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Europa aprueba un nuevo paquete de medidas para los bancos

Tras su aprobación por el Parlamento, el Consejo Europeo ha aprobado una serie de cambios normativos encaminados a “reducir los riesgos del sistema bancario”, tal y como ha comunicado este martes. El paquete legislativo, conocido como CRD-V, revisa el marco prudencial de capital y de resolución que rige a las entidades financieras de la eurozona.

La UE ha dado un paso más hacia la implementación de un nuevo marco para reforzar la unión bancaria y reducir los riesgos en el sistema financiero, con la aprobación de CRD-V. Este conjunto de medidas tiene entre sus objetivos incorporar los nuevos estándares de Basilea (aunque sin incluir Basilea IV), un nuevo requisito de capacidad total de absorción de pérdidas (TLAC, acrónimo en inglés de ‘total loss absorbing capacity’) para las entidades consideradas de importancia sistémica mundial por el FSB (Financial Stability Board); e incorporar algunos ajustes técnicos identificados en años anteriores.

Tal y como destaca en un comunicado, el Consejo Europeo quiere reducir “los riesgos en el sector bancario y reforzar la capacidad de los bancos para hacer frente a posibles perturbaciones”.  Desde la institución, se ve como “un avance notable en la profundización de la unión económica y monetaria, que además permite a la UE cumplir sus compromisos internacionales”.

Según Ana Rubio, responsable de Regulación Financiera en BBVA, “esta reforma supone un paso adelante muy significativo en la reducción de los riesgos del sistema bancario europeo y en la Unión Bancaria”. Por tanto,”la industria está en situación de empezar a compartir riesgos en paralelo, en particular mediante un fondo de garantía de depósitos común”, afirma.

Ana Rubio (BBVA): “Esta reforma supone un paso adelante muy significativo en la reducción de los riesgos del sistema bancario europeo y en la Unión Bancaria”

¿Qué medidas incluye este paquete?

El Consejo Europeo explica que estas medidas suponen la puesta en práctica de las reformas internacionales acordadas tras la crisis financiera de 2007-2008 “para fortalecer el sector bancario y afrontar los desafíos que aún amenazan la estabilidad financiera”. Se presentaron en noviembre de 2016 e incluyen elementos acordados por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea y el Consejo de Estabilidad Financiera.

El paquete consta de medidas clave como el establecimiento de un requisito de ratio de apalancamiento para todas las entidades, así como un colchón adicional de ratio de apalancamiento para todas las entidades de importancia sistémica mundial. También introduce un requisito de financiación estable neta (NSFR por sus siglas en inglés) y un nuevo marco del riesgo de la cartera de negociación a efectos de reporte.

Por otro lado, se incide en la obligación de que las entidades de terceros países con actividades significativas en la UE dispongan de una empresa matriz intermedia de la UE, se introduce para todas las entidades un requisito mínimo de fondos propios y pasivos admisibles (MREL) reforzado para las entidades de importancia sistémica mundial y otros grandes bancos, y un nuevo instrumento de moratoria para la autoridad de resolución.

El paquete bancario “también comprende una serie de medidas concretas para atender a las especificidades de la UE, como incentivos para inversiones en infraestructuras públicas y pymes o un marco relativo al riesgo crediticio que facilita la cesión de préstamos dudosos”, establece el Consejo.

“Gracias a la adopción de medidas clave, como la ratio de apalancamiento vinculante para todos los bancos, y la inclusión de una «capacidad total de absorción de pérdidas» para las entidades más importantes, los bancos estarán mejor capitalizados y mejor preparados para hacer frente a las turbulencias del mercado”, en palabras de Eugen Teodorovici, ministro de Hacienda de Rumanía, país que en la actualidad ejerce la Presidencia del Consejo.

¿Cuál es el calendario para su entrada en vigor?

La normativa se ha aprobado el 14 de mayo y, en junio, se publicará en el diario oficial de la UE, aunque su entrada en vigor no se producirá hasta 20 días más tarde. Asimismo, habrá un periodo de transposición nacional o implementación de entre un año y medio y dos años, aunque algunos elementos entrarán en vigor inmediatamente, como el requerimiento TLAC para las entidades sistémicas a nivel global, conocidas como G-SIIs.

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