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Tecnología 28 oct 2020

Biometría con ‘machine learning’, cada vez más inteligente y segura para acceder a tu banco

Los avances biométricos ya se usan en multitud de procesos del sector financiero. La inteligencia artificial puede analizar rasgos de la voz y del rostro para crear una identidad digital que posibilite un escenario ‘online’ mucho más seguro, donde las aplicaciones proliferan desde la personalización de servicios a la salud.

Ya nos hemos acostumbrado a desbloquear el teléfono con tan solo situarlo delante de nuestra cara y a acceder a ciertas aplicaciones gracias a la huella dactilar. Detrás de estos avances está la biometría, una tecnología de identificación basada en el reconocimiento de características físicas únicas de cada persona: su huella digital, su cara y su voz.

Estos desarrollos tecnológicos continúan avanzando y permitirán nuevas formas de relacionarnos e identificarnos, definitivamente prometedoras en tiempos de COVID-19: acceder a una oficina sin necesidad de tocar la puerta; llegar a casa y que nuestro sistema inteligente nos reconozca y personalice nuestro hogar; y realizar gestiones bancarias de manera más ágil y segura. Es un avance con gran potencial en el sector financiero, aunque tiene aristas a las que prestar atención: seguridad, privacidad y ética.

BBVA apuesta por la biometría

Todos estos temas de actualidad están muy presentes en la palestra de BBVA. Por eso, fue uno de los retos planteados por BBVA España en el Hackaton BBVA 2020 celebrado los pasados 16, 17 y 18 de octubre en ‘online’ y a escala internacional. El objetivo era reimaginar la identidad digital, diseñando un nuevo patrón biométrico que permita a los clientes de BBVA identificarse con sus datos biométricos.

Los ganadores, el equipo Panacea formado por participantes de diferentes países, presentaron una idea llamada ‘BioLock’, en la que solucionan el tedio de rellenar formularios cada vez que se quiere hacer una compra ‘online’ con biometría. Su solución integra un icono en forma de candado en la página web de tercero y, cuando el usuario hace clic, dirige directamente a la ‘app’ de BBVA para realizar el reconocimiento facial. Rosa Hervás, responsable del área de Organización Sistemas en Consumer Finance en BBVA y responsable del reto, reconocía que “los participantes han sido unos valientes, porque era un verdadero desafío encontrar una solución al problema planteado”.

Además, el pasado 13 de octubre tuvo lugar un Open Talks en el que se trató qué hay detrás de la máscara de la biometría. Hablamos con algunos de los expertos que participaron para desentrañar las claves de esta prometedora tecnología.

Inteligencia artificial y patrones

Cuando vemos a una persona, somos capaces de identificar inequívocamente si es ella. Para que una máquina pueda hacerlo a la perfección necesita inteligencia artificial (IA). “El avanzado concepto de IA introducido en los últimos años ha dado el salto cualitativo a los sistemas biométricos”, explica Martín Suárez, Information & Data Security Risk RCS Leader en BBVA.

Antes, en la biometría clásica, “se representaba nuestra cara de manera geométrica a través de puntos de referencia”, dice Eduardo Azanza, cofundador y CEO de Veridas, empresa tecnológica especializada en biometría creada por BBVA y das-Nano. “Este tipo de biometría está anticuada porque no reconoce cambios físicos o elementos externos como unas gafas o una mascarilla”, indica Azanza.

Los patrones biométricos se almacenan, la IA aprende y mejora, y se compara la información con la biometría del usuario

Esta es la razón por la que en Veridas, usan inteligencia artificial. “De una foto de una cara o una nota de audio se extrae información y se procesa a través de redes neuronales profundas de IA, que convierten esa información en una función criptográfica ‘hash’ irreversible mediante un algoritmo matemático”, señala el CEO. Gracias a la criptografía, “esa función ‘hash’ no puede volver a convertirse en la cara o la voz original, por lo que la seguridad está garantizada”. Esos patrones biométricos se almacenan, la IA aprende y mejora, y se compara la información con la biometría del usuario.

En el ámbito financiero, estas aplicaciones buscan facilitar la vida de los usuarios. “Gestiones de ‘onboarding’ o alta digital, autenticación para realizar transacciones sin contraseñas y procesos para dar fe de vida en el caso de la gente más mayor, para que no tengan que acudir de manera presencial a una sucursal”, enumera Marta Morrás, Digital Marketing Manager de Veridas.

Un ecosistema digital más seguro

Muchos usuarios son reticentes a adoptar este tipo de tecnologías. Sin embargo, ahora más que nunca, vivimos en una doble vida que tiene mucho de digital y usamos frecuentemente los servicios ‘online’. Por eso, es importante experimentar esa vida virtual en un entorno lo más seguro posible. Es ahí donde entra la biometría.

Por ejemplo, en Google hay muchas personas que tienen creada más de una cuenta, recuerda Moreno; ¿en qué usuarios puedes confiar? “Hemos pasado de una época en la que se decía que los datos eran el nuevo petróleo, a una fase donde la identidad de una persona empieza a tener mucho valor, especialmente ahora que, con el coronavirus, el trabajo remoto y el uso personal, estamos más que nunca en internet”, señala Iván Moreno, de BBVA Research and Patents.

La puerta para crear un mundo fidedigno

“Si todo el mundo tuviera una identidad con datos digitales que representen fielmente al individuo y detrás de esas identidades se pudiera asegurar que hay personas verídicas, se podría crear un mundo muy similar al físico y construir un ecosistema digital de confianza“, indica Moreno, que lo tiene claro: “La biometría es la puerta para crear ese mundo fidedigno”.

Entonces, ¿es más segura la biometría que una contraseña? “Tu esencia no se puede robar, la biometría no se puede ceder, pero una contraseña puedes compartirla con otra persona o ser engañado para revelarla“, responde Suárez.

Pero ¿qué me protege como cliente? “Como usuario, das la biometría a BBVA para poder autenticarte de forma más segura y más rápida. BBVA garantiza que nunca la va a compartir con un tercero y utiliza técnicas criptográficas”, indica Suárez. Los expertos coinciden: las regulaciones son severas y las grandes empresas siguen esa línea. “Los datos de los clientes permanecen siempre protegidos. En Veridas entrenamos a nuestros sistemas de forma independiente, sin utilizar datos de los usuarios, ya que estos son borrados al finalizar el proceso de verificación de manera inmediata”, indica Morrás.

El futuro será biométrico

Los expertos coinciden en que, a la larga, la biometría dará tranquilidad a las personas y ayudará en todas las situaciones imaginables. Suárez apunta algunos ejemplos: “Identificación en accidentes de tráfico, multas, seguridad vial, etc. En aspectos comerciales a la hora de acceder a una tienda o un restaurante y recibir un servicio mucho más personalizado o para tener autorización en servicios de administración pública”.

También hay posibilidades en el hogar, especialmente unido a la domótica y al internet de las cosas. “Por ejemplo, si le pido un servicio a mi televisión inteligente, podría identificar que soy con un perfil biométrico y garantizar que mi hijo no va a usarlo de manera peligrosa”, explica Moreno.

“Si mides tus constantes vitales en una pulsera, la biometría podría identificar que ese ritmo cardíaco es tuyo”

En el ámbito de la salud, en un momento tan crítico como el actual, la biometría también puede ser una tecnología complementaria para dispositivos ‘wearables’ de siguiente nivel. “Si mides tus constantes vitales en una pulsera, la biometría podría identificar que ese ritmo cardíaco es tuyo”, explica Moreno. Con biometría facial, vocal y cardiaca y un asistente médico en el teléfono, “se podría analizar cuánto se parece el paciente a una persona sana y determinar si está enferma”.

En definitiva, la biometría puede ser la herramienta tecnológica determinante para crear un ecosistema de confianza que cierre el círculo de la digitalización y la innovación. Sonríe, una inteligencia artificial está verificando que eres tú.

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