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Consumo colaborativo: una forma sustentable de compartir

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Para cualquier emprendedor las primeras inversiones suelen ser un gran obstáculo. Una forma de superarlo es orientarse a otro tipo de modelo económico que se basa en la colaboración y que contribuye a un planeta más sostenible.

El consumo colaborativo se puede definir como un modelo económico basado en el intercambio, en el uso compartido, en el alquiler, en el préstamo, en la recomercialización o en la donación de un bien o un servicio por parte de un grupo.

Mientras que el consumo individual implica que una sola persona absorbe el costo total, el consumo colaborativo hace foco en el uso intensivo: permite que varias personas tengan acceso al bien o servicio y que entre todos afronten el costo. En ese sentido, la clave es la organización.

La extensión de este tipo de modelo puede ayudar a la configuración de un consumo más sostenible. Es que el uso más eficiente de los bienes y recursos contribuye de manera decisiva a la preservación del medio ambiente y a la lucha contra el cambio climático.

Según el libro “Lo que es mío es tuyo: el auge del consumo colaborativo”, escrito por Rachel Botsman y Roo Rogers, existen tres grupos de sistemas: los basados en el producto, los basados en los mercados de redistribución y los basados en estilos de vida colaborativos.

Dentro del primer grupo podemos encontrar al viaje compartido o ‘carpooling’. En este tipo de viaje varias personas se ponen de acuerdo para transportarse a un destino común en el auto propiedad de alguno de ellos, con la condición de compartir el gasto del traslado.

En el mundo emprendedor también existe esta forma de colaboración. En concreto el consumo colaborativo es una buena opción para comprar o alquilar maquinarias o herramientas entre personas que están iniciando un negocio. Acceder a elementos para trabajos en altura, carpintería, construcción o jardinería puede suponer una inversión algo difícil de hacer individualmente. Hacerlo de forma grupal es una buena manera de saltar ese obstáculo.

En este sentido, es importante no emprender de forma aislada: la clave es prestar atención al universo emprendedor de la propia comunidad e incluso en la región, ya que puede contribuir a acelerar ciertos procesos.

Opciones para clientes de BBVA

Una de las cuestiones fundamentales de cualquier proyecto, sea colaborativo o no, es contar con el financiamiento adecuado. BBVA en Argentina acompaña a sus clientes y los ayuda a potenciar sus emprendimientos con distintas oportunidades de financiación de la actividad laboral, beneficios exclusivos y descuentos. Para ello, el banco cuenta con asesores especializados que pueden ser contactados a través del sitio web.

Además, BBVA ofrece préstamos para micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyME) con tasas especiales. Para quienes ya son clientes, existe la opción de solicitar un crédito ‘online’ y operarlo a cualquier hora y lugar a través de BBVA Net Cash.

Para quienes apuesten no sólo a un modelo colaborativo, sino que además tengan una visión basada en los principios de la sostenibilidad, BBVA cuenta con una línea de financiamiento verde para personas: los Eco Préstamos.

Los emprendedores que quieran adoptar fuentes energéticas limpias podrán hacerlo con la financiación de paneles solares y electrodomésticos con eficiencia energética ‘A’ o superior. Con esta línea de préstamos, los clientes minoristas también pueden acceder a monopatines, bicicletas y autos eléctricos.