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Sostenibilidad 13 may 2026

El 99% del consumo eléctrico de BBVA procede de fuentes renovables

El 99% del consumo eléctrico de BBVA a nivel global procedió de fuentes renovables en 2025 y el banco se marca como objetivo llegar al 100% en 2030. Desde 2019 ha recortado un 83% las emisiones de CO2 de alcance 1 y 2¹; y disminuido por empleado, un 22% el consumo de electricidad, un 19% el energético, un 36% el de agua, un 44% el de papel y un 33% los residuos netos. Además, la superficie certificada ambientalmente se situó en el 62%, muy por encima del objetivo del 45%, marcado en el Plan Global de Ecoeficiencia.

¹Alcance 1 y 2: Emisiones directas de BBVA y emisiones indirectas, excluidas las de nuestros clientes.

BBVA ha aprobado su nuevo Plan Global de Ecoeficiencia 2026-2030, con objetivos medibles para reducir el impacto medioambiental de su actividad directa. La nueva hoja de ruta da continuidad al Plan Global de Ecoeficiencia 2021-2025 que alcanzó todos sus objetivos con dos años de antelación y, desde entonces, BBVA ha seguido mejorando sus indicadores.

El banco ha consolidado su transición energética con una operativa prácticamente basada en energías renovables y reducciones de doble dígito en sus principales indicadores ambientales, algo que le permite reducir el impacto ambiental de su actividad.

Sobre esta base, el nuevo Plan Global de Ecoeficiencia 2026-2030 plantea una hoja de ruta más exigente, centrada en optimizar el uso de recursos y reducir el impacto ambiental, y con el objetivo de alcanzar el 100% de electricidad procedente de fuentes renovables; profundizar en la eficiencia en agua, papel y energía por empleado; reforzar la reducción de emisiones indirectas de sus empleados; y expandir su superficie certificada, con el objetivo de que dos tercios cuenten con al menos una certificación ambiental para finales de la década.

“El nuevo plan se sitúa como una palanca clave para reducir el impacto ambiental de nuestra actividad directa. Este planteamiento refuerza nuestro compromiso con una gestión más eficiente de los edificios, apoyándonos en la tecnología y en estándares cada vez más exigentes. Partimos de una base muy sólida, con avances significativos en todos los indicadores. Ahora damos un paso más, elevando la ambición para seguir reduciendo consumos y emisiones en toda nuestra red de inmuebles”, explica Alberto Agustín, responsable de Inmuebles y Servicios en BBVA. “Más allá de los objetivos, este plan consolida una cultura de eficiencia y responsabilidad ambiental en toda la organización, donde cada edificio y cada equipo contribuyen a un objetivo común”, añade.

El documento se ha elaborado con aportaciones de los equipos locales de todas las geografías en las que opera BBVA y se ha alineado y validado a escala global, con el objetivo de combinar coherencia de Grupo y adaptación a la realidad de cada mercado.

El Plan Global de Ecoeficiencia 2026-2030 se articula en cinco grandes ejes. En energía renovable, BBVA avanzará gracias a nuevos contratos de compra de energía, certificados renovables y generación en instalaciones propias. En eficiencia energética, impulsará la modernización de iluminación, climatización y sistemas de gestión de edificios. En movilidad sostenible, prevé continuar con la renovación progresiva de la flota hacia vehículos eléctricos o de bajas emisiones. En gestión de recursos y residuos, reforzará las medidas de ahorro de agua, reducción de papel, reciclaje y valorización. Y en descarbonización de operaciones, desplegará actuaciones para reducir tanto emisiones directas como indirectas asociadas a la actividad del Grupo.

BBVA ya aplica estas palancas en distintos países donde tiene presencia. En electricidad, combina contratos de compra de energía renovable en España, México, Turquía y Argentina, uso de certificados de origen en varios mercados y autogeneración solar en instalaciones de países como España, México, Turquía, Argentina, Perú y Uruguay.

De forma complementaria, BBVA mantiene mecanismos internos para incentivar la reducción de emisiones bajo gestión directa. En 2025 retiró 167.532 créditos de carbono y mantuvo un precio interno del carbono de 32 euros por tonelada, que se imputa localmente en las geografías del grupo en función de su huella. Se trata de un procedimiento interno puesto en marcha por BBVA en 2020 que obliga a cada área a planificar el gasto en CO2 que tendrá cada una de sus acciones favoreciendo así la reducción de las emisiones. Cada área — y cada empleado en particular —, toma mayor conciencia porque ese coste de CO2 que emita su departamento (en viajes, por ejemplo) se asignará internamente a su presupuesto.

Emisiones indirectas

Además de las medidas directamente vinculadas a los objetivos del plan (emisiones directas provenientes de su actividad), BBVA gestiona sus emisiones indirectas (alcance 3), que constituyen la mayor parte de su huella. En concreto, la cartera financiada (categoría 15 del alcance 3 de emisiones financiadas) representa en torno al 99% de las emisiones del banco. Para avanzar en su descarbonización, BBVA desarrolla una estrategia sectorial con planes de transición y métricas de seguimiento, y ha fijado objetivos intermedios de reducción de emisiones a 2030 para alinear progresivamente su cartera con trayectorias de descarbonización. Asimismo, impulsa iniciativas sobre otras emisiones indirectas, como el fomento de una movilidad más sostenible entre sus empleados mediante puntos de recarga para vehículos eléctricos, lanzaderas corporativas y soluciones de coche compartido en distintas geografías.

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