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Jubilación 15 nov 2019

¿Es posible instaurar en España un sistema de pensiones como el sueco?

El sistema de pensiones sueco es un referente a nivel mundial, porque es sostenible tanto desde el punto de vista financiero como social. ¿Se podría instaurar en España un sistema de cuentas nocionales como el sueco? Según los expertos del Instituto BBVA de Pensiones y de BBVA Research, sería posible con una transición adecuada.

“El modelo de cuentas nocionales se implantó en Suecia hace ya 20 años gracias al esfuerzo intelectual, a la disciplina de trabajo, al esfuerzo para consensuar posiciones diversas y a la fortuna de encontrar en ese momento líderes políticos que asumieron la responsabilidad de hacer que las cosas sucedieran”, explicaba José Antonio Herce, presidente del Foro de Expertos del Instituto BBVA de Pensiones, en el transcurso de la Jornada Institucional Previsión 2019 organizada por BBVA.

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“Creo que podemos hacer ese salto e imaginar de la manera más realista posible cómo y bajo qué condiciones sería posible trasladar al caso español la experiencia sueca, adaptada a la realidad española”, señaló al inicio de un panel que compartió con Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, y Edward Palmer, miembro del Foro de Expertos del Instituto BBVA de Pensiones, y uno de los miembros del grupo de trabajo que diseñó el actual sistema sueco de pensiones a finales de los años ochenta del siglo XX.

El actual sistema sueco de pensiones consta de tres pilares (o fuentes complementarias de la pensión): dos públicos y uno privado, de empleo. El más relevante es el de cuentas nocionales individuales de aportación definida. Se trata de un pilar público y de reparto, como el español, con la diferencia de que al trabajador se le reconocen los derechos (cotizaciones efectivamente realizadas) de pensión en una cuenta individual, que se incrementan cada año con un ‘tanto’ nocional de interés decidido por el gobierno. En el momento de la jubilación, para calcular la pensión anual se dividen esos derechos (ese capital acumulado en la cuenta) entre el número de años de esperanza de vida media de su cohorte generacional en ese momento.

La ventaja principal de un sistema de cuentas nocionales es que le permite estar en equilibrio financiero

La pensión en el sistema de cuentas nocionales sueco se actualiza en función de un índice en el que se tiene en cuenta no solo el IPC, sino también otros factores como el ciclo económico, la fuerza laboral o la subida de los salarios.

El segundo pilar es un pilar también público, obligatorio, y de aportación definida, pero de capitalización financiera; es decir, las aportaciones son individuales de cada trabajador y se invierten en los mercados financieros. El tercer pilar, de aportación definida como los dos anteriores, es un sistema privado de empleo cuasi-obligatorio (sectorial, generalmente) que cubre al 90% de los trabajadores suecos.

En total, los trabajadores destinan en torno al 23% de su salario a financiar su futura pensión: un 18,5% se destina a los pilares públicos y un 4,5% al privado de empleo.

Edward Palmer JORNADA INSTITUCIONAL PREVISION 2019

Edward Palmer, miembro del Foro de Expertos del Instituto BBVA de Pensiones y uno de los padres del modelo sueco de pensiones.

¿Cuál era la situación de partida del sistema sueco de pensiones?

“La formulación de la reforma sueca se produjo en 1992 y se legisló en 1994. Todo comenzó con dos observaciones muy relevantes sobre el sistema de pensiones en ese momento”, relata Edward Palmer.

En primer lugar, el primer sistema de seguridad social en Suecia se diseñó para poder dar pensiones en poco tiempo a la población que había vivido la segunda guerra mundial y la gran depresión anterior. Todo el capital financiero de esta población había sido destruido. Los políticos en ese momento diseñaron un sistema de beneficios sociales generosos y rápidos. Se podía acceder a la pensión con tan solo 30 años cotizados

En segundo lugar, entre mediados de los años 40 y mediados de los 50 comenzó a nacer la generación de los ‘baby boomers’ en Suecia. “Es importante destacar que en el diseño del primer sistema de pensiones sí se era consciente de que había un ‘baby boom’ en marcha y de que iba a suponer un reto financiero en el futuro. Así que ya entonces hubo economistas que defendieron la necesidad de destinar más recursos para esta generación de ‘babyboomers’, de contribuir más en ese momento para el gasto que iba a suponer más adelante la jubilación de esta generación”, explica Palmer.

Este sistema funcionó muy bien durante 20 o 30 años. Fue el buque insignia del partido socialdemócrata sueco. Y fue el sistema que introdujo a los trabajadores de menor cualificación en la seguridad social por primera vez, en 1960.

Pero, relata Palmer, esta era una situación temporal y había que dar el siguiente paso. “A finales de los años 80 empezamos a examinar el futuro financiero del sistema, tal y como se está haciendo ahora en España, y vimos que para el año 2010 iba a ser insostenible”.

El sistema era financieramente insostenible, porque con 30 años cotizados por una parte de la población no se cotizaba lo suficiente. Pero, además, era injusto, porque un grupo de población recibía la misma pensión con 30 años trabajados que otros con 40 años, realizando el mismo trabajo y en las mismas condiciones. Así que la pensión era la misma, pero los segundos habían cotizado un tercio más que los primeros. “Era claramente injusto”, afirma Palmer. “La intención era dar pensiones generosas a las personas que se jubilaron en los años 60 y 70. Pero no aplicaba a las personas que entraron al mercado laboral en los 70 y en adelante”.

Así que se detectó que había un problema, que no era inmediato, sino que se iba a manifestar en 20 o 30 años. Y el Gobierno en ese momento creó un grupo de trabajo para que diseñara el mejor sistema de pensiones para Suecia. Este grupo, en el que estaba Edward Palmer, empezó a trabajar desde cero y creó el sistema de tres pilares de contribución definida: el de cuentas nocionales, el de capitalización y el de planes de empleo. El profesor Palmer acabaría siendo conocido en el mundo como el padre del sistema sueco de pensiones, del sistema también llamado de cuentas nocionales.

Rafael Doménech JORNADA INSTITUCIONAL PREVISION 2019

Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research.

¿Qué ventajas tiene el sistema de cuentas nocionales?

La ventaja principal de un sistema de cuentas nocionales es que le permite estar en equilibrio financiero, pues al fin y al cabo es un sistema de suma cero: la pensión que se recibe equivale a lo que se ha cotizado. En Suecia existe además una ratio de insolvencia del sistema, que activa otros factores a la indexación de las pensiones si dicha ratio cae por debajo de un valor pre-determinado (la unidad). El objetivo es que ese equilibrio se mantenga.

Es además un sistema flexible porque, llegada una edad mínima de jubilación (64 años en el caso sueco), el trabajador puede seguir trabajando para aumentar su pensión, si considera que no es suficiente. Y también es justo inter generacionalmente, incluso siendo un sistema de reparto, precisamente porque las pensiones se ajustan a lo que han cotizado efectivamente los trabajadores durante toda su vida laboral, no a los años o a las ‘bases’ por las que han cotizado.

¿Se puede instaurar en España un sistema de cuentas nocionales?

Según Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, no solo es posible, sino necesario. “No nos podemos permitir un déficit creciente, que ya es equivalente al 1,5% del PIB, es decir, unos 1.000 euros al año por cotizante o unos 2.000 euros al año por pensionista”, explica. “Las pensiones que entraban en el sistema en 2011 lo hacían con un desequilibrio actuarial equivalente al 44%. En el 2027, cuando la reforma de 2011 estuviera plenamente en vigor ese déficit se habría reducido al 28%, y actualmente estamos en torno a un 36% de déficit. Es decir que prácticamente un tercio de las nuevas pensiones que entran en el sistema lo hacen con déficit.”

“Un sistema de cuentas nocionales tiene que ser compatible con una pensión mínima para todos aquellos trabajadores que no alcancen una pensión suficiente”

A su juicio, para que la pensión sea realmente un seguro para la vejez, es necesario buscar un equilibrio en el que el cálculo de la pensión inicial permita un equilibrio financiero (actuarial), y por lo tanto la pensión pueda mantener perfectamente su capacidad adquisitiva durante toda la jubilación del pensionista, con actualización periódica.

“Con esto se eliminaría el riesgo de encontrarnos con situaciones como las de Grecia o Portugal, que en un momento sufrieron una crisis fiscal y hubo de producirse un recorte sobrevenido de las pensiones de los jubilados que ya estaban en el sistema”, afirma.

No obstante, para instaurar un sistema de cuentas nocionales habría que hacerlo progresivamente, con un periodo de transición, como hizo Suecia. Según Doménech, un periodo de transición de, por ejemplo, 10 años desde 2025 iría reduciendo el déficit de la Seguridad Social. El primer año, el 90% de la pensión se calcularía con el sistema antiguo y el 10% con el sistema nuevo. Cada año cambiaría esa proporción: 80%-20% el segundo, 70%-30% el tercero, y al cabo de 10 años, por ejemplo en 2035, la pensión íntegra se calcularía ya con el sistema nuevo.

“En cualquier caso este sistema tiene que ser compatible con una pensión mínima para todos aquellos trabajadores que no alcancen una pensión suficiente, porque no han cotizado lo suficiente”, matiza Doménech.

¿Un sistema de cuentas nocionales supone privatizar la Seguridad Social?

“Introducir un sistema de cuentas nocionales no significa privatizar la Seguridad Social”, explica Doménech. “El sistema sigue siendo público. Es un sistema de cuentas nocionales de reparto en el que los trabajadores en activo financian las pensiones de los jubilados en ese momento. La diferencia radica en que todo aquello que cotizamos se va reconociendo como un derecho; en el momento en que nos jubilamos esos derechos se capitalizan”.

Doménech también ve posible instaurar un segundo pilar de capitalización público en España. Y en un mundo laboral en el que las personas van a trabajar en muchas empresas a lo largo de carreras laborales más largas, aboga porque esa cuenta complementaria sea un número de la Seguridad Social a la que cualquier empresa vaya haciendo aportaciones. El trabajador podrá decidir si quiere que esto lo gestione la Seguridad Social, su sindicato o su institución financiera, por ejemplo.

Creo que el sistema de cuentas nocionales debería introducirse cuanto antes, con un periodo de transición de diez años, con lo que entraríamos al nuevo sistema todos los trabajadores en activo. Se trata de buscar un equilibrio entre un sistema financieramente sostenible y un sistema socialmente sostenible. Se trata de buscar ese equilibrio entre las generaciones que se jubilan y las generaciones más jóvenes”, concluye.

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