Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Conociendo a Lucas Fuente, el reconocido pastelero uruguayo

Este sábado 11 de agosto, Montevideo estará celebrando su primera Convención de Pastelería, con la presencia de tres grandes chefs: los argentinos Osvaldo Gross y Pedro Lambertini, y el uruguayo Lucas Fuente. El evento tendrá lugar en el Hotel Esplendor y quienes participen disfrutarán de tres clases demostrativas y podrán conocer una gran variedad de productos e ingredientes vinculados al mundo de la pastelería.

Los tres pasteleros, si bien persiguen la misma profesión, tienen perfiles bien distintos. Osvaldo Gross es reconocido como un maestro de la pastelería, perfeccionista y detallista; Pedro Lambertini se caracteriza por la cocina natural y orgánica, y Lucas Fuente tiene un perfil audaz y se destaca por su respeto por la cocina del hogar. En Uruguay, es uno de los dueños de la bombonería Volverás a mí y del espacio gastronómico La Obrería, ambos ubicados en Ciudad Vieja.

Los clientes de BBVA Uruguay que asistan al evento podrán comprar los libros de los tres chefs con las tarjetas de débito y crédito internacional y oro del banco y obtener un descuento del 20% y del 30% si utiliza las tarjetas de crédito Platinum y Black.

Lucas Fuente compartió los recuerdos de sus inicios como chef y su opinión sobre las posibilidades que ofrece hoy en día Internet para generar cercanía entre los cocineros y a la gente.

Pregunta. ¿Cuáles son los sabores, recuerdos y aromas de tu infancia que te inspiran hoy en la cocina?

Respuesta. Siempre que me preguntan eso, lo primero que me viene a la mente es lo que cocinaba mi abuelo de tarde, que eran pastelitos de membrillo con mucho almíbar. No era un poquitito de almíbar, eran chorros de almíbar. Eso es como el recuerdo más dulce que tengo de la infancia. Es esa simpleza de lo rico y lo que te queda en la mente. Y eran esos pastelitos embebidos en almíbar, bien hojaldrados de membrillo. No se me olvida. Aparte le ponía ralladura de limón…buenísimo.

P. ¿Cuál es el ingrediente que nunca puede faltar en tu casa?

R. En realidad tengo varios. De hecho una de las secciones del libro es ‘Lo que tengo en mi alacena’, que lo tengo que tener siempre, y que es harina, huevos, aceite, azúcar, esencia de vainilla… Esos son los básicos que tengo que tener sí o sí. Eso para mí es fundamental. Y chocolate también, además de leche y manteca… Es como los básicos para poder cocinar lo que se te ocurra. Pero si me preguntás “¿qué sí o sí?”, diría que harina y azúcar.

LUCAS FUENTE

Lucas Fuente está promocionando su libro en la Convención de Pastelería, que puede ser comprado con las tarjetas de BBVA Uruguay.

P. ¿Qué hubieses querido ser si no fueras cocinero o pastelero?

R. En esa época de la adolescencia, que tenés que plantear qué vas a hacer, es complicado. Pensé de todo. Yo miraba mucha tele y mi imaginación volaba todo el tiempo. Cuando estaba de moda el programa de los médicos de urgencias, quería ser médico. Después quise ser veterinario, arquitecto, ingeniero. Entonces no tengo una profesión si no hubiese sido cocinero. Me gusta cocinar y me gusta comer y por eso creo que siempre cociné.

Después me di cuenta que también podía vivir de esto y ahí empecé a tomármelo más en serio. En la época que tuve que salir al mundo a trabajar o a estudiar una profesión universitaria era el año 2000, plena crisis. Tuve que arreglármelas y empezar a laborar en lo que fuera para poder pagarme los estudios de cocina. Antes, cuando te dedicabas a la cocina entrabas a una cocina a lavar e ibas aprendiendo. Y yo estaba en el momento en que los restaurantes no te tomaban sin estudios y estudiar era carísimo. En una época trabajé en un ‘call center’ para poder pagarme los estudios y en la cocina arranqué a los 16 años, trabajando desde hamburgueserías, vendía panchos. Suena como un laburo horrible pero a mí me encantaba. Siempre busqué hacer lo mejor: si hacía un pancho, buscaba que fuera el pancho perfecto. Siempre fui un poco obsesivo en relación a eso, en lo que hacía tenía que ser el mejor y si no, me frustraba.

P. ¿A quién admirás más en la vida y por qué?

R. Admiro a mi familia, sin dudas. Creo que ellos me transmitieron lo de trabajar, trabajar; nadie te regala nada, hay que formarse. Yo vengo de una familia muy humilde y los estudios siempre fueron lo primordial. De hecho, en la adolescencia te planteás ¿sigo estudiando? ¿No sigo estudiando? Estás rebelde en esa edad y era “estudiás o estudiás, y cuando termines de estudiar ahí decidís”. La educación, el rumbo es lo que más admiro que adquirí de mi familia. Sin duda, es el respeto por el trabajo y el honrar el trabajo.

P. ¿Qué opinas de que las redes, los tutoriales, los minivideos en internet han cambiado la manera en que la gente ve la cocina?

R. Creo que las redes han ayudado a que los cocineros nos acerquemos a la gente. Todos los miércoles estoy subiendo videos de recetas fáciles de hacer. El miércoles pasado hice un alfajor santafesino que son tres capas de masa con dulce de leche y el baño es como un merengue seco, crocante, y tengo ya casi 8.000 compartidos, 1.500 ‘likes,’ y 600 comentarios, y decís “guau”. Por ahí me dicen “¿cómo hacés para tener tantos seguidores?”, en realidad mi secreto es la cercanía. La gente está al alcance de escribirme vía Instagram, Facebook.

P. ¿Sentís que tu comunidad es de Uruguay o lograste salir del país?

R. Sí, tengo mucha gente fundamentalmente de Uruguay, Argentina y Brasil. Estoy dando clases en Argentina, por eso la cercanía y tanta gente de ahí. Pero las redes te traen gente de todo el mundo, sobre todo Instagram, porque es más visual. Entonces la gente ve algo que le gustó, entró a tu perfil, vio la foto que subís y te empieza a seguir. De Paraguay también me escriben muchos, y me piden el libro. Justo alguien me escribió preguntando y no me acordé que estaba en digital, pero sí, es una solución para la gente que vive en el exterior.

Otras historias interesantes