¿Qué es la seguridad energética y por qué es clave para la economía, el clima y el suministro global?
La seguridad energética es la capacidad de garantizar un suministro energético continuo, asequible y sostenible. Este concepto resulta clave para la estabilidad económica, la transición energética y la resiliencia geopolítica en un contexto global marcado por crisis y tensiones internacionales.
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Garantizar que hogares, empresas e industrias tengan acceso continuo a la energía se ha convertido en una prioridad estratégica para los países. El Centro de Investigación Energética del Reino Unido define el concepto de seguridad energética mediante las denominadas “cuatro A”, por sus siglas en inglés.
Estos cuatro factores permiten evaluar hasta qué punto un país puede garantizar un suministro energético estable y resistente frente a crisis externas o tensiones internacionales.
Según explica Gonzalo Escribano, catedrático de Política Económica en el Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) e investigador principal y director del Programa de Energía y Clima del Real Instituto Elcano, la seguridad energética es un concepto importante para que las personas, los países o las empresas porque condiciona la estabilidad económica, social y empresarial.
Tipos de seguridad energética
Para este experto, los precios asequibles son condición ineludible para un acceso seguro a la energía. Y distingue dos grandes tipos de seguridad:
- Seguridad física: es la posibilidad de acceder a combustibles, energías o electricidad cuando es necesario. “Uno va a la gasolinera y puede repostar. Uno enciende el interruptor y se enciende la luz”, ejemplifica.
- Seguridad económica: en el contexto en el que los sistemas económicos de los países occidentales dependen de la energía, acceder a ella a través de distintas fuentes a precios razonables, sin que suponga un esfuerzo excesivo para los consumidores, es clave para asegurar la competitividad global.
La seguridad energética es también uno de los tres ejes del denominado trilema energético. Junto con los otros dos pilares, equidad energética y sostenibilidad ambiental, forman una triada interdependiente siempre en busca de equilibrio y una herramienta estratégica para que los países puedan diseñar políticas bien balanceadas.
¿Cómo afectan los conflictos y la geopolítica a la seguridad energética?
La seguridad energética resulta clave para la economía global porque influye directamente en los precios, la competitividad industrial y la estabilidad de los mercados. Cuando se producen interrupciones del suministro o fuertes subidas energéticas, los costes aumentan para empresas y consumidores, se resiente el crecimiento económico y crece la incertidumbre geopolítica.
Escribano recuerda la llamada ‘crisis de oferta’ mundial durante la década de los 70 del siglo pasado cuando los precios de la energía se dispararon. Más recientemente, la guerra en Ucrania (2022) o el conflicto en Oriente Próximo (2026), se han convertido en grandes retos que amenazan los sistemas económicos, el crecimiento y, en consecuencia, el nivel de vida.
En un mundo globalizado cobra especial relevancia la seguridad militar. Buques, divisiones acorazadas o aviones, pero también drones o sistemas de guerra electrónica necesitan grandes cantidades de energía. La dimensión militar siempre ha sido determinante. Winston Churchill, célebre ministro del Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial, se tuvo que enfrentar a la elección entre carbón o petróleo para combatir contra Alemania durante la Primera Guerra Mundial mientras ostentaba el cargo como responsable de preparar a la Marina Real. La fuente de energía procedente del petróleo, más lejana e incierta, se convirtió en una obligación militar, ya que por entonces los acorazados impulsados por petróleo tenían un mayor rendimiento y requerían de un menor número de personas que los que funcionaban por medio de la quema de carbón.
Las dinámicas globales generan, asimismo, una gran interdependencia entre países y continentes y, por lo tanto, mayores riesgos. Gonzalo Escribano destaca uno por encima del resto: la interrupción del suministro. “Un gran productor (o una zona productora) puede ver interrumpida su capacidad de producir y quedarse bloqueado ante un ataque contra sus activos energéticos o por el bloqueo de algún punto de estrangulamiento (‘choke point’) como estamos viendo ahora con el estrecho de Ormuz”, advierte Escribano.
¿Cómo mejorar la seguridad energética de un país o sistema?
A pesar de todo, el catedrático también distingue tres grandes formas de reforzar esa seguridad aprovechando precisamente el carácter global de la economía:
- Diversificación por fuentes: los países pueden combinar diversas fuentes de energía para no depender de una sola. Francia, por ejemplo, dependía demasiado de su energía nuclear para alimentar su sistema eléctrico. “Su seguridad de suministro decayó cuando varias de sus centrales nucleares tuvieron que reducir temporalmente su actividad ”, recuerda Escribano.
- Diversificación de origen: los países deben evitar depender de una única región o un solo país para satisfacer sus necesidades energéticas. El experto del Real Instituto Elcano vuelve a ilustrar con un ejemplo: Alemania dependía mucho del gas y del petróleo rusos, y afrontó problemas por la guerra de Ucrania.
- Diversificación de corredores energéticos: estas infraestructuras estratégicas capaces de transportar grandes cantidades de energía (oleoductos, gaseoductos o líneas eléctricas, entre otras) también deben ser diversas y numerosas. Escribano alaba en este sentido la situación española, con plantas propias de gas natural licuado y conexiones gasísticas con Francia y Argelia, por ejemplo.
Según el experto, la reducción de la dependencia energética mediante la explotación de recursos propios y la diversificación del mix energético son otra vía para garantizar la seguridad. Escribano esgrime, además, la importancia de la diplomacia: “Cuando ya no puedes diversificar más y tampoco puedes reducir tus dependencias, tienes que alcanzar acuerdos y alianzas con suministradores considerados fiables para garantizar un abastecimiento continuado y seguro”, añade.
Acuerdos y alianzas que vienen a reforzar otro concepto similar al de seguridad, aunque diferente: la soberanía energética. Esta soberanía es la capacidad de maniobra de un país o de una región para resistir presiones externas o estrategias de dominio energético y mantener en funcionamiento su sistema energético, social y económico durante un tiempo razonable.
La importancia de la inversión para la seguridad energética
Gonzalo Escribano también señala que una financiación asequible forma parte de la seguridad energética de cualquier país. Clasifica en esa línea a las fuentes de energía en función de los distintos modelos de inversión necesarios para impulsarlas y mantenerlas. Distingue dos grandes tipos:
- Energías con mucho CAPEX (Capital Expenditure): requieren de mucha inversión inicial (‘upfront investment’), como las renovables o la nuclear, aunque después los gastos operativos y de mantenimiento son muy bajos: “Se amortizan con el tiempo”, asegura.
- Energías con mucho OPEX (Operational Expenditure): no conllevan grandes inversiones iniciales, pero luego implican mayores costes operativos continuos (mantenimiento, combustible, personal...), como el petróleo o el gas natural.
Ambas afrontan riesgos diferentes en su inversión. Las renovables están sujetas a los efectos del cambio climático, a cambios regulatorios o a subidas de tipos de interés. Y, en ese sentido, las energías convencionales encaran otras amenazas, como la inestabilidad global geopolítica.
Preguntas frecuentes sobre la seguridad energética
¿Qué es la seguridad energética?
La seguridad energética es la capacidad de garantizar un suministro de energía continuo, accesible, asequible y sostenible para hogares, empresas e industrias.
¿Qué significan las “cuatro A” de la seguridad energética?
Son los cuatro factores que definen este concepto: disponibilidad de recursos energéticos, accesibilidad al suministro, asequibilidad de los precios y aceptabilidad social y ambiental de las fuentes de energía.
¿Por qué es importante la seguridad energética?
Porque influye directamente en la estabilidad económica, el funcionamiento de las industrias, el bienestar de la población y la resiliencia de los países frente a crisis internacionales.
¿Cómo afectan los conflictos geopolíticos a la seguridad energética?
Los conflictos pueden interrumpir el suministro, elevar los precios de la energía y aumentar la dependencia de determinados países o corredores energéticos estratégicos.
¿Qué relación existe entre seguridad energética y transición energética?
La transición energética busca reducir emisiones y dependencia de combustibles fósiles, pero también debe garantizar un suministro estable y asequible durante el cambio hacia energías más limpias.
¿Cómo puede un país mejorar su seguridad energética?
Puede hacerlo diversificando fuentes de energía, proveedores y corredores energéticos, impulsando recursos propios, reforzando infraestructuras y estableciendo alianzas internacionales estables.
¿Qué diferencia hay entre seguridad energética y soberanía energética?
La seguridad energética se centra en garantizar suministro estable y asequible, mientras que la soberanía energética hace referencia a la capacidad de un país para resistir presiones externas y mantener su sistema energético operativo de forma autónoma.