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Fundéu BBVA 30 jun 2017

¿Hay que temer a los 'hackers'?

La inteligencia puede estar al servicio del bien o del mal: Rosalind Franklin contribuyó decisivamente al descubrimiento de la estructura del ADN. Ahora bien, ¿tendrá ella la culpa si un descerebrado aprovecha los avances en genética para concebir un híbrido entre un guepardo y un caballito de mar?

Del mismo modo, una persona puede poseer amplios conocimientos informáticos. Además de desenvolverse en el lenguaje BASICuna curiosidad impetuosa le permitirá introducirse en computadoras ajenas para detectar sus vulnerabilidades. Si todo su afán es poner a prueba una red informática, quizá no cause más daño o contratiempo que una jaqueca al responsable de seguridad.

Pero, claro, esa persona puede tener un hermano gemelo. Y este hermano gemelo puede compartir la misma pasión por los ordenadores, pero con una propensión delictiva. Algo tipo: «Te bloqueo tu disco duro y, si no me das un pastizal, despídete de todas tus fotografías».

Para diferenciar sendos perfiles humanos, en inglés se han creado dos términos distintos: el experto que se limita a poner en evidencia los fallos de seguridad informática se llama hacker, mientras que su gemelo extorsionador es un cracker.

Conviene enfatizar esta distinción: no todos los hackers persiguen fines ilícitos.

Por no confundirlos, los padres visten a los gemelos de colores distintos y, cuando llega el verano, al bueno le ponen un sombrero blanco y al que comete fechorías le colocan un sombrero negrogiros por los que también se conoce a uno y otro.

Aunque a veces también se ha propuesto llamar pirata informático al hacker, el sustantivo pirata no termina de resultar elogioso y ofende a una comunidad de expertos que no alberga malos propósitos.

Entonces, a falta de traducciones, suele recurrirse a adaptar: así, hacker cracker podrían dar lugar a háker cráker, respectivamente.

Aunque a mí en concreto me parece una buena solución, se está tan familiarizado con las grafías inglesas que es dudoso el éxito de las variantes españolizadas, acomodadas a nuestro sistema ortográfico sin esa secuencia ck. Desde luego, el hecho de que los plurales correspondientes sean hákeres crákeres tampoco ayuda, pero ¿acaso no decimos másteres y córneres, siguiendo el plural regular, sin que se nos corte la digestión?

La Academia, de momento, ha izado la bandera blanca y, a la espera de otra alternativa, ha incluido en el diccionario el préstamo crudo hackeren cursivaNo se escribirán con resalte, en cambio, derivados como hackear, hacktivismo hackatón, según las normas al respecto de la Ortografía.

Por si alguien está preguntándoselo, hackatón es un acrónimo de hacker y maratón, y alude a un tipo de encuentros donde se reúnen programadores, desarrolladores y hackers.

Por supuesto, el mal nunca descansa, así que no es descartable que en la internet profunda pueda encontrarse el reverso de estas reuniones; convocatorias en las que informáticos sin escrúpulos se citarán al margen de la ley para meterse en nuestros ordenadores y cambiar las fotos de nuestras mascotas por híbridos de guepardos y caballitos de mar en un crackatón clandestino.

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