Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Jubilación 27 dic 2019

¿Cómo debe ser un sistema de pensiones? Sostenible, suficiente y equitativo

El objetivo de los sistemas de pensiones es garantizar un nivel de vida adecuado a las personas una vez que se jubilan. Para lograrlo, muchos expertos coinciden en que deben cumplir tres condiciones: deben ser sostenibles, pagar pensiones suficientes y ser equitativos.

“Si se elaborara un manual de implantación y diseño de un sistema de pensiones público, habría que definir claramente el riesgo que pretende cubrir el sistema, como los tres principios que debe cumplir, esto es, que sea sostenible, suficiente y equitativo”, señalan José Enrique Devesa e Inmaculada Dominguez, miembros del Grupo de Investigación en Pensiones y Protección Social de las universidades de Valencia y Extremadura. “Cuestión distinta es cuando en la implantación de un sistema no se fijan estas premisas y, tras varios años de funcionamiento, se ponen de manifiesto ineficiencias en el diseño. La cuestión entonces es analizar si se cumplen esas máximas y, si no es así, profundizar en cómo reformar el sistema para conseguirlas”, explican en ‘Sostenibilidad, suficiencia y equidad: más allá del factor de sostenibilidad’, un capítulo del libro ‘Pensiones. Una reforma medular’, editado por la Fundación de Estudios Financieros.

La sostenibilidad

Un sistema de pensiones es sostenible financieramente cuando los ingresos equivalen a los gastos. Al existir una fuente de financiación exclusiva para las pensiones, como son las cotizaciones sociales, el sistema debería poder autofinanciarse, es decir, ser autosuficiente. Cuando los ingresos del sistema superan a los gastos, el sistema tendrá superávit. Si sucede al revés, el sistema estará en situación de déficit.

Actualmente, el sistema de pensiones español se encuentra en situación de déficit. Según un informe del Instituto de Actuarios Españoles (IAE), publicado en octubre de 2019, el volumen del déficit es muy elevado. “Se puede traducir en que, aproximadamente en 2017, un 14,5% de los gastos contributivos no se financió con ingresos contributivos sino con recurso al Fondo de Reserva de la Seguridad Social y, ante la posibilidad cierta de agotar dichos recursos, se recurrió al endeudamiento (préstamo del Estado sin intereses)”, explica. “Además, en 2018 se tuvo que recurrir al presupuesto general, mediante una transferencia corriente para apoyar el equilibrio presupuestario, sin destino específico.”

Además de analizar la sostenibilidad financiera del sistema, se puede hacer un análisis actuarial, que es aquel que calcula cuál es el coste para el sistema de entregar una unidad de pensión. Para que el sistema sea sostenible desde un punto de vista actuarial, el coste de entregar una unidad de pensión debe ser igual o menor a esta. “Si el coste por unidad entregada de pensión es superior a la unidad, significa que el sistema, en términos actuariales, está siendo generoso porque entrega más de lo que recibe y, por tanto, está incurriendo en pérdidas, si es inferior a uno significa que el sistema entrega menos de lo que recibe y en caso de que sea igual a uno el sistema estaría en equilibrio”, explica en su informe el Instituto de Actuarios Españoles.

La suficiencia

Un sistema de pensiones entrega pensiones suficientes cuando proporciona unos ingresos adecuados para la jubilación, que permiten disfrutar de independencia económica y un nivel de vida digno. Uno de los indicadores que miden si un sistema entrega pensiones suficientes o adecuadas es la tasa de sustitución, que se define como la primera pensión media en el momento de la jubilación frente al último salario recibido, en promedio. Según datos de la Comisión Europea de 2016, España tiene la tasa de sustitución más elevada de la Unión Europea (28 países miembros), con una pensión media que equivale al  78,7% del último salario. La media de la UE28 se sitúa en el 45,1%.

El gran reto para los sistemas de pensiones reside en lograr un equilibrio entre la sostenibilidad y la suficiencia; es decir, que el sistema sea capaz de entregar pensiones generosas, pero sin comprometer la sostenibilidad financiera del mismo.

“Solucionar la suficiencia sin estresar más de lo que están las fuentes de financiación del sistema (las cotizaciones sobre los salarios) afecta a la sostenibilidad. De manera que se da un dilema perverso, aunque este dilema es solo aparente. Ya que sin sostenibilidad, las pensiones elevadas no se pueden pagar”, subraya en su libro ‘A vueltas con las pensiones’ José Antonio Herce, presidente del Foro de Expertos del Instituto BBVA de Pensiones.

“Lo que tenemos es un sistema que, simple y llanamente, gasta más de lo que recauda”

La equidad

La equidad en un sistema de pensiones se puede entender desde el punto de vista actuarial como aquel en el que que existe equivalencia entre lo aportado y lo recibido. “Se trata de que el esfuerzo contributivo de una persona se vea recompensado con unas prestaciones equivalentes en sentido actuarial”, explican José Enrique Devesa e Inmaculada Domínguez. “Esto nos permite también valorar si el sistema actúa igual ante los iguales o si, por el contrario, concede más a unos que a otros”, añaden.

A la hora de medir si el sistema es equitativo, se detectan diferentes tipos de equidades a considerar:

La equidad contributiva. Se produce cuando dos individuos que se jubilan con la misma edad y en el mismo momento, pero con carreras de cotización diferentes, tienen tasas de sustitución diferentes, ajustadas a los años que han cotizado cada uno.

La equidad intergeneracional. Se refiere a la equidad entre individuos que se jubilan a la misma edad pero en distintos años. Para que sea equitativo, hay que introducir mecanismos para ajustar el sistema al aumento de la esperanza de vida. Así, la persona que se jubile más tarde, al tener una esperanza de vida mayor cobrará su pensión durante más años. Para que el sistema sea equitativo, el volumen total de lo cobrado debería ser igual, luego hay que ajustar a la baja el monto de la pensión que se recibe periódicamente.

La equidad intrageneracional. En este caso, el sistema es equitativo cuando dos personas de la misma generación que se jubilan en momentos diferentes cobran en función de lo cotizado. En España, según el Instituto de Actuarios Españoles, los ajustes por adelantar la jubilación o por retrasarla son asimétricos, luego no hay equidad intrageneracional.

El IAE concluye en su informe que las pensiones en España presentan problemas de inequidad que hacen que no todas sus piezas encajen igual; de falta de equivalencia actuarial que le resta al sistema su fuente primaria de sostenibilidad; de insostenibilidad financiera a medio plazo, y actuarial tanto en el corto, como en el medio y en el largo plazo. “Lo que tenemos es un sistema que, simple y llanamente, gasta más de lo que recauda; y, finalmente, tenemos un problema porque las pensiones son muy generosas en términos relativos, y esta es una situación que será muy difícil, si no imposible, de mantener en el tiempo”, apuntan.

Para José Enrique Devesa e Inmaculada Domínguez, cada vez parece existir mayor consenso sobre la conveniencia de que un sistema de pensiones contributivo tenga que cumplir las tres características: ser sostenible, equitativo y pagar pensiones suficientes. “Se hace necesario seguir caminando en lo que gráficamente podríamos representar como la construcción de un triángulo perfecto –que debería ser rectángulo–, con la sostenibilidad como hipotenusa en la base, pero del que habrá que definir si es isósceles o escaleno, y con ello el peso que han de tener la suficiencia y la equidad en el mismo”

Otras historias interesantes