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Banca de inversión 26 dic 2018

Siete claves para tener éxito en una salida a Bolsa

La salida a Bolsa es una estrategia que se plantean numerosas empresas en determinados momentos de su desarrollo bien sea para acceder a la financiación de los mercados de capitales e impulsar su estrategia de crecimiento, o para ofrecer la oportunidad a sus accionistas privados de obtener liquidez, cristalizar el valor de sus acciones y diversificar su patrimonio. Pero, ¿qué factores determinan el éxito de una salida a Bolsa?

Sin duda el éxito de una salida a Bolsa se basa en el atractivo de la propuesta de inversión que representa la compañía, su ‘equity story’. Es decir, la compañía tiene que ofrecer un planteamiento que atraiga a los inversores que han de invertir en sus acciones.

Sin embargo, existen una serie de factores adicionales que pueden resultar decisivos para alcanzar dicho éxito -si están bien diseñados y escogidos- o que, por el contrario, pueden suponer trabas importantes para la consecución del mismo. Estos serían los retos más significativos para asegurar el éxito de la operación:

1. Definir un ‘equity story’ atractivo. Para ello es necesario identificar y poner en valor las fortalezas y oportunidades de la empresa, así como los factores mitigantes de los riesgos y amenazas que pueda tener su modelo de negocio. Se trata de desarrollar una narrativa convincente que permita entender, de la manera más sencilla posible, el atractivo de la propuesta de inversión que ofrece la compañía.

2. Diseñar un proceso adecuado de fijación o “descubrimiento” del precio de las acciones, ‘price discovery’ en inglés. Dicho precio es aquel en el que los inversores están dispuestos a comprar y el emisor a vender acciones. Para ello, es importante:

  • Posicionar correctamente la compañía que sale a Bolsa en relación a otras compañías ya cotizadas del mismo sector, o que compartan características similares. El objetivo es que los inversores tengan referencias válidas sobre las que iniciar su análisis.
  • Elaborar una presentación completa para los analistas que recoja de manera clara la estrategia de negocio de la compañía, ofreciendo la mayor cantidad posible de información que apoye la credibilidad de la misma.
  • Diseñar un amplio plan de “educación” para los inversores y posteriormente escuchar, analizar e interpretar su ‘feedback’ en cuanto a la valoración a la que están dispuestos a invertir.
  • Optimizar el alcance del ‘roadshow’ en el que los directivos de la compañía visitarán y solucionarán las dudas que puedan surgir a los posibles inversores antes de tomar la decisión de invertir.

3. Adecuar el tamaño y la estructura de la oferta para asegurar la consecución de los objetivos de la empresa y la ejecución de su plan de negocio. Al mismo tiempo es importante dotar a las acciones de la liquidez suficiente una vez empiecen a cotizar en el mercado.

4. Elegir el ‘market timing’ adecuado. Decidir cuál es la mejor ventana de oportunidad en función de las condiciones de mercado, las amenazas potenciales, otras posibles transacciones competidoras y, por supuesto, la propia estrategia y necesidades del emisor.

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El éxito de una salida a Bolsa se basa en el atractivo de la propuesta de inversión que representa la compañía, es decir, su ‘equity story'.

5. Definir los principios sobre los que construir la base accionarial de la compañía. Se trata de la única ocasión en la que la compañía podrá escoger a quién quiere como socio en su capital. Por esta misma razón, tendrá que decidir cómo asignar las acciones de la oferta. El objetivo es conseguir que su base de accionistas sea estable y orientada al largo plazo, así como asegurar que las acciones tendrán suficiente profundidad y liquidez cuando empiecen a cotizar.

6. Contar con los compañeros de viaje adecuados, incluyendo asesores legales y contables que ayuden en la preparación de los estados financieros y el folleto de emisión de la oferta. Es imprescindible contar también con un sindicato de bancos estructuradores y colocadores con experiencia, credibilidad y profundo conocimiento de los inversores institucionales comprometidos con la operación.

7. Finalmente, la compañía debe tener muy presente que la salida a bolsa no es un fin en sí mismo, sino el principio de una nueva vida como compañía cotizada. Una vez sale a Bolsa, su éxito se medirá en función de su capacidad para cumplir su compromiso con los inversores, tanto en lo que concierne a la ejecución de su plan de negocio, como en el trato a los accionistas minoritarios. Para ello, es importante por un lado que los órganos de gobierno corporativo funcionen correctamente según los estándares más exigentes del mercado; y por el otro, que exista una función de relación con inversores que les permita estar informados, fomente el análisis independiente de la compañía y favorezca la liquidez de las acciones.

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