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¿Qué son las entidades no financieras y por qué son tan importantes?

Las entidades no financieras (ENF) han aumentado su peso en la generación de crecimiento económico. Javier Alonso, de BBVA Research, explica qué tipo de empresas son, su evolución e importancia actual.

Tradicionalmente, la literatura económica ha vinculado el crecimiento y el desarrollo económico de los países con la denominada profundidad financiera. Esta profundidad financiera vendría determinada por el peso que tienen los bancos en el conjunto de la economía. Recientemente, el Banco Mundial ha propuesto que en esta definición también sean incluidas las entidades no financieras por el volumen que han alcanzado y la importante labor que tienen en la generación de crecimiento económico. En este grupo estarían englobadas las empresas de seguros, los fondos de inversión y los fondos de pensiones.

Los fondos de inversión proporcionan volúmenes de inversión elevados que generan liquidez y eficiencia en los mercados, y adecúan los productos a las preferencias de los ahorradores.

Las empresas de seguros proporcionan gestión de ahorro a largo plazo y cubren y diversifican el riesgo asociado o que tienen las empresas y los ciudadanos a lo largo de su ciclo de vida, lo que favorece al consumo e inversión.

Finalmente, los fondos de pensiones generan ahorro a largo plazo. Por otro lado, mitigan el riesgo de longevidad en las personas, favoreciendo el consumo y la inversión.

¿Cómo han evolucionado las entidades no financieras en las últimas décadas?

En términos generales, el sector bancario ha crecido poco, incluso ha disminuido en algunos países. Pese a ello, aún representa más del 100% del PIB en la mayoría de ellos. Sin embargo, las ENF han experimentado un crecimiento muy notable. En algunos países anglosajones, también Holanda, las entidades no financieras más que duplican el volumen de activos gestionados por el sector bancario. En otros países, como Francia y Alemania, alcanzan y superan ampliamente el 100% del PIB.

El caso español es algo diferente, presenta sus propias especificidades, ya que el sector bancario acumula gestiones de activo que superan el 140% del PIB. En cambio, las ENF apenas alcanzan el 60%. Hay dos factores que podrían explicar este comportamiento. Por un lado, los ahorradores españoles prefieren la inversión en activos inmobiliarios como las casas, financiadas principalmente con hipotecas del sector bancario. Por otro lado, en España no existe un pilar de capitalización de la gestión de pensiones privadas tan desarrollado como lo hay en otros países.

¿A qué problemas se enfrentan las entidades no financieras en la actualidad?

Tanto las ENF como el sistema bancario están teniendo dificultades en un entorno de tipos de interés bajos. Muy especialmente las entidades no financieras de algunos países como Reino Unido que en el pasado vendieron productos de prestación definida, es decir, aseguraron unas rentabilidades que en el presente no pueden cumplir dados estos tipos de interés bajos. Todo esto les obliga a seguir dos tipos de políticas, por un lado diversificar en el tipo de productos que generan una mayor rentabilidad aun asumiendo un mayor volumen de riesgo, o erosionar sus beneficios para cubrir este defecto de capacidad de proporcionar un rendimiento adecuado. Al final, las empresas han optado por la primera de las opciones.

No es el caso de España, donde no se ha producido esta venta de prestación definida y no se encuentra esta dificultad en el medio y largo plazo.

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