Se trata siempre de un equilibrio inestable, porque si hacemos todo lo posible y ponemos todas las medidas necesarias para que el sistema sea sostenible, y con ello no tener riesgos de encontrarnos en una mala situación financiera en el futuro, podemos encontrarnos ante unas pensiones que sean insuficientes para los futuros jubilados. O al revés, si pagamos pensiones muy generosas, el sistema puede no soportarlo financieramente.

Uno de los grandes problemas del sistema español de pensiones es la falta de información. Hay que tener en cuenta, primero, que la información es escasa; y segundo, que el sistema español es terriblemente complejo. Tiene múltiples regímenes, reglas muy distintas y frecuentes situaciones de inequidad, tanto para personas de la misma generación como entre generaciones diferentes. Y eso hace que, por un lado, sea muy difícil que la gente sepa a qué se está enfrentando y qué es lo que tiene que hacer y, por otro, puede llegar a generar desconfianza sobre la justicia del propio sistema en sí. Por ello es importante mejorar la información y el conocimiento de los ciudadanos.

Según la última encuesta del Instituto BBVA Pensiones sobre la jubilación y los hábitos de ahorro de los españoles, siete de cada diez españoles se consideran poco a o nada informados sobre su jubilación. Y seis de cada diez desearían más información sobre el importe de su futura pensión y la edad a la que podrán jubilarse.

Actualmente, diez países europeos envían información recurrente sobre la pensión pública estimada que recibirán los ciudadanos en el momento de la jubilación. Es la conocida como ‘carta naranja’, por el color del sobre en el que se envía la información en Suecia, pionera de esta iniciativa. “La digitalización y las nuevas tecnologías pueden jugar un papel muy relevante a la hora de educar e informar a la población”. En España,  la Ley 27/2011 de reforma del sistema de pensiones estableció en envío de una carta informativa a los mayores de 50 años, pero esta iniciativa todavía no se ha implementado.

En este contexto, la digitalización y las nuevas tecnologías pueden jugar un papel muy relevante a la hora de educar e informar a la población.  La Seguridad Social dispone de un simulador de la pensión pública al que se puede acceder desde su página ‘web’. Esta herramienta en concreto es útil principalmente para trabajadores cercanos a la jubilación, pues utiliza bases de cotización reales. No obstante, adolece de algunas carencias, como un acceso algo complejo por la necesidad de tener que contar con un certificado electrónico, y el hecho de que no incluye el factor de sostenibilidad. Los resultados, además, están expresados en euros corrientes, es decir, sin tener en cuenta el efecto del coste de vida en el momento de la jubilación.

En el ámbito privado también se están lanzando diversas herramientas encaminadas a educar y ayudar a la población a planificar su jubilación. El Instituto BBVA de Pensiones dispone, en su ‘web’ (www.jubilaciondefuturo.es) y en su aplicación móvil, de una serie de simuladores. Entre ellos, pone a disposición de la población una calculadora de la pensión pública, y de simuladores para calcular cuánto aportar a planes de pensiones, cómo rescatarlos y cómo planificar los ingresos y los gastos en la jubilación.

En paralelo, ha puesto en marcha iniciativas de gamificación, es decir, de educación financiera para la jubilación a través de juegos. La propia página ‘web’ del instituto es un repositorio de información muy práctica y un canal para responder las dudas de los ciudadanos sobre todo lo relacionado con la jubilación.

En definitiva, la era digital supone una oportunidad de oro para impulsar la educación y la información de los ciudadanos en materia de jubilación, tanto desde el ámbito privado como desde el público.

Luis Vadillo es director del Instituto BBVA de Pensiones.

Esta tribuna se publicó originalmente en la revista Catalunya Empresarial el 29 de junio.

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