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Regulación y supervisión para dar más luz a la banca en la sombra

La transformación digital de los servicios financieros está ampliando el concepto y actividad de la ‘banca en la sombra’, que de manera amplia se define como “la intermediación crediticia que incluye entidades y actividades (total o parcialmente) fuera del sistema bancario regular, o la intermediación de crédito no bancario”, según el FSB, organismo internacional que vela por la estabilidad global del sector financiero.

Actividades tan extendidas y útiles como el ‘crowdfunding’ o los préstamos entre particulares a través de internet se pueden incluir bajo su paraguas. La Junta Europea de Riesgo Sistémico, responsable de la supervisión macroprudencial del sistema financiero de la UE y de la prevención y mitigación del riesgo sistémico, o ESRB (siglas en inglés de European Systemic Risk Board), estima que este sector representa el 38% de los activos totales del sector financiero de la UE o el 272% del PIB de la UE a cierre de 2016.

Una vez claro que su avance es cada vez mayor, el principal reto radica en aportar algo de luz a través de una regulación y una supervisión adecuadas, para encontrar “un equilibrio óptimo entre la maximización de los beneficios y la minimización de las consecuencias adversas derivadas de la inestabilidad financiera y el arbitraje regulatorio”, según BBVA Research.

El ESRB ha cifrado los activos de la banca paralela en la Unión Europea en 40.000 millones de euros a final del cuarto trimestre de 2016 en su informe ‘EU Shadow Banking’, publicado en mayo de 2017. También el último informe publicado por el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) sobre la banca en la sombra en todo el mundo (‘Global Shadow Banking Monitoring Report’) estima que la actividad de la banca paralela fue de 34.000 millones de dólares durante el pasado año, aumentando un 3,2% anual y equivale ya al 13% del total de activos del sistema financiero y el 70% del PIB de las jurisdicciones donde está presente.

En su informeSituación economía digital’ de enero de 2017, BBVA Research afirmaba que “la banca en la sombra puede ser una herramienta útil que ayude al sector bancario a la hora de conceder créditos, sobre todo en Europa, donde alrededor de dos tercios de la financiación provienen de los bancos”. En este sentido, destaca en su informe, “la financiación no bancaria también puede contribuir a aportar liquidez y diversificar el riesgo de mercado, al tiempo que potencia la competencia y la innovación con sus nuevas ideas y proyectos”.

BBVA Research: La banca en la sombra puede ser una herramienta útil que ayude al sector bancario a la hora de conceder créditos, sobre todo en Europa

En la misma línea, Mark Carney, presidente del FSB, afirma que “la financiación basada en el mercado proporciona una diversificación importante de las fuentes de financiación que apoyan la economía real”.

¿Dónde poner el foco entonces? En la regulación y la supervisión. En opinión de BBVA Research, “si no se establece una supervisión y regulación adecuadas, la financiación no bancaria podría contribuir a elevar el riesgo sistémico por sus interconexiones con los distintos agentes del sistema financiero, en especial dentro del sector bancario”. Precisamente, el riesgo de interconexión entre las entidades bancarias paralelas con las entidades de crédito es una de las alertas que lanza el ESRB. En su opinión, la heterogeneidad regulatoria y la falta de información obstaculizan la vigilancia sistémica del riesgo de estos vínculos y no favorecen unas reglas iguales para todos, contando algunos actores con ventajas sobre otros. Para ello, se requiere un esfuerzo extra en la recopilación de datos relacionados con la actividad de la banca paralela, señala el organismo.

La carta del presidente del FSB a los ministros de Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales del G20 antes de su reunión en Alemania señaló que al finalizar los trabajos de la hoja de ruta de la banca en la sombra, el FSB no ha identificado nuevos riesgos bancarios paralelos que requieran medidas regulatorias adicionales a nivel mundial. Sin embargo, dado que seguramente se desarrollarán nuevas formas de actividades bancarias paralelas en el futuro, las autoridades del FSB deben mantener y continuar invirtiendo en un programa efectivo y permanente de vigilancia, en el intercambio de datos y en el análisis para apoyar juicios sobre cualquier respuesta reglamentaria requerida en el futuro.

BBVA Research: Si no se establece una supervisión y regulación adecuadas, la financiación no bancaria podría contribuir a elevar el riesgo sistémico

Y es que el hecho de que esta banca alternativa se apalanque en los servicios financieros digitales no ayuda a su regulación. De hecho, los problemas relacionados con el fraude y los ciberataques sufridos por algunas plataformas P2P deben ser abordados por los organismos reguladores, indica BBVA Research en su informe, “estableciendo un marco global para el desarrollo de estas actividades de banca en la sombra y permitiendo así la creación de instrumentos que puedan contribuir a maximizar sus ventajas y reducir sus inconvenientes”.

El objetivo de esta regulación sería garantizar la estabilidad financiera y promover un marco homogéneo en el que los mismos riesgos se regulen igual para todos los jugadores. Ello aumentaría la protección al consumidor. Así, los consumidores podrán aprovechar las mejoras de eficiencia y tendrán acceso a una mayor y más competitiva gama de servicios. Por su parte, las entidades financieras podrán fortalecer sus proyectos de innovación y aprender más rápido, concluye BBVA Research.

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