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Análisis y opinión 10 ago 2016

El PIB de Argentina caería 1% este año pero por impacto de políticas económicas crecería 3,2% en 2017

Los datos revisados de cuentas nacionales finalmente publicados por el INDEC confirmaron que la economía argentina se encuentra en recesión tras tres trimestres consecutivos de caída del Producto Interno Bruto (PIB). Atento a ello, en nuestro informe Situación Argentina 3°Trimestre 2016, de BBVA Research, bajamos nuestra previsión de contracción del PIB hasta -1% en 2016.

Sin embargo, las encuestas de opinión pública revelan que los consumidores son optimistas respecto a las perspectivas de la economía y prevemos que el consumo privado deje de caer en el segundo semestre del año en la medida que se materialicen los aumentos salariales y los incrementos en los haberes jubilatorios por la implementación de la Ley de Reparación Histórica a Jubilados. Aún así, continuamos previendo que el mayor impulso al crecimiento provendrá de la inversión.

La inflación medida por el índice de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) varió 47,1% a/a a junio último por la liberación del ancla cambiaria y el incremento de tarifas. Si bien la política monetaria logró moderar el impacto de este fuerte ajuste de precios relativos, la inflación aún se encuentra por encima de lo esperado y evidencia cierta resistencia a la baja. Hemos revisado al alza nuestra previsión de IPC CABA para diciembre 2016 a 44,1% a/a. Sin embargo, las expectativas, tanto de analistas como del público continúan ancladas a la baja, en línea con nuestra previsión de 19,5% a/a a diciembre 2017, mostrando la credibilidad que ha ganado la política del BCRA.

Las tensiones inflacionarias y cambiarias llevaron al BCRA a impulsar a principios de marzo una fuerte suba de la tasa de Lebac de 30 a 38%  que logró estabilizar la demanda de pesos. A lo largo de mayo y junio, el gradual descenso de la inflación subyacente y la apreciación del peso permitieron una reducción de casi 800 puntos básicos en esta tasa. A pesar de ello, la política monetaria se sigue manteniendo en terreno restrictivo ya que las expectativas de inflación para los próximos 12 meses se ubican en torno a 22%, con lo cual la tasa de interés real actual es significativamente positiva. Estimamos que la tasa continúe cayendo gradualmente hasta alcanzar 25% a fin de año en línea con el sendero de desinflación que prevé el consenso de los analistas.

“Se han disipado algunos riesgos externos como el Brexit e internamente no hay señales de preocupación respecto a la gobernabilidad

Las medidas fiscales anunciadas por el gobierno implican mayormente un aumento del gasto público y dificultarán el cumplimiento de las metas de reducción del déficit primario a partir de 2017. La contención del gasto en los primeros meses del año junto con la revisión al alza del PIB nominal hará posible alcanzar el déficit meta de 4,8% del PIB en 2016. Si bien es probable que el sinceramiento fiscal sea exitoso (dadas las presiones internacionales para combatir los paraísos fiscales) es poco probable que en los años subsiguientes los ingresos fiscales aumenten fuertemente como consecuencia del mismo, excepto que se logre una drástica reducción de la informalidad de la economía, aumentando efectivamente la base de la recaudación impositiva.

En el sector externo se produjo un cambio sustancial en la cuenta capital ya que los préstamos financieros, las entradas por inversión de cartera y la colocación de deuda en mercados internacionales comenzaron a crecer, produciendo un incipiente aumento en las reservas. Este flujo disminuirá en el resto del año en la medida en que la gradual reducción de la tasa de interés hará menos atractivas las inversiones de cartera en Argentina.  Así, la presión a la apreciación del tipo de cambio disminuirá permitiendo que la paridad cambiaria acompañe en mayor medida que en la primera mitad del año el aumento de precios domésticos hasta llegar a $ 16/USD a fin de año. Las declaraciones del presidente del Banco Central hacen suponer que la autoridad monetaria continuará tratando de evitar una excesiva apreciación nominal del peso a la vez que pondrá freno a depreciaciones abruptas.

Se han disipado algunos riesgos externos como el Brexit e internamente no hay señales de preocupación respecto a la gobernabilidad. Sin embargo, si las expectativas de la población de una recuperación de la actividad y baja de la inflación hacia inicios del año próximo se ven frustradas, el clima social y la confianza podrían volver a erosionarse haciendo más lento el proceso de despegue de la economía en 2017. En este sentido, es clave que se comiencen a mostrar resultados contundentes en materia de inversión para volver a dinamizar la generación de empleo y comenzar a reducir los niveles de pobreza.

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