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El trompo, una tradición que no muere

La historia del trompo parece perderse en los infinitos recodos del tiempo, debido a que las nuevas generaciones parecen no tenerla muy presente en sus catálogos de juegos y entretenimiento, especialmente aquellas nacidas después de la llegada de la era digital.  Ahora los juegos están basados en los temas audiovisuales, que tienen como punto en común que se practican en solitario y en lugares interiores.

Pero este juguete, cuya forma siempre ha sido básica: un trozo de madera con forma de cono atravesado por una punta metálica o herrón y que en tiempos recientes ha tenido variables en otros materiales, parece mantener su vigencia y su imagen lúdica y festiva de otros tiempos, a pesar de la electrónica y los video juegos.

En Briceño, un municipio ubicado al occidente del departamento de Boyacá y con una temperatura media de 28 grados, los niños todavía juegan al trompo. 

Niños de Briceño, Boyacá, juegan todavía al trompo.

Tiempos de trompo

En esa pequeña población colombiana es común escuchar los términos calle, rayuela o figuras, que hacen referencia a cada una de las formas de juego que se pueden ejecutar con un trompo. Lo que se busca es que el trompo ‘baile’ a partir de la utilización de un cordel que se enrolla desde la punta metálica hasta la mitad del mismo y que luego se suelta sobre el piso, lanzándolo con cierta fuerza.

Eso fue lo que encontró el presidente de BBVA Colombia, Óscar Cabrera, en días  pasados, cuando en compañía del gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, visitó este municipio para hacer entrega de 400 morrales con útiles escolares a los niños de la zona.

El alto directivo no ocultó su sorpresa cuando vio estas peonzas en manos de los niños y al ver que este juego hace parte de sus programas y actividades, en las que no solo el trompo es objeto de diversión, sino que también incluye a otros juegos tradicionales como el balero o coca, las canicas, el yo-yo y un juego con tablas que no parece tener un nombre específico, pero con el que los niños se divierten mucho.

“He visto maravillado cómo los niños de Briceño juegan todavía al trompo, yo lo conocí de niño en España”, indicó Cabrera Izquierdo, durante su visita a este municipio boyacense.

Y es que en este municipio y en muchos otros del departamento, gracias a una iniciativa de la oficina de la gestora social, los juegos tradicionales hacen parte de la agenda pública de las secretarías de Educación y de Salud del gobierno departamental.

El presidente de BBVA Colombia, Óscar Cabrera, se sorprendió al encontrar que los niños de Briceño aún juegan con el trompo, que hizo parte de los juegos de su infancia.

Ingeniería lúdica

Wilson Gómez, es un ingeniero de sistemas que trabaja en la Secretaría de Salud y que en su tiempo libre les enseña a las niñas, niños y jóvenes de Boyacá a jugar al trompo y a recuperar los juegos tradicionales como el balero o coca, las canicas o garbinches, el yermis, el cinco huecos, el lazo y el yo-yo. En una caja que él mismo diseñó lleva estos juegos por todo el departamento, tratando de que vuelvan a hacer parte de las diversiones familiares y escolares.

“En mis ratos libres enseño a jugar al trompo en diferentes escuelas y colegios de Boyacá, gracias a un programa de la Gobernación y a una iniciativa que busca recuperar juegos tradicionales. La propuesta se fundamenta en incluir una hora semanal de juegos en el horario académico de los colegios públicos del departamento y entregar un ‘kit’ que contiene una coca, un yoyo, un trompo, una pelota para jugar yermis, cinco huecos y las famosas canicas”, señaló Gómez.

Wilson Gómez, instructor de trompo e ingeniero de sistemas de la Secretaria de Salud de Boyacá, enseñando a los niños los juegos tradicionales.

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