¿Cómo se produce el aceite de oliva de manera más sostenible?
La producción sostenible de aceite de oliva es un modelo que busca reducir el impacto ambiental y optimizar el uso de agua y energía durante el cultivo, la extracción y la distribución. Incluye prácticas para proteger el suelo y la biodiversidad y aprovechar los subproductos del olivar.
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La producción sostenible del aceite de oliva es una forma de entender todo el ciclo de vida del aceite para minimizar su impacto ambiental. También potenciar sus beneficios sociales, al tiempo que se asegura su rentabilidad económica.
Este enfoque integral es clave para garantizar la sostenibilidad de un producto que cada vez se consume más en el mundo. Según el Consejo Oleícola Internacional (COI), el consumo mundial de aceite de oliva alcanzó los 3,215 millones de toneladas en la campaña 2024-2025. Para la campaña 2025-2026, el organismo estima que podría llegar a 3,248 millones de toneladas, lo que supondría un incremento del 1 % respecto a la anterior. Estas cifras reflejan la importancia internacional del producto y la necesidad de gestionar de forma responsable los recursos utilizados en su producción.
La producción de aceite de oliva se concentra principalmente en la región mediterránea. Según los datos provisionales del Consejo Oleícola Internacional para la campaña 2024-2025, España produjo alrededor de 1,419 millones de toneladas, seguida de Turquía, con 505.000; Grecia, con 250.000; e Italia, con 248.000 toneladas. En la Unión Europea, que reúne a la mayoría de grandes productores, y en otros territorios, la producción sostenible de aceite de oliva es ya una realidad.
La producción sostenible del aceite de oliva busca reducir la huella hídrica y proteger la biodiversidad del olivar.
¿En qué consiste la producción sostenible de aceite de oliva?
La producción sostenible del aceite de oliva busca elaborar el producto de alta calidad que caracteriza a esta industria reduciendo los impactos negativos en el medioambiente, promoviendo el bienestar social de las comunidades implicadas en el proceso y garantizando la viabilidad económica del sector. Esto implica, entre otros aspectos, proteger el suelo y minimizar el uso de agua en el olivar y en la almazara o utilizar energías limpias. Pero también, apostar por la economía circular para poner en valor los subproductos o asegurar unas condiciones de trabajo justas para todas las personas involucradas en la cadena de valor del aceite de oliva.
Cuáles son las etapas de producción del aceite de oliva?
- Cuidado del olivar: el ciclo comienza con el mantenimiento del árbol y la espera del punto óptimo de maduración de la aceituna.
- Transporte y molienda: las aceitunas se trasladan a la almazara, donde se trituran mediante métodos mecánicos.
- Decantación y filtrado: el aceite se separa por gravedad de impurezas y puede ser filtrado según el producto final.
- Envasado y distribución: el aceite se almacena para su posterior comercialización.
¿Cómo se aprovechan los subproductos del olivar y de la almazara?
“Los aceites de oliva son uno de los alimentos más sostenibles de la agroindustria europea”, explica Teresa Pérez, gerente de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español. “Primero, fija carbono en el suelo. Por cada kilo de carbono generado en la producción de aceite, el árbol fija 11 kilos de CO2 atmosférico. Además, hace un uso muy eficiente del agua y es una de las pocas industrias que puede presumir de economía circular. Producir aceites de oliva no genera residuos, sino subproductos que tienen empleo en otras actividades como la ganadera o la energética. Por último, una cuarta parte de los cultivos en España cuenta con algún tipo de certificación de sostenibilidad, como el sello de agricultura ecológica”.
“La política agraria europea es cada vez más verde y el olivar es un ejemplo perfecto de ese nuevo enfoque. Se han desterrado prácticas muy agresivas que estuvieron muy extendidas en las últimas décadas del siglo pasado. El cuidado de los suelos y de la biodiversidad son ahora las grandes preocupaciones de la producción y los productores saben que su cosecha depende en gran medida de la vida que hay en el olivar”, añade Teresa Pérez.
La producción sostenible del aceite de oliva busca reducir la huella hídrica y proteger la biodiversidad del olivar.
¿Cómo se protege el agua, el suelo y la biodiversidad del olivar?
Además, las propias características de la industria apuntalan su sostenibilidad, aunque siempre haya margen de mejora. De acuerdo con la Asociación Norteamericana del Aceite de Oliva, estos son los factores que contribuyen a la producción sostenible del aceite:
- Longevidad de los árboles. Reduce la necesidad de replantación y laboreo de la tierra, por lo que contribuye a preservar la integridad del suelo y la biodiversidad.
- Monocultivos biodiversos. Gestionados de forma sostenible, los olivares pueden sustentar ecosistemas con gran variedad de especies vegetales y animales.
- Resiliencia climática. El olivo tolera periodos de sequía, pero la falta de agua puede afectar al crecimiento, al rendimiento y a la producción de aceitunas. La gestión hídrica es clave para la adaptación del cultivo.
- Uso mínimo de pesticidas. El manejo integrado de plagas y el control biológico, cuando son viables, pueden reducir la dependencia de productos fitosanitarios.
- Captura de carbono. Los olivos capturan CO₂ durante su crecimiento y pueden almacenar carbono en la biomasa y el suelo, aunque el balance neto depende de las prácticas agrícolas y de las emisiones asociadas a la producción.
- Sostenibilidad económica de las zonas rurales, lo que contribuye también a fijar población en el territorio.
- Métodos de extracción naturales. Aunque es un sector industrializado, sigue usando métodos de extracción mecánicos que no requieren de químicos, como sí sucede en los procesos de extracción de otros aceites.
¿Cómo compatibilizar la rentabilidad con la sostenibilidad del olivar?
Para la gerente de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, el desafío principal de apostar por la producción sostenible del aceite es mantener el equilibrio entre sostenibilidad y rentabilidad. “Demasiadas limitaciones en las prácticas agrarias pueden poner en riesgo los olivares menos rentables, como los de montaña”, explica Teresa Pérez.
Al mismo tiempo, señala que la sostenibilidad tiene ventajas ambientales, sociales y económicas para el sector y para el conjunto de la sociedad. “La ventaja fundamental es garantizar la sostenibilidad del medio para futuras generaciones. No hay que olvidar que es una actividad eminentemente rural, los productores viven cerca de sus olivos y comparten con ellos su futuro. Pero también tiene ventajas económicas. Nuestros productos, además de líderes por calidad, también lo son en sostenibilidad y eso lo valora el nuevo consumidor”, añade.
Avanzar hacia un olivar más sostenible también exige planificar las inversiones y adaptar los pagos al ciclo de cada explotación. En España, BBVA ofrece a agricultores y ganaderos un Préstamo Agrario Online que puede contratarse desde la aplicación móvil y permite elegir cuotas trimestrales, una opción que ayuda a acompasar los pagos a la actividad agraria. Para las almazaras y otras pequeñas y medianas empresas, el banco dispone además de financiación para proyectos de eficiencia energética, como determinadas mejoras de las instalaciones o la incorporación de energías renovables. Antes de acometer una inversión, conviene comprobar qué actuaciones admite cada producto y qué condiciones se aplican, para ajustar la financiación a las necesidades reales del negocio.
La economía circular permite aprovechar subproductos del aceite de oliva como el alpechín o el orujo.
¿Qué prácticas reducen el impacto ambiental de la producción de aceite?
La sostenibilidad ambiental, social y económica es un eje clave en la producción de aceite de oliva en Europa y el Mediterráneo. Prácticas como la agricultura regenerativa, la reducción de la huella hídrica y el uso de energías renovables refuerzan su compromiso con el medioambiente. Sin embargo, siempre hay espacio para la mejora. Estos son algunos de los elementos donde la producción de aceite de oliva puede reforzar su sostenibilidad, de acuerdo con el Protocolo de sostenibilidad elaborado por la organización Salvemos el buen aceite y con el Instituto Europeo de Política Ambiental (IIEP, por sus siglas en inglés).
- Prácticas agrícolas más sostenibles en el olivar, como el riego de precisión, los sistemas de reaprovechamiento de agua, las cubiertas vegetales para reducir la erosión del suelo, la reducción de la labranza, los métodos de control biológico de plagas o la apuesta por transformaciones más ambiciosas como la agricultura ecológica o la agricultura regenerativa.
- Optimización de la producción en almazara, aumentando el uso de energías renovables y minimizando el gasto energético, aprovechando los subproductos para reforzar la economía circular o implementando tecnologías que permitan mejorar la eficiencia del proceso.
- Envases y distribución sostenibles, apostando por materiales reciclables y reciclados e introduciendo métodos que mejoren la trazabilidad y la transparencia sobre el origen del aceite y las prácticas sostenibles de su proceso productivo.
En definitiva, el sector oleícola ha desarrollado prácticas para mejorar su sostenibilidad ambiental, social y económica, aunque su impacto varía según las condiciones de cultivo y las decisiones tomadas en cada fase de la cadena de valor. “La fórmula del aceite más sostenible ya la tenemos y la aplicamos desde hace tiempo”, concluye Teresa Pérez. “Ahora se trata de afinar los procesos y de hacer que la rueda de la economía circular gire sin resistencias”.
Preguntas frecuentes sobre la producción sostenible de aceite de oliva
¿Qué es el aceite de oliva sostenible?
El aceite de oliva sostenible es aquel que se produce aplicando prácticas agrícolas y procesos industriales que reducen el impacto ambiental, optimizan el uso del agua y la energía y favorecen la biodiversidad del olivar, garantizando al mismo tiempo la viabilidad económica del sector.
¿Cómo se produce el aceite de oliva de forma sostenible?
La producción sostenible comienza en el olivar con prácticas como el riego de precisión, el cuidado del suelo o el control biológico de plagas. Continúa en la almazara mediante procesos eficientes de molienda y extracción mecánica y se completa con sistemas de economía circular que aprovechan los subproductos.
¿Qué es la huella hídrica del aceite de oliva?
La huella hídrica mide la cantidad de agua necesaria para producir un alimento. En el olivar sostenible se aplican técnicas de ahorro de agua como el riego eficiente, el aprovechamiento de aguas regeneradas o la mejora de la gestión del suelo para reducir este impacto.
¿Cómo contribuye el olivar a capturar carbono?
Los olivares pueden actuar como sumideros de carbono, ya que los árboles absorben dióxido de carbono de la atmósfera y lo almacenan en su biomasa y en el suelo, contribuyendo así a reducir la huella de carbono del cultivo.
¿Qué papel tiene la economía circular en el aceite de oliva?
La economía circular permite aprovechar subproductos del proceso de producción, como el orujo o el alpechín, para generar energía, fertilizantes o biomasa, reduciendo residuos y mejorando la eficiencia del sistema productivo.
¿Qué certificaciones garantizan la sostenibilidad del aceite de oliva?
Existen distintas certificaciones que avalan prácticas sostenibles en el sector, como la agricultura ecológica, la producción integrada o sellos específicos de sostenibilidad que garantizan buenas prácticas ambientales, sociales y económicas.