¿Qué es la electrificación y por qué será clave para la transición energética?
La electrificación es el proceso de sustituir tecnologías y actividades que utilizan directamente combustibles fósiles por alternativas eléctricas. Es clave para la transición energética porque puede mejorar la eficiencia y reducir las emisiones, especialmente cuando la electricidad procede de fuentes renovables.
*Fotografía de apertura elaborada con inteligencia artificial.
La Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) señala que, desde 2019, la demanda mundial de electricidad ha crecido más del doble de rápido que el consumo total de energía, impulsada por los vehículos eléctricos, las bombas de calor, la climatización, la electrificación industrial y los nuevos consumos, como los generados por los centros de datos o por la inteligencia artificial. Según la IEA, la electricidad representa alrededor del 23% del consumo final mundial de energía.
Aunque la electrificación puede contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y mejorar la eficiencia energética, sus beneficios ambientales dependen, entre otros factores, del origen de la electricidad utilizada y de las características de cada tecnología. Además, la fabricación de baterías, las infraestructuras eléctricas y la producción de equipos renovables también generan impactos ambientales asociados al consumo de materiales, la utilización de recursos y las emisiones a lo largo de su ciclo de vida.
¿Qué significa electrificar la economía?
Electrificar la economía significa reemplazar progresivamente tecnologías que utilizan directamente combustibles fósiles por tecnologías que funcionan con electricidad, siempre que exista una alternativa eléctrica viable y que esa electricidad se produzca con bajas emisiones, especialmente en sectores esenciales como el transporte, los edificios y la industria.
Un ejemplo sencillo es el automóvil. Un vehículo convencional quema gasolina o diésel en un motor de combustión, mientras un vehículo eléctrico utiliza electricidad almacenada en una batería para alimentar un motor eléctrico. Algo similar sucede con la calefacción: una bomba de calor utiliza electricidad para transferir calor, en lugar de quemar gas, gasóleo u otros combustibles.
¿Por qué la electrificación es uno de los pilares de la transición energética?
“Con el paradigma energético del siglo XX, todavía vigente en gran medida, aproximadamente dos tercios de la energía primaria se pierde en forma de calor durante los procesos de extracción, transformación, transporte y uso, de modo que sólo un tercio de dicha energía se aprovecha realmente. Cuando se culmine la transición energética, más allá de 2060, se espera que la electricidad aporte más del 50% de la energía final, y que más del 95% de dicha electricidad sea renovable”, explica Antonio Gómez Expósito, miembro de la Real Academia de Ingeniería y catedrático de Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Sevilla.
Este experto resume en dos los motivos por los que la electrificación resulta esencial para la transición energética:
- Por el lado de la producción y el transporte, “las principales fuentes de energía que no emiten CO2 no se agotan, es decir, las energías renovables (fotovoltaica, eólica e hidráulica) producen directamente electricidad, que es la única energía que puede transportarse instantáneamente y de forma muy eficiente a grandes distancias”.
- Por el lado del consumo, “la utilización directa de electricidad en los usos finales (residencial, industrial o transporte) es también la más eficiente, limpia y generalmente barata”.
De hecho, el European Clean Tech Atlas 2026, informe elaborado por investigadores de Bruegel, centro de estudios europeo con sede en Bruselas, presenta la electrificación como uno de los ejes estructurales de la transición energética. El estudio reconoce que “el progreso de Europa hacia un sistema energético limpio depende de producir más electricidad a partir de fuentes limpias y de electrificar el conjunto de la economía”.
Ventajas de la electrificación
- Reduce las emisiones. El uso intensivo de la electricidad renovable en el consumo energético “es la forma más rápida de disminuir emisiones en los sectores antes citados, no solo de CO2, sino también de compuestos como NOx o Sox que contaminan las ciudades”, comenta el ingeniero.
- Fortalece la seguridad energética. La seguridad energética es la capacidad de garantizar un suministro continuo, asequible y sostenible. La electrificación puede reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados y reforzar la seguridad del abastecimiento energético. “En España, que importa el gas y el petróleo que usa, y dispone de recursos renovables autóctonos sobresalientes, la electrificación total permitiría reducir significativamente nuestra dependencia energética del exterior, y por tanto mejorar la seguridad de nuestro abastecimiento energético”, admite Gómez Expósito.
- Mejora la eficiencia. Aunque la electrificación puede exigir fuertes inversiones iniciales en redes eléctricas y sistemas de almacenamiento, también puede mejorar la eficiencia del sistema energético ya que las tecnologías eléctricas necesitan menos energía para prestar el mismo servicio.
- Disminuye costes. En determinados usos, como el transporte, la electrificación puede rebajar los costes de operación y mantenimiento de las tecnologías. Por ejemplo, un vehículo eléctrico utiliza aproximadamente un 70% menos de energía por kilómetro que uno de gasolina.
¿Qué sectores serán los protagonistas de la electrificación?
Como señala la Agencia Internacional de la Energía, “la tasa de electrificación varía ampliamente entre sectores y países”.
- Edificios. En 2025, el sector de los edificios representó casi el 45% del incremento anual de la demanda eléctrica mundial, según el Informe Global de Energía 2026. El principal desafío para electrificar el consumo en edificios residenciales, comerciales y de servicios radica en la climatización, “especialmente en zonas de latitud elevada, con clima extremo en invierno, donde el rendimiento de las bombas de calor con aerotermia es menor. El uso de la geotermia en nuevas construcciones, códigos técnicos más exigentes y nuevos desarrollos tecnológicos pueden ayudar a conseguir el objetivo, cercano al 100% de electrificación del consumo en edificios hacia 2050”, asegura el catedrático Gómez Expósito.
- Transporte por carretera. Este sector será uno de los grandes motores de la electrificación. “La del transporte ligero –comenta el profesor de la Universidad de Sevilla– progresa rápidamente conforme los fabricantes occidentales comprenden que no hay vuelta atrás, y ofrecen más modelos, mejores prestaciones y más baratos. Pero las diferencias entre países y regiones son notables”. El experto deja a un lado el caso de Noruega, donde el vehículo eléctrico ha alcanzado una penetración cercana al 100%. “En el panorama internacional destaca China con unas ventas de vehículos enchufables cercanas al 50% en 2025, lo cual contrasta con el 26% de Alemania, el 11% de EE. UU. o el 1,8% de Japón”, afirma.
- Respecto al transporte pesado, si bien hace un lustro todavía se dudaba entre el uso del hidrógeno verde y las baterías, “en la actualidad parece meridianamente claro que el futuro pertenece mayoritariamente a estas últimas”, asegura el catedrático. En el caso de las flotas de camiones, Gómez Expósito apuesta por empezar la electrificación por los vehículos que tienen “un recorrido preestablecido y repetitivo, así como la maquinaria agrícola, tractores incluidos”.
- Transporte por mar y aire. El desafío más destacable en el sector del transporte se encuentra en la navegación marítima y la aviación, “cuya electrificación total será imposible a pesar de la mejora de prestaciones de las baterías”, comenta el catedrático de Ingeniería Eléctrica. Sin embargo, asegura que muchos ‘ferries’ de tránsito local y algunos vuelos domésticos de pocos pasajeros, podrán electrificarse en el medio plazo. Para vuelos de larga duración y navegación pesada, será necesario el uso de biocombustibles o combustibles sintéticos obtenidos a partir de hidrógeno verde.
- Industria. Los sectores más intensivos en consumo de energía (acero, cemento, química, aluminio y papel) “concentran por sí solos el 70% de las emisiones industriales mundiales, que a su vez representan aproximadamente el 30% de las emisiones globales de CO2”. Sectores como el cerámico o el agroalimentario tienen más fácil su electrificación, “mientras que los procesos industriales que involucran elevadas temperaturas, superiores a 1.400oC, tendrán que utilizar hidrógeno verde o alguno de sus derivados”, constata el experto.Citando al Foro Económico Mundial, el catedrático señala que “aproximadamente la mitad de las emisiones industriales pueden reducirse con soluciones maduras (eficiencia, electrificación de procesos de baja temperatura, reciclado y bombas de calor), mientras que la otra mitad exigirá tecnologías aún en demostración o con costes no competitivos sin apoyo político”.
- Economía digital. A estos sectores se suma un nuevo consumidor: la economía digital. Los centros de datos están incrementando rápidamente su demanda eléctrica. La IEA estima que su consumo mundial aumentó alrededor de un 17% en 2025.
Infraestructuras y almacenamiento, los grandes retos de la electrificación
Todos los planes de electrificación requieren que exista una infraestructura eléctrica adecuada. Gómez Expósito pone el ejemplo del uso cotidiano y masivo de internet, “que ha requerido el despliegue en zonas urbanas de fibra óptica y redes 4G/5G por todo el territorio. Lo que ocurre es que, a diferencia de las redes de comunicaciones, las redes eléctricas requieren mucha más inversión y pueden tener un impacto medioambiental mucho mayor”, advierte.
Uno de los principales desafíos es que la producción de energía solar y eólica depende de las condiciones meteorológicas. Por eso, la expansión de las renovables exige reforzar tanto las redes de transporte y distribución como las tecnologías de almacenamiento.
“Se espera que la electrificación duplique la demanda de electricidad en la próxima década, con nuevos tipos de consumo como los centros de datos, los vehículos eléctricos, la climatización o los electrolizadores. De hecho, en Europa, EE. UU. y otros países, existe una lista de espera de cientos de gigavatios de generación y demanda que no han conseguido permiso de conexión por falta de capacidad de la red eléctrica”, asegura el catedrático de la Universidad de Sevilla.
Sobre el almacenamiento, Gómez Expósito lo considera más una solución que un desafío. “Algunos sostenemos que es el ‘santo grial’ de la transición energética”. El almacenamiento permite absorber excedentes de electricidad procedente de fuentes renovables y liberarlos cuando la demanda lo requiera.
¿Qué papel tiene la electrificación en la COP31?
La presidencia de la 31 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31) que se celebrará del 9 al 20 de noviembre en Antalya (Turquía), ha situado el aumento de la electrificación entre sus objetivos de acción climática. En concreto, ha lanzado la iniciativa 35 by 35: elevar hasta el 35% en 2035 la proporción de consumo final de energía cubierta mediante electricidad. Por su parte, la Comisión Europea apunta a una electrificación del continente de entre el 50% y el 60% para 2050.
Según el razonamiento del catedrático de la Universidad de Sevilla, la electrificación siempre ha estado presente en las sucesivas COP, “como no podía ser de otro modo, pero en la próxima más aún si cabe, debido por un lado a las tensiones geopolíticas que se están viviendo en el sector de los combustibles fósiles, que paradójicamente ayudarán a que tecnologías como el vehículo eléctrico o la bomba de calor tomen impulso, y por otro lado al rápido crecimiento de nuevos consumos como el de la IA”.
¿Cómo ayuda BBVA a sus clientes a avanzar en la electrificación?
BBVA acompaña a particulares y empresas en su transición hacia la electrificación mediante soluciones que facilitan el ahorro energético, el autoconsumo y la movilidad sostenible. Entre ellas destaca Ahorro Energético (Energy Advisor), una herramienta integrada en la app del banco que permite conocer los consumos estimados de electricidad, gas y combustible, analizar su evolución y explorar alternativas personalizadas para reducir costes y mejorar la eficiencia energética.
En el ámbito del hogar, BBVA ofrece un simulador de autoconsumo solar que ayuda a calcular el ahorro potencial, la inversión necesaria y las opciones de financiación para instalar paneles solares.
Para impulsar la movilidad eléctrica, cuenta con BBVA Movilidad, una solución que facilita la búsqueda de vehículos electrificados, la estimación del ahorro y el acceso a financiación, con acompañamiento durante el proceso de compra. Además, para las empresas, dispone de soluciones de renting de puntos de recarga que integran instalación, mantenimiento y otros servicios en una cuota mensual.
Preguntas frecuentes sobre la electrificación
¿La electrificación siempre reduce las emisiones de CO₂?
No necesariamente. Depende del origen de la electricidad, de la tecnología sustituida y de los impactos ambientales asociados a la fabricación de equipos e infraestructuras.
¿Qué diferencia existe entre electrificación y energías renovables?
La electrificación sustituye tecnologías que consumen directamente combustibles fósiles por alternativas eléctricas. Las energías renovables, como la solar y la eólica, permiten generar parte de esa electricidad.
¿Por qué las bombas de calor son importantes para electrificar edificios?
Porque utilizan electricidad para transferir calor y pueden sustituir sistemas de calefacción que queman directamente gas o gasóleo.
¿Qué sectores presentan más dificultades para electrificarse?
Algunos procesos industriales de alta temperatura, la aviación de larga distancia y el transporte marítimo pesado presentan dificultades tecnológicas para su electrificación directa.
¿Para qué sirve el almacenamiento de electricidad renovable?
Permite aprovechar excedentes de generación renovable y suministrar electricidad cuando la demanda lo requiere.
¿Qué objetivo plantea la iniciativa 35 by 35 de la COP31?
Aumentar hasta el 35% en 2035 la proporción del consumo final mundial de energía cubierta mediante electricidad.