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Guía práctica para adaptar tu hogar al cambio climático

Acondicionar una vivienda para afrontar fenómenos meteorológicos extremos implica aumentar su capacidad para resistir, mitigar, adaptarse y recuperarse de un evento intenso, pero también ganar en confort y ahorrar energía. Hay varias claves para adaptarse a la nueva realidad.

En Colombia, las estaciones las marcan los valles y las montañas. El país cambia de clima casi tanto como cambia de paisaje, y las características de cada región las marcan las selvas húmedas, los extensos páramos, las soleadas llanuras y las playas que tocan los océanos. Mientras en algunos lugares el calor aprieta, en otros las lluvias amenazan con volverse torrenciales. Sin embargo, y a pesar de estas diferencias, sus habitantes comparten una urgencia: adaptar sus viviendas a los cambios que genera el calentamiento global.

¿Por qué los hogares necesitan adaptarse al cambio climático?

A la hora de afrontar el cambio climático, existen dos grandes tipos de estrategias:

  • Las de mitigación: buscan reducir las causas, es decir, disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
  • Las de adaptación: se enfocan en limitar los impactos y las vulnerabilidades que genera el calentamiento global.
Guía práctica para adaptar tu hogar al cambio climático

“Adaptar nuestras viviendas es absolutamente necesario para garantizar la seguridad de las personas y la equidad. Necesitamos hogares resilientes para proteger la salud, el bienestar y la seguridad de las personas frente a fenómenos que ya no son futuros, sino actuales: olas de calor, inundaciones severas o tormentas”, explica Angélica Ospina, directora ejecutiva del Consejo colombiano de construcción sostenible.

Las necesidades de adaptación de las viviendas dependen en gran medida de las características climatológicas de cada lugar. En aquellos que alcanzan temperaturas extremas, es necesario aumentar el aislamiento térmico; mientras que en zonas con riesgo de huracanes se debe reforzar la estructura y apostar por materiales más resistentes, por ejemplo. Pero hay desafíos comunes: ganar en resiliencia y reducir las desigualdades que acentúa el propio cambio climático. 

“Colombia y América Latina comparten un problema central de base: el déficit habitacional alcanza el 45% en la región y el 27% en Colombia, y la informalidad en la construcción llega al 90% en algunas ciudades. Esto significa que la mayoría de la población, que en un 80% es urbana, ya vive en condiciones precarias, lo que magnifica el impacto de cualquier amenaza climática”, explica Ospina.

Esto presenta el doble desafío de resolver estas carencias sociales y de vivienda al tiempo que se enfrenta la crisis climática. “2024 fue el año más caluroso registrado para la mayoría de los países latinoamericanos, y la mortalidad relacionada con el calor ha aumentado un 103% en la región”, explica Ospina haciendo referencia a datos publicados por ‘The Lancet’. “Estamos viendo impactos devastadores como la desaparición del glaciar Humboldt en Venezuela, las inundaciones históricas en el sur de Brasil, incendios en Perú y Colombia y sequías críticas en Panamá y ciudades como Bogotá y Medellín”.

Por otro lado, cobra importancia el factor financiero. “Un inmueble incapaz de operar durante un evento extremo o de recuperarse tras él pierde su valor rápidamente y se convierte en un activo obsoleto. Por el contrario, invertir en adaptación mitiga riesgos y protege el patrimonio de las familias, los inversionistas y financiadores, garantizando activos que perduran en el tiempo”, señala Ospina.

Claves para adaptar una vivienda a las necesidades del clima

La clave principal para que una vivienda se adapte a la nueva realidad climática es, de acuerdo con Ospina, la resiliencia: su capacidad para resistir, mitigar, adaptarse y recuperarse rápidamente de un evento extremo. En este sentido, y de acuerdo con la directora ejecutiva del Consejo colombiano de construcción sostenible, una vivienda adaptada debe integrar:

  • Diseño pasivo: garantizar condiciones de confort térmico sin depender exclusivamente de sistemas mecánicos o eléctricos.
  • Sistemas de respaldo: asegurar el acceso a agua y energía durante emergencias o eventos de desabastecimiento.
  • Soluciones Basadas en la Naturaleza (BSN): utilizar la vegetación y el suelo para gestionar el agua lluvia y regular la temperatura. Además, integrar la biodiversidad que está fuertemente interconectada con la capacidad de resiliencia del territorio.
  • Flexibilidad y recuperación: contar con estructuras pensadas para garantizar la seguridad de las personas y materiales que permitan una recuperación rápida y costo-eficiente tras un desastre.
Guía práctica para adaptar tu hogar al cambio climático

En muchas regiones del mundo, las altas temperaturas en las viviendas suponen un problema que se extiende durante numerosos meses al año. Para solucionarlo, el grupo de investigación Innovación, Sostenibilidad y Desarrollo Empresarial (ISDE) de la Universidad de Granada señala la importancia de la orientación de la vivienda y de la mejora del aislamiento para favorecer el ahorro energético y económico e incrementar el bienestar. Para alcanzar el confort térmico en zonas con altas temperaturas también son clave otras medidas pasivas como instalar toldos o añadir elementos vegetales, como las cubiertas verdes.

En lugares con problemas de sequía, son relevantes los sistemas capaces de canalizar, almacenar y reutilizar el agua. En caso de riesgo por inundaciones y lluvias torrenciales, la solución pasa por mejorar los sistemas de drenaje, la utilización de pavimentos permeables y aumentar la vegetación. Esta tiene la capacidad de absorber y retener parte del agua, reducir la escorrentía superficial y mitigar los efectos de las lluvias intensas.

Para alcanzar todos estos objetivos, la arquitectura bioclimática incorpora, desde las primeras etapas de diseño hasta la construcción final, estrategias y recursos para diseñar edificios que se adapten al máximo a las condiciones climáticas de cada lugar. Los edificios bioclimáticos aprovechan al máximo recursos naturales como la luz solar, el viento y la vegetación para garantizar el confort térmico sin depender en exceso de sistemas de climatización artificial.

“El componente humano es vital, debemos promover la conciencia de los usuarios para que sepan cómo operar su vivienda y cómo reaccionar ante nuevas condiciones climáticas”, señala Ospina.

Buenas prácticas ante el cambio climático: el proyecto Miiroku

Las viviendas Miiroku, parte del proyecto de vivienda social ‘Casa para mí’, del Grupo Argos, son un gran ejemplo de construcción adaptada al cambio climático a nivel tanto medioambiental como social. Nacieron inspiradas en el modo de vida de los Wayuu, un pueblo indígena que vive sobre todo en La Guajira, al norte de Colombia, y en el estado Zulia en Venezuela.

“Este proyecto, certificado en diseño por CASA Colombia, es una respuesta integral a las condiciones extremas del desierto de La Guajira, demostrando que la verdadera adaptación climática nace de la intersección entre la arquitectura, la ingeniería y la comunidad”, explica Ospina. “La comunidad se involucró en el diseño, asegurando que la vivienda responda a sus usos y necesidades reales. Al integrar sus costumbres, se combate la pérdida de identidad cultural, logrando que la comunidad cuide y mantenga las viviendas, lo cual es vital para la sostenibilidad a largo plazo”, señala.

Guía práctica para adaptar tu hogar al cambio climático

Para adaptarse a las condiciones meteorológicas extremas del desierto de La Guajira, la vivienda funciona como una gran herramienta de captación: cuenta con una cubierta invertida que sirve de embudo para recolectar las lluvias en un tanque. “Este sistema permite a las familias tener una reserva de agua segura en el mismo lugar donde habitan, reduciendo la necesidad de recorrer largas distancias para encontrar este recurso y la vulnerabilidad ante los periodos secos, garantizando la seguridad hídrica básica”, señala Ospina.

Por otro lado, la vivienda cuenta con una estructura de acero que aporta estabilidad y resistencia ante los fuertes vientos y las tormentas tropicales; y con un sistema de cerramiento capaz de reducir la temperatura interior entre 4°C y 6°C en las horas pico de calor. Otro elemento propio de la bioconstrucción, aquella que busca la armonía con el entorno, es la utilización de tierra del propio desierto y de materiales como la madera del cactus Yotojoro. “Esto garantiza la disponibilidad del material y facilita el mantenimiento, ya que la comunidad conoce los materiales y puede reparar sus casas sin depender de insumos industriales costosos o lejanos”, añade Ospina.

Para garantizar su resiliencia a largo plazo, el proyecto ha realizado también un proceso de transferencia de conocimientos y capacitación a las personas que habitan las viviendas, para garantizar que las personas puedan mantenerlas y repararlas. “Así, demuestra que adaptar las viviendas al cambio climático implica mirar el entorno, utilizar los recursos disponibles y poner a las personas y su cultura en el centro de la ecuación técnica”, concluye la directora ejecutiva del Consejo colombiano de construcción sostenible.

Preguntas frecuentes sobre cómo adaptar tu hogar al cambio climático

¿Por qué es importante adaptar una vivienda al cambio climático?

Porque los fenómenos extremos como olas de calor, inundaciones o tormentas son cada vez más frecuentes. Adaptar el hogar mejora la seguridad, el confort y la resiliencia, y ayuda a proteger tanto a las personas como al valor del inmueble a largo plazo.

¿Qué diferencia hay entre mitigación y adaptación al cambio climático?

La mitigación busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global, mientras que la adaptación se centra en reducir los impactos y vulnerabilidades, por ejemplo, adecuando las viviendas a condiciones climáticas más extremas.

¿Qué características debe tener una vivienda resiliente?

Una vivienda resiliente debe contar con diseño pasivo para el confort térmico, sistemas de respaldo de agua y energía, soluciones basadas en la naturaleza para gestionar el entorno y estructuras que permitan resistir y recuperarse rápidamente tras eventos extremos.

¿Cómo se puede mejorar el confort térmico en casa?

Mediante medidas como mejorar el aislamiento, orientar adecuadamente la vivienda, instalar toldos, usar ventilación natural o incorporar vegetación como cubiertas verdes. Estas soluciones ayudan a mantener una temperatura estable sin depender tanto de sistemas de climatización.

¿Qué soluciones existen para zonas con sequía o lluvias intensas?

En zonas con sequía, se recomienda instalar sistemas de recogida y reutilización de agua. En áreas con lluvias intensas, es clave mejorar el drenaje, usar pavimentos permeables y aumentar la vegetación para reducir la escorrentía y el riesgo de inundaciones.

¿Qué es la arquitectura bioclimática?

Es un enfoque de diseño que adapta las viviendas a las condiciones climáticas del entorno, aprovechando recursos naturales como el sol, el viento o la vegetación para mejorar el confort térmico y reducir el consumo energético.

¿Adaptar una vivienda también tiene beneficios económicos?

Sí. Una vivienda preparada para eventos extremos reduce costes energéticos, evita daños futuros y mantiene o incrementa su valor. Por el contrario, un inmueble no adaptado puede perder valor y volverse obsoleto frente a nuevas condiciones climáticas.