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Arquitectura 04 jul 2017

Las Catalinas: desde un convento a las torres financieras

El lugar a donde se emplaza la torre BBVA en Buenos Aires, llamada Las Catalinas es la zona de la ciudad que lleva el nombre del primer convento de la región del Río de la Plata. Tiene una carga histórica notable y actualmente ostenta el título de la nueva área y polo financiero y comercial de la capital de Argentina.

En ese predio, con una historia propia, se erigen 12 mega construcciones imponentes, entre las que sobresale por su altura y modernismo la torre del BBVA Francés. Por allí es donde pasan las principales administraciones de las empresas de mayor peso del país. La zona ha sido utilizada casi al máximo de su capacidad y solo dos nuevos proyectos de edificios tienen próxima cabida. El foco de atención se advierte no solo por las siluetas de las torres dominantes en uno de los barrios con mayor dinámica de la ciudad como lo es el de Retiro, sino en otros aspectos que califican el lugar de una manera muy particular: la idea de convertir ese centro en una suerte de Wall Street porteño o un recorrido de la historia de Las Catalinas descriptivo de un verdadero proceso evolutivo social y edilicio sin igual.

Habría que trasladarse al siglo XVIII para conocer el origen del nombre que hoy lleva ya como un sello distintivo la zona de referencia. La ciudad carecía de un convento y en esos tiempos era una condición indispensable para la sociedad colonial contar con una institución de esas características. Buenos Aires tenía sacerdotes y monjes con lo que el aspecto espiritual de la comunidad estaba contemplado. No así el de las jóvenes de buena familia que no pudieran o no quisieran casarse por diversos motivos. Fue un presbítero, don Dionisio Briseño, que con la anuencia del Rey de España donó 40.000 pesos para fundar un convento que podría albergar a las huérfanas o a las jóvenes que por razones de pobreza u otras cuestiones debían tener un lugar de recato. Así nació el convento de Las Catalinas.

Pero la historia tiene otras aristas que derivan del nombre del citado convento. Por ejemplo, se llamaba en ese tiempo la bajada de las Catalinas al área en dirección al río (hoy zona ocupada por la torres de gran altura como la del BBVA, desde donde se divisa toda la zona céntrica y portuaria de Buenos Aires) por la cual se dirigían las criadas de las familias porteñas a lavar ropas en las orillas. Generalmente, al atardecer, se escuchaba el cantar particular los vendedores ambulantes llamados ‘los turcos’  y sus carros o como cuentan las leyendas urbanas de la época colonial, de muchos jóvenes recorriendo casi a escondidas las construcciones costeras para observar a la muchachas en su quehacer doméstico”.

ión informal - Torre BBVA - Vista al Río de la Plata

Desde la torre BBVA Francés se divisa la zona céntrica y portuaria de Buenos Aires. - BBVA Francés

Precisamente, esas obras fueron las que llevaron a la construcción en 1755 por parte del gobernador Juan Echeverría de un muelle de atraque justamente en la bajada de las Catalinas; fue el primer muelle en la zona norte y recién en 1872 se inauguró un segundo atracadero también llamado con el mismo nombre.

Después de 1949 dos parcelas, una de 39.110 metros cuadrados que había pertenecido a los depósitos y el muelle de Las Catalinas y otro contiguo de 24.200 metros cuadrados donde funcionó por entonces el denominado Parque Retiro se convirtieron en terrenos baldíos. Fue recién en 1956 que se pensó en el aprovechamiento de los predios que habían quedado en aquella situación y estaban tan cerca del centro financiero y administrativo de la ciudad.

Fue la Dirección de Urbanismo de Buenos Aires la que desarrollo un plan para expandir la ciudad mediante la construcción de edificios de hasta 70 pisos –según se dijo en aquel entonces– para transformar el área en una especie de puerta de acceso a la vida comercial. Recién a partir de 1966 se subdividió el terreno y poco más de cinco años después (1972) se inauguraba el Sheraton Buenos Aires Hotel, primero del área Catalinas. En ese tiempo comenzó la secuencia de construcciones.

En forma cronológica se erigieron los siguientes edificios : La Torre Conurban, primera de oficinas; la Torre Carlos Pellegrini, también conocida como la Torre UIA, que finalmente fue vendida en 2001 por la Unión Industrial. La Torre Catalinas Norte; la Madero; la IBM  que se caracteriza por su apeo estructural, que recuerda al Edificio Olivetti de Fráncfort del Meno; la Torre Catalinas Plaza, que entre otras, aloja a empresas como Google; la Torre Alem Plaza que es gemela de la anterior; el edificio Laminar Plaza; y la Torre Bank Boston.

La última inauguración, precisamente ha sido la del edificio Torre BBVA que fue desarrollada por Consultatio y es la sede principal del banco en Argentina. Fue diseñada por los arquitectos Bodas-Miani-Anger e inaugurada  en abril de 2017. Lo interesante es que hay actualmente dos torres en construcción en la zona de Las Catalinas. Una, que será sede de una entidad bancaria, y otra  diseñada por IRSA, también para el desarrollo de oficinas. La historia y el futuro entrelazados en Las Catalinas de Buenos Aires.

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