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Fintech 21 feb 2019

El Consejo de Estabilidad Financiera pide vigilar a las ‘big tech’ en los servicios financieros

El Consejo de Estabilidad Financiera o FSB (por sus siglas en inglés), uno de los principales organismos responsables del funcionamiento de los sistemas financieros del mundo, acaba de publicar un informe en el que insta a las autoridades globales a permanecer alerta frente a los posibles impactos del auge de los servicios ‘fintech’ sobre la estabilidad financiera.

En su informe, titulado ‘La tecnología financiera y la estructura del mercado en los servicios financieros’, identifica tres áreas donde la interacción entre los sistemas financieros y la tecnología podría dar origen a riesgos sistémicos:

  1. La aparición de empresas de tecnología financiera que ofrezcan servicios para-bancarios (p.ej. pagos y préstamos), que podrían llegar a tener un impacto sobre el comportamiento de mercados y bancos.
  2. La irrupción de las ‘big tech’, grandes tecnológicas ya consolidadas, en el sector de los servicios financieros.
  3. La prestación de servicios clave por parte de terceros –incluidos datos, conectividad física y servicios en la nube.

A pesar de su llamamiento a incrementar el esfuerzo supervisor, el FSB deja claro que los efectos de la actual coyuntura de convergencia entre la tecnología y los servicios financieros son eminentemente positivos y están aportando valor al día a día de las personas y las empresas.

Las conclusiones del informe coinciden con algunas de las ideas que Carlos Torres Vila, presidente de BBVA, compartió con su audiencia durante una charla ofrecida en el marco del Paris FinTech Forum, celebrado recientemente, y donde hizo hincapié sobre el profundo impacto positivo que la transformación digital está teniendo sobre el sector bancario y la sociedad en su conjunto.

Carlos Torres Vila también expresó su preocupación por los grandes retos que estos cambios están planteando y subrayó la necesidad de acercar posturas en materia normativa, de cara a regular todo lo relativo a los datos financieros y no financieros, así como a las empresas que los utilizan, liderado por el G20.

En su nuevo informe, el FSB, uno de cuyos principales cometidos es coordinar la actividad supervisora a nivel internacional, comienza destacando cómo la aparición de nuevos competidores en el espacio de los servicios financieros, incluidas empresas de ‘fintech’ y grandes empresas tecnológicas ya consolidadas (‘big tech’), podrían desencadenar un cambio radical en el sector de los servicios financieros.

Según el informe, la innovación tecnológica ofrece claras ventajas en el segmento de los servicios financieros, desde facilitar el acceso a los mercados, hasta ampliar la oferta y la comodidad de los servicios o reducir los costes para los clientes. Sin embargo, “estos nuevos competidores en el espacio de los servicios financieros, incluidas empresas de tecnología financiera y grandes empresas tecnológicas ya consolidadas (‘big tech’) pueden cambiar de manera sustancial el universo de los proveedores de servicios financieros”. Hasta tal punto que podría afectar al grado de concentración y competitividad del sector, con los beneficios y riesgos que esto podría acarrear para la estabilidad financiera.

El informe advierte de que esta situación podría derivar en que algunas entidades tradicionales optaran por comenzar a asumir riesgos mayores para mantener márgenes, además de las “nuevas repercusiones en términos de estabilidad financiera que podrían tener tanto la irrupción de las grandes tecnológicas en el sector de servicios financieros, como el incremento de la dependencia de los servicios ofrecidos por terceros”.

Así, según el informe, hasta la fecha, el modelo de relación predominante entre las empresas de tecnología financiera y la gran banca ha sido el de las alianzas; debido a la dificultad de acceder al nivel de financiación y a la base de clientes que necesitan para crecer. Las alianzas, prosigue el informe, “permite (a las empresas ‘fintech’) operar de manera viable, mientras que a las grandes entidades les ofrece la oportunidad de aprovecharse de sus innovaciones y, con frecuencia, de su cultura”.

Sin embargo, estas premisas dejan de aplicar cuando los nuevos competidores en materia de servicios financieros son las grandes tecnológicas, los Amazons, Facebooks y Googles del mundo, empresas que disponen de recursos más que suficientes para alterar las dinámicas competitivas. Las ‘big tech’, destaca el informe, “disponen de redes ya consolidadas de clientes y son marcas reconocidas que inspiran confianza”. En muchos casos, estas empresas podrían utilizar los datos que recaban de sus clientes mediante otros servicios – p.ej. su actividad en redes sociales – para definir ofertas personalizadas en función de las preferencias individuales de cada cliente. Si a esto sumamos su fortaleza financiera y su facilidad de acceso a financiación a bajo coste, asegura el informe, “estas grandes empresas de tecnología podrían incrementar su escala en el sector de servicios financieros de una manera muy rápida”.

Y esto sería especialmente cierto en aquellos servicios más susceptibles al ‘efecto red’, como en el de pagos y liquidaciones, préstamos y, potencialmente, el sector seguros”. La subvención transversal – esto es, aplicar mayores precios a determinados segmentos de clientes para ofrecer menores precios a otros – permitiría a las grandes tecnológicas trabajar con menores márgenes y ampliar sus cuotas de mercado. Por lo tanto, a pesar de que estas empresas podrían incrementar el grado de competencia al que tienen que hacer frente las entidades financieras tradicionales, en determinados supuestos “su participación podría no resultar en un incremento del nivel de competencia en el mercado en el largo plazo”.

Finalmente, con respecto al tercer motivo de preocupación al que apunta el informe del FSB –relativo a la dependencia de suministradores de servicios de datos, por ejemplo, servicios de datos, almacenamiento en la nube y analítica y proveedores de elementos físicos de red – el informe destaca que aunque el nivel de dependencia actual sigue siendo bajo, se espera que crezca exponencialmente a medida que sigan incrementando los requisitos de potencia de procesamiento de datos y de conectividad ininterrumpida.

El informe añade que el riesgo reside en que el fallo de cualquiera de estos elementos, cuyo control escapa a los bancos que los utilizan, podría tener graves consecuencias para el sector. En este sentido, los autores apuntan a que en caso de que este alto grado de dependencia termine por materializarse, “junto con un alto nivel de concentración de los suministradores de servicios, cualquier fallo operativo, ciber-incidente o situación de insolvencia podría poner en jaque la actividad de varias instituciones financieras“.

El informe concluye que si bien la situación está lejos de ser crítica en la actualidad, por la velocidad a la que el sector está cambiando y la concentración que puede llegar a darse en elementos como los datos, la tecnología y el acceso rápido a capital para crecer, es necesario que los organismos de supervisión global comiencen a incrementar su grado de vigilancia frente a estos riesgos, de cara a garantizar que florezcan la competencia y la innovación.

Puedes leer el informe completo aquí.

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