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Medio ambiente 30 sep 2016

Hipotecas energéticamente eficientes

¿Cómo se puede proteger el medio ambiente con un producto financiero? Esta es la pregunta que quieren responder desde la EMF (European Mortgage Federation), una asociación que representa al producto hipotecario en la Unión Europea. La EMF ha reunido a  bancos, constructores e instituciones en el marco del Build Upon Leaders Summit que tuvo lugar en Madrid el 20 y 21 de septiembre.

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El objetivo de la EMF es demostrar que, incentivando al usuario para que compre una casa energéticamente eficiente, o ayudándole para que reforme su vivienda y la convierta en una vivienda “verde”, no sólo ayudaremos a cuidar el medio ambiente, sino que los propietarios saldrán ganando y las entidades financieras mejorarán sus beneficios.

Hasta ahora, en la Unión Europea, las iniciativas que ha habido en ese sentido han sido, en su mayoría, regulatorias. La EMF propone que los bancos y los compradores sean parte activa de esta iniciativa. Para ello, se basa en diferentes afirmaciones:

  • Vivir en una casa eficiente hará que el dueño de la misma ahorre en el largo plazo.
  • Un consumidor que debe invertir menos dinero en consumo energético tiene más dinero disponible para hacer frente al pago de sus deudas.
  • Una casa eficiente tendrá más valor de reventa que una casa que no lo sea, lo que favorece tanto al banco como al propietario.

Si esto es así, ¿cuáles son los inconvenientes?

El primero es conseguir un estándar que sea capaz de acotar la definición de vivienda energéticamente eficiente. Ese estándar debería ser común a toda la Unión Europea, independientemente de las condiciones climatológicas del país, y establecido por un actor independiente, ya sea la propia Unión Europea o asociaciones relacionadas con la construcción que no estén relacionadas con la banca.

El otro gran inconveniente es el coste de convertir una vivienda en eficiente. Este coste debe ser asumido por el propietario o financiado por un banco, con la garantía para el dueño de la vivienda de que la inversión sea rentable en el largo plazo y para la entidad financiera de que obtendrá un beneficio por la concesión de ese préstamo.

Para conseguir que el propietario perciba como rentable esa inversión, la EMF pide a los bancos que analicen la posibilidad de bonificar los tipos de interés de los préstamos que estén destinados a viviendas energéticamente eficientes. A cambio la EMF apuesta por el menor riesgo que supone conceder un préstamo a un propietario que tiene en cuenta criterios sostenibles. Así también es más rentable para la entidad.

A día de hoy, al no existir un censo de viviendas eficientes, no existen datos suficientes que refuercen la teoría de la EMF sobre el riesgo de impago. Se abre así un periodo de análisis donde los bancos deberán evaluar si esa correlación negativa entre un tipo de préstamo destinado a viviendas eficientes y el riesgo de impago existe, y ver si este tipo de productos tiene realmente viabilidad a largo plazo.

Como cualquier otra compañía, las entidades financieras deberían actuar bajo un marco de responsabilidad social y medioambiental, no sólo mediante iniciativas filantrópicas, sino a través de su propio modelo de negocio creando productos de alto impacto social.

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