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Análisis y opinión 22 jun 2016

Espaldarazo al BCE… Espaldarazo a Europa

….y será suficiente, créanme. Draghi, 2012.

Esta afirmación del presidente del BCE fue suficiente para que cesara la especulación sobre el final del euro. Sí, la tensión de los mercados financieros en aquel momento había alcanzado una situación en mi opinión límite. Y al límite fue la respuesta de la Autoridad Monetaria Europea. Para muchos analistas privados, el BCE realmente asumió a partir de aquel momento su papel de banco central de la eurozona.

El instrumento utilizado fue el OMT (Outright Monetary Transactions) que permitía al BCE comprar deuda pública directamente en el mercado. El objetivo explícito de este instrumento era doble: facilitar la transmisión de la política monetaria; combatir la disrupción (fragmentación) del mercado en las primas de riesgo entre países. Al final, facilitar las condiciones financieras y de crédito para todos los países de la zona. Los países deberían solicitarlo y contar con el apoyo macro del EFSF/ESM, al mismo tiempo que no deberían haber perdido el acceso a la financiación del mercado. Todos los países lo aprobaron.

El OMT nunca se puso en funcionamiento. De hecho, su mero anuncio fue suficiente para facilitar una mayor convergencia en las primas de riesgo soberano y mejorar las condiciones de financiación.

Sin embargo, en Alemania hubo recursos ante el Tribunal Constitucional sobre la posibilidad de que tanto el Bundesbank, el Gobierno alemán y el Parlamento hubieran actuado en contra de la principal ley alemana al apoyar de forma implícita o explícita el OMT.

El año pasado el Tribunal de Justicia Europeo, a petición del Tribunal Constitucional Alemán, dictaminó que el OMT era de acuerdo al Derecho de la Unión. En definitiva, que el OMT era una medida de política monetaria y que no violaba el principio de proporcionalidad.

Ayer el Tribunal Constitucional Alemán zanjó toda la cuestión sobre el tema al rechazar las demandas presentadas cuatro años atrás. Como he dicho antes, el OMT nunca se puso en funcionamiento. Y la expansión cuantittativa (el QE o quantitative easing, en inglés) actual presenta claramente diferencias con respecto a aquel instrumento. Pero, al considerar válido el OMT sin duda también reduce incertidumbres en la utilización de programa actual de compra de activos. Aunque, en mi opinión, lo realmente relevante es que la decisión de ayer supone un importante espaldarazo a la gestión del BCE en la crisis del euro. Y reitera que mantiene un importante margen de maniobra para seguir tomando medidas en el futuro, si fuera preciso. Esperemos que no lo sea.

José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB)

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