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Educación financiera 30 sep 2016

Cómo planificar el cambio de moneda

A la hora de decidir un destino de vacaciones las opciones se multiplican. Muchos optan por ir a la playa, otros eligen el turismo rural o la montaña y otros tantos se lanzan a viajar al extranjero. El atractivo de visitar países que no conocemos es innegable pero conviene estar atento y conocer lo que supone el cambio de divisa para hacer frente a los pagos en el extranjero.

Entre los preparativos que conlleva un viaje de estas características, uno de los más importantes es la compra de moneda del país que vas a visitar. Antes de realizar la operación, hay que hacer un cálculo, lo más aproximado posible, de los gastos que nos esperan en el lugar de destino: comidas, transporte, ocio, etc. Una vez que tengamos un presupuesto ajustado, es aconsejable comprobar los tipos oficiales para hacer una estimación de cuánta moneda vamos a necesitar. Sin embargo, esta información es orientativa ya que es complicado prever cómo se va a comportar una moneda de un día para otro y previsiblemente lo que calculemos no sea exactamente lo que recibamos.

¿En el banco o en el aeropuerto?

Si realizamos el cambio con suficiente antelación a través de la sucursal correspondiente de nuestro banco, podremos ahorrar dinero. Las entidades suelen aplicar un tipo de cambio más aproximado al real y, a pesar de cobrar comisión, la operación puede ser más ventajosa. En este caso, las divisas tardan en llegar al banco entre dos y tres días, aunque es posible que se demoren algo más dependiendo del tipo de moneda y la cantidad solicitada.

Si andamos muy apurados, es posible que nos veamos obligados a cambiar el dinero en el aeropuerto, donde los tipos de cambio varían y la operación saldrá más cara.

Casas de cambio

No suelen tener buena fama, pero si ya estamos inmersos en el viaje, pueden ser un buen lugar para cambiar moneda. Conviene no dejarse engañar por los carteles que aseguran un 0% de comisiones y realizar los cálculos oportunos con las tasas que ofrecen estas agencias. Lo normal es que la reducción de comisiones suponga un tipo de compra más reducido y menos ventajoso para quien tiene la necesidad de cambiar. Ahí es de donde procede el margen de beneficio del que viven estas empresas. Por eso, es fundamental no acudir al primer establecimiento que nos encontremos y comparar con otras casas para ver cuál nos ofrece el mejor cambio.

Cajeros automáticos

Otra opción, es conseguir las divisas en el país de destino sacando dinero de los cajeros automáticos. Aquí entran en juego diferentes costes. La cantidad que obtendremos dependerá de si estamos utilizando la tarjeta de débito (con la que la operación nos saldrá más económica) o de crédito. También el coste se incrementará si estamos sacando dinero fuera de la zona euro. En todos los casos, conviene sacar una cantidad alta para que la operación sea lo más ventajosa posible, evitar acudir varias veces al cajero y que estos cargos se multipliquen.

Hay que tener en cuenta que existen divisas no convertibles que solo se pueden comprar y vender en el país donde operan. Por tanto es muy importante hacer bien  nuestro presupuesto y no pasarnos con el cambio para no tener el problema de quedarnos con moneda inservible. De ese modo disfrutaremos plenamente del viaje y sacaremos  el máximo rendimiento a nuestro dinero.

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