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Las provisiones bancarias. ¿Qué son y cuántos tipos hay?

Todas las empresas tienen que asegurarse de que cuentan con los fondos necesarios para cubrir tanto posibles pérdidas de valor del activo como para hacer frente a potenciales obligaciones que aún no se han materializado. Estos fondos son conocidos comúnmente como provisiones. En el caso de los bancos, la estructura intrínseca del negocio convierte a las provisiones por insolvencia en un elemento clave, ya que pueden generar una merma significativa del resultado.

Como explicábamos en el vídeo ¿Cómo es el balance de un banco? la actividad principal de los bancos es la intermediación financiera. Las entidades financieras utilizan los recursos procedentes de clientes (pasivo) para dar financiación (activo) a estos u otros clientes. Pero el banco no tiene la garantía de que todos los préstamos que concede le sean devueltos. Existe un riesgo de que aquellos a los que se les otorga financiación incumplan con sus obligaciones o se retrasen en el pago de las mismas. Es lo que se conoce como riesgo de crédito.

Hay que tener en cuenta que en algunos sectores, como la banca, la legislación proporciona una normativa de provisiones mínimas y, por tanto, cuando se concede un crédito hay que provisionar parte de él por si el crédito entra en mora; es decir, las entidades bancarias realizan dos tipos de dotaciones en su cuenta de resultados para cubrirse del llamado riesgo de crédito: las genéricas, que se realizan en el momento de la concesión del préstamo; y las específicas, que cubren los créditos impagados.

En definitiva, la concesión de un crédito obliga al banco que lo ha concedido a constituir un fondo en balance para cubrir su potencial baja en el activo en el caso de que finalmente se clasifique como fallido (es decir, que se considere remota su recuperación). Una vez creado, este fondo o provisión por insolvencias aparecerá en el activo del balance dentro de la cuenta “Préstamos y anticipos de la clientela”, aunque con signo negativo. Ello nos permitirá saber el importe de la cartera de préstamos bruta y neta (antes y después de deducir la provisión por insolvencias). En el caso de que finalmente el crédito se pague, el fondo desaparecerá del balance.

Además de las provisiones por insolvencias, los bancos, al igual que las empresas no financieras, han de mantener fondos para cubrir posibles obligaciones futuras (como por ejemplo pensiones, prejubilaciones o litigios). Estos recursos se contabilizan en el balance del banco en la cuenta de pasivo llamada “Provisiones”.

Los cargos que se producen tanto en el momento de la concesión de un crédito (dotaciones genéricas) como por los créditos dudosos que se han producido en un período determinado de tiempo se contabilizan en el epígrafe “Pérdidas por deterioro de activos financieros” y aparecen en la cuenta de pérdidas y ganancias con signo negativo, una vez calculado el margen neto o resultado de explotación. Las provisiones por obligaciones futuras se contabilizan inmediatamente después, también con signo negativo, bajo el rótulo “Dotaciones a provisiones”. Por tanto, ambas cuentas pueden reducir significativamente el resultado atribuido de una entidad financiera.

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