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Desarrollo Act. 16 ago 2017

Los robots, en el punto de mira de las grandes empresas tecnológicas

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Los proyectos de inteligencia artificial han movido 20.000 millones de dólares en el último lustro. Un ejemplo de esta tendencia es Google, que ha comprado una decena de empresas de robótica en apenas tres años.

¿Moda pasajera o apuesta seria? La robótica despierta el interés de las grandes empresas tecnológicas y lo que parecía ser un capricho de sus CEO se perfila como a uno de los sectores para seguir la pista en los próximos años.

2013 fue el año en el que Google puso los ojos -y el dinero- en la robótica con las adquisición de numerosas empresas. Culminó el año comprando Boston Dynamics, una de las empresas líderes del mercado,que provee al pentágono y que tiene una estrella entre su filas: el robot Cheetah, más veloz que Usain Bolt.

La obsesión robótica de Google en los últimos años no ha disminuido. En 2014 compraba la compañía inglesa especializada en inteligencia artificial DeepMind Technologies por 400 millones de dólares.  Y en 2015 una de las últimas operaciones de la compañía de Mountain View en el campo de robótica industrial ha sido el acuerdo con el grupo farmacéutico estadounidense Johnson & Johnson para fabricar robots quirúrgicos.

Las ventajas para los pacientes  de las cirugías realizadas por robots controlados por médicos son máxima precisión y operaciones menos invasivas. Los errores humanos causan entre 44.000 y 98.000 muertes de pacientes al año en Estados Unidos, según datos de la MRI Technology School.

Aunque Google parece estar más encaminado hacia la robótica industrial, no quiere dejar de lado la parte más social. A mediados de año, registró la patente  Methods and systems for robot personality development para personalizar a los robots que podrán: “ser programados para tomar la personalidad de una persona del mundo real (como el comportamiento del usuario, una persona querida fallecida o un famoso), así como tomar los rasgos del carácter de las personas emuladas por un robot”

Esa personalidad podría ser transferida de un robot a otro, o compartida entre varios a través de la nube: “De esta manera, un usuario podría viajar a otra ciudad y descargar dentro de un robot localizado en la misma la personalidad de su propio robot casero. La personalidad robótica se convertiría así en algo transportable y transferible”.

Los proyectos relacionados con inteligencia artificial han movido casi 20.000 millones de dólares (unos 18.000 millones de euros) desde 2009 aunque algunos han llegado con mucha polémica. Varios intelectuales y científicos alertaron contra los llamados “robots asesinos”, Stephen Hawking a la cabeza, y Bill Gates se mostró muy preocupado por la “amenaza” de la inteligencia artificial.

Aunque algunos no son tan críticos como relata este artículo publicado en El País que recoge las reflexiones del investigador de la Universidad de Toronto, Hector Levesque“Los ordenadores de hoy son francamente estúpidos. Por ejemplo si se pregunta, “Joan le agradeció a Susan toda la ayuda que le había prestado. ¿Quién prestó la ayuda, Joan o Susan?”. Google no puede responder eso. Ese es el fantasma que le falta a la máquina, el sentido común (…) Es triste que muchas de las investigaciones sobre inteligencia artificial que se hacen estos días se conforman con sistemas que solo lean cantidades masivas de datos, sin sentido alguno. Estos son los sistemas que deberían asustarnos. Los que tienen autonomía sin sentido común”.

Facebook si confía en el sentido común de los robots y prueba de el laboratorio de desarrollo de nuevas inteligencias que lidera el francés LeCun. La empresa estadounidense contrató al prestigioso científico que tiene como misión  “producir software con las habilidades de lenguaje y el sentido común necesarios para mantener una conversación básica».

«En vez de tener que comunicarnos con las máquinas pulsando botones o introduciendo términos de búsqueda cuidadosamente escogidos, podríamos decirles lo que queremos como si estuviésemos hablando con otra persona. Nuestra relación con el mundo digital cambiará completamente gracias a agentes inteligentes con los que podrás interactuar», predice. Cree que el aprendizaje profundo puede «producir software que comprenda nuestras frases y sea capaz de responder con las respuestas adecuadas, aclarando las preguntas, o haciendo sugerencias propias”, como señala en  este reportaje de Technology Review.

Tanto Facebook como Google parecen tener claro que el futuro está en manos de los robots, siempre, eso sí, controlados por humanos.

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