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Bonos internacionales curiosos, ¿qué es un bono sushi?

En el mundo de las finanzas internacionales es habitual encontrarse con motes pintorescos. Los especuladores son osos y toros, existe una hora bruja, etc. Por otro lado, los bonos suelen ser conocidos por ser una inversión aburrida, pero también tienen nombres curiosos que pueden resultar interesantes.

Conocer los motes no es sólo una forma de pasar el rato, sino que también nos sirve para aprender sobre bonos internacionales. Los bonos internacionales son bastante comunes en las finanzas y pueden ser una alternativa a tener en cuenta para invertir y diversificar pero sin acudir a la renta variable.

  • Eurobonos: a pesar de lo que su nombre puede sugerir, no tienen que pasar por Europa o ser emitidos en Euros. Son bonos emitidos en una moneda distinta al de su país de emisión, por ejemplo, una empresa de China emite bonos en reales brasileños, de ese modo obtiene reales y diversifica sus fuentes de financiación sin tener que depender exclusivamente de inversores chinos. También se está utilizando esta palabra para los bonos emitidos por el fondo de rescate europeo.
  • Bonos Yankee: son bonos emitidos por empresas que no son americanas, pero son emitidos en dólares y destinados al mercado estadounidense. Es una forma bastante práctica para muchas empresas de conseguir dólares para transacciones internacionales o para su negocio en Estados Unidos.
  • Bonos Matador: es una denominación que se utiliza para bonos emitidos por empresas no españolas y destinados la mercado español. Antiguamente se emitían en pesetas, pero hoy en día al emitirse en euros se ha perdido la exclusividad del mercado.
  • Bonos Bulldog: son bonos emitidos en libras esterlinas para el mercado británico por empresas o instituciones no británicas. Bastante utilizados por la importancia de Londres como centro financiero global.

También existen otros muchos tipos de bonos emitidos en el mundo con nombres similares, tenemos Bonos Canguro (en dólares australianos), Bonos Arce (en dólares canadienses) o bonos Panda (emitidos en yuanes y cada vez más habituales por la creciente importancia a nivel mundial de las finanzas chinas). Pero el país que más nombres curiosos de bonos nos ha dado es Japón.

Bonos emitidos para el mercado japonés

Japón tiene una fuerte tasa de ahorro debido a los ahorros de los japoneses y a los planes de pensiones que muchos trabajadores cuentan. Eso hace que al Imperio del Sol Naciente acudan muchos emisores de bonos con el objetivo de levantar capital para sus proyectos.

  • Un Bono Samurai: es un bono emitido por una entidad no japonesa en el mercado japonés en yenes, en ese sentido no es muy distinta de un bono matador o un bono bulldog.
  • Un Bono Shibosai: es un bono emitido por una entidad no japonesa en yenes en el mercado japonés, pero a diferencia del bono samurai, se trata de un bono que se ofrece exclusivamente al mercado interbancario sin que los inversores particulares puedan acceder al mismo.
  • Un Bono Uridashi: es un bono emitido en el mercado japonés por una entidad no japonesa, pero no ha sido emitido en yenes, sino en alguna otra moneda.
  • Un Bono Shogun: es muy parecido al anterior, pero se emite por una entidad no japonesa en yenes y no es ofrecido a los inversores minoristas.
  • Un Bono Daimyo: es como el bono Samurai (emitido por una entidad no japonesa en yenes para el mercado japonés para todo tipo de inversores), pero en vez de estar depositado en un registro japonés lo está en un registro fuera de Japón (por ejemplo, EuroClear).
  • Un Bono Sushi: es un bono emitido por una entidad japonesa a inversores no japoneses. A las empresas japonesas les resultan ventajosos, por lo que son casi tan populares como la comida de la que toman el nombre.

A la hora de invertir en bonos internacionales hemos de tener en cuenta la solvencia de la entidad que los emite, al igual que si lo compráramos de una empresa española, pero teniendo en cuenta que se trata de una empresa sujeta a condiciones muy distintas de las españolas y europeas. No obstante, tienen la ventaja de que nos permiten internacionalizar nuestra cartera de inversión sin que sea necesario correr riesgo de tipo de cambio.

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