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La calidad de los activos: una asignatura pendiente en Europa

Una de las secuelas de la última crisis en los bancos son los activos deteriorados (conocidos en inglés como non-performing loans o NPLs). Créditos en los que el prestatario se ha retrasado en el pago o ha mostrado signos de que tendrá dificultades para devolverlo. Algunos sistemas financieros, como el español, han hecho los deberes en la limpieza de sus balances. Sin embargo, otros sistemas siguen teniendo la calidad crediticia como una asignatura pendiente. Un caso reciente son los bancos italianos, que siguen acumulando una carga de más de 300.000 millones de euros de este tipo de activos.

Como apunta el consejero ejecutivo de BBVA, José Manuel González-Páramo, en un reciente artículo publicado por Eurofi, este problema es muy heterogéneo entre países por varias razones. Primero, el origen es distinto, ya que en algunos casos los activos deteriorados están concentrados en una sola cartera que ha experimentado un boom crediticio. Véase el sector inmobiliario en España, que afectó de lleno a los bancos con una exposición elevada al crédito promotor e hipotecario. En cambio, en otros países el empeoramiento de la calidad crediticia surgió de un periodo prolongado de bajo crecimiento económico, que se trasladó de manera generalizada a las carteras de los bancos.

En segundo lugar, el nivel de deterioro de los activos también difiere entre unos países y otros. Las economías con más créditos dudosos son, lógicamente, las más afectadas por la crisis.

Por último, cada país ha aplicado su propia receta. La limpieza de los activos ha cosechado un mayor éxito en sistemas donde los bancos han sido muy activos en la reestructuración, refinanciación y venta de carteras tóxicas. Todo ello llevó a la creación de sociedades especializadas en la gestión de activos (bancos malos) y a cambios en la regulación sobre insolvencias, con el fin de ayudar a las entidades financieras a digerir los activos dañados.

“Es complicado comparar la verdadera dimensión del problema entre los países, ya que la definición de los NPLs usada internacionalmente no es la misma”, señala José Manuel González-Páramo, que participó la semana pasada en el Eurofi Financial Forum 2016 celebrado en Bratislava (Eslovaquia). Las autoridades europeas (EBA, SSM) están trabajando en homogeneizar esta definición para facilitar la tarea. “Ser capaces de comparar la calidad crediticia de los sistemas financieros de forma apropiada es crucial en el marco de la unión bancaria”, subraya. En su opinión, aprobar esta asignatura pendiente no se debería dejar para más adelante. “Solo cuando los bancos se puedan deshacer de esta carga, serán capaces de apoyar la recuperación económica”. Además, urge a resolver el problema porque “el futuro de la unión bancaria depende de ser capaces de mutualizar riesgos y costes, y para ello el legado de los activos dañados tiene que ser parte del pasado”.

Como recomendación final, el máximo responsable de Regulación de BBVA recuerda que “la experiencia más reciente nos muestra que es crítico reconocer los problemas de calidad de activos y comprender bien su origen en un estadio inicial del proceso”. En este sentido, sostiene que toda iniciativa pública o privada debería ser ambiciosa y estar coordinada, para que el esfuerzo tenga éxito.

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