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Consumo 01 ago 2019

Cómo saber si un producto está realmente rebajado en las rebajas de verano

En 2018, los españoles gastaron en sus vacaciones de verano 1.015 euros por persona, incluyendo viajes, servicios, ocio, alojamiento y comidas. Tradicionalmente, el periodo estival es, junto con la Navidad, el que mueve más dinero en la economía nacional, ya que la gente es más proclive a hacer regalos, llevar a cabo grandes desembolsos o darse un capricho.

Además, en muchos comercios coincide con la llegada de las rebajas, lo que puede suponer el momento idóneo para encontrar ese chollo que tanto tiempo llevábamos buscando. Sin embargo, si no tenemos cuidado y desconocemos nuestros derechos así como las obligaciones de las tiendas puede que nos terminemos llevando un chasco y nos acaben dando gato por liebre.

De acuerdo al artículo 25 de la Ley 7/1996 de Ordenación del Comercio Minorista, cada establecimiento puede elegir de manera libre el periodo y la duración de las rebajas a lo largo del año, aunque, eso sí, debe hacerse notar de un modo visible a los clientes. Como consumidores, tenemos una serie de derechos sobre los productos rebajados:

  • Todo aquello que adquiramos tendrá una garantía de, al menos, dos años, como sucede durante el resto del año. Del mismo modo, las formas de pago que se admiten y las devoluciones deben guardar exactamente las mismas condiciones.
  • Cualquier producto rebajado debe tener al menos una etiqueta donde figure el doble precio, con el porcentaje de descuento o el precio rebajado junto al que se vendía anteriormente.
  • En aquellas tiendas donde convivan productos que no están rebajados con otros que sí lo están, los pertenecientes a este segundo grupo tienen que estar debidamente identificados y diferenciados del resto.
  • Las rebajas no implican en ningún caso una disminución de nuestros derechos como consumidores, pudiendo, en el caso de no estar satisfechos, solicitar al establecimiento una hoja de reclamaciones que luego se podrá presentar ante las autoridades de consumo, conforme se indica en la propia hoja. En el caso de que la empresa esté adherida al Sistema Arbitral de Consumo será posible solicitar un arbitraje de consumo.

Por el lado de los comercios, es necesario subrayar algunas particularidades en relación a las rebajas:

  • Como norma general, las tiendas no tienen obligación de aceptar una devolución salvo que el producto se encuentre defectuoso, aunque hay muchas que sí lo hacen por política comercial. Antes de intentar realizar una devolución o, incluso, una compra conviene informarse de la política de venta de un comercio, ya que a efectos legales tiene valor contractual.
  • No es posible que se puedan sacar a la venta objetos que antes no hayan formado parte de la oferta del establecimiento (al menos, deben haber sido expuestos con un mes de margen). Tampoco está permitido vender como rebajados artículos defectuosos. Los productos que estén deteriorados o se hayan quedado obsoletos y, cuyo valor de mercado, por lo tanto ha disminuido, se denominan según la ley como saldos, y deben estar indicados como tales por la tienda señalando la tara que tienen.
  • No se debe confundir rebajas con liquidación, ya que, mientras en el primer caso, como hemos visto, se ofrecen artículos rebajados a un precio inferior al fijado antes de la venta, el segundo se produce como consecuencia de una de estas tres situaciones: cese total o parcial del negocio, cambio de su orientación comercial o un supuesto legal de fuerza mayor.

Cinco consejos para disfrutar al máximo de las rebajas de verano

  1. Elaborar listas de los artículos que queramos adquirir, analizando a través de comparadores online el establecimiento que nos los ofrece al mejor precio.
  2. Exigir y guardar los tiques de compra y las facturas para tener así el derecho a cualquier posible queja o reclamación.
  3. Todos los productos en rebajas deben encontrarse en perfecto estado, en caso contrario, estaríamos hablando de saldos, lo que debería estar especificado con mucha claridad en el interior del local.
  4. En especial para los dispositivos tecnológicos, comprar sólo aquellos que tengan sus instrucciones en castellano o en alguna lengua que dominemos.
  5. Sean rebajas o no, todos los establecimientos deben disponer siempre de hojas de reclamaciones al servicio de los consumidores.

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