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BBVA Bancomer: ligera tendencia al alza en crecimiento pese al entorno complicado

En un ambiente de recuperación de la demanda interna en México, el crecimiento económico registrará una mejoría moderada 2.2% en 2015 al 2.5% en el 2016, mientras la inflación cerrará el año en un mínimo histórico de 2.4% y en el 2016 podría alcanzar un repunte moderado para llegar a 3.3%, a pesar de la depreciación del peso frente al dólar, asegura BBVA Bancomer.

A nivel global se observa una recuperación más débil y desigual. Por una parte, en Europa se intensifica la mejora, mientras que en Latinoamérica y Asia el crecimiento pierde fuerza. En EE.UU se espera que la desaceleración sea transitoria puesto que las mejoras en el empleo y la inflación baja apoyan el ingreso y consumo de los hogares, lo que compensaría la apreciación del dólar y el freno de la demanda externa. Entre los riesgos para el panorama económico mundial destacan la falta de acuerdo en Grecia y el impacto en los países emergentes del inicio del ciclo de aumento de la tasa monetaria en EE.UU, y la reducción en precios internacionales de materias primas.

Las perspectivas de crecimiento mundial son más bajas que el trimestre anterior. De acuerdo a nuestras estimaciones, el PIB mundial creció 3.4% en 2014, lo hará sólo un 3.2% en 2015, y el año que viene se recuperará hasta el 3.5%, apenas el promedio del último quinquenio. Por primera vez desde los años 80, en el período 2011-2015, se registró en promedio una desaceleración simultánea del PIB en economías desarrolladas y en el agregado de economías emergentes y en desarrollo.

 

El agotamiento del  modelo de crecimiento de China pesa sobre todo en la demanda externa de otros países emergentes, en particular de los exportadores de materias primas y de los más integrados en sus cadenas de producción. Las perspectivas de mejoría del PIB mundial más allá de 2016 han de apoyarse en un mayor crecimiento en las economías desarrolladas, a medida que se reduzca la excesiva deuda del sector privado, y que a su vez se podría acelerar con reformas estructurales que aumenten la productividad.

Ante las significativas mejoras en el mercado laboral en EE.UU., y la perspectiva de que la inflación se acelere en aquel país apoyada por el incremento en salarios, seguimos considerando que la primer alza de la tasa monetaria en EE.UU. ocurrirá en diciembre, lo cual descuenta ya también el mercado, aunque un retraso al primer trimestre del próximo año no está totalmente descartado.

En el caso de México, se estima que el PIB crezca 2.2% en 2015 y 2.5% en 2016, desde el 2.5% y 2.7% estimado previamente. La revisión al escenario es consecuencia de la falta de mejora en la producción industrial en EE.UU en los últimos meses, una revisión a la baja al escenario de crecimiento de ese país para 2016 de 2.8% a 2.5%, y la falta de gasto público en infraestructura en México. El recorte al gasto público federal en 2016 implica que éste dejará de ser un impulso para el crecimiento.

Con el objeto de mitigar la reducción en inversión, se ha lanzado un nuevo instrumento financiero llamado Fibra E que busca monetizar infraestructura ya existente, e invertir los recursos de este proceso de monetización en infraestructura adicional. Estimamos que este mecanismo es muy positivo, pero sus mayores efectos requerirán un periodo importante de maduración.

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La sorpresa al alza en los últimos meses ha provenido del sector servicios (que incluye comercio). Estimamos que en esta mejora ha influido la depreciación cambiaria que incrementa el ingreso disponible a través de las remesas y el sector turístico, la formalización del empleo impulsada por el sector público, y el aumento del salario real. Con esto, en los primeros ocho meses del año el crecimiento anual promedio del sector servicios ha sido de 3.2%, lo que contrasta con un crecimiento de únicamente 1.0% del sector industrial.

La reforma energética ha continuado su curso, y ya se han licitado los campos de las primeras dos etapas de la Ronda 1. No obstante, los bajos precios del petróleo han influido en una adjudicación de contratos menor a la estimada previamente  y en un retraso en las inversiones en aguas profundas, las cuales se encuentran entre las de mayor cuantía, lo que implica que los beneficios de la reforma energética tardarán más tiempo en materializarse.

Para el mediano plazo, estimamos que la reforma energética aun generará inversión e ingresos públicos adicionales, pero a un ritmo menor al anticipado previamente ante la persistencia de los bajos precios internacionales del petróleo. Así, en la medida que el precio del petróleo se recupere, la inversión adicional proyectada en el sector energético de 25 mil millones de dólares en el mediano plazo podría contribuir con más de un punto porcentual de crecimiento económico.

La inflación general ha alcanzado un nuevo mínimo histórico en 2.5%. La baja inflación en el año ha estado apoyada por la holgura en la economía, la reforma del sector telecomunicaciones, la dilución del efecto del aumento de impuestos, y un desempeño favorable de los precios de los productos agrícolas. En este entorno se observa un bajo traspaso del tipo de cambio a los precios de las mercancías que ha sido compensado por disminuciones en algunos precios de servicios asociados principalmente a las telecomunicaciones.

Estimamos que la inflación cerrará el año en torno a 2.4%  y para 2016 es previsible que la inflación comience a aumentar gradualmente a medida que mejoren las condiciones económicas y considerando que el tipo de cambio se mantendrá en niveles elevados. De esta manera estimamos una inflación promedio de 3.3% para 2016.

En relación a la política monetaria, la comunicación de Banxico apoya la idea de sincronización de su tasa objetivo con el proceso de aumento de la tasa de fondos federales en EE.UU., pero la elevada holgura y la baja inflación sugieren que el ciclo de subidas de Banxico debería ser más lento que el de la Reserva Federal. Así, prevemos que Banxico ajuste al alza su tasa de referencia a 3.25% y 3.50% al cierre de 2015 y 2016, respectivamente, con un sesgo a un inicio más tardío de la primera subida monetaria si la Reserva Federal así lo hace.

La probabilidad implícita en el mercado financiero de futuros de un alza monetaria en diciembre en EE.UU. subió hasta cerca del 70% después de la sorpresa positiva en el dato de generación de empleo y aumento de salarios en octubre en EE.UU. Además, estos datos estuvieron precedidos por el señalamiento de la presidenta de la Reserva Federal de que un incremento en la tasa de fondos federales en la reunión diciembre era una “posibilidad real”.

Lo anterior provocó un incremento relevante en las tasas de deuda gubernamental tanto en EE.UU. como en México y una apreciación del dólar contra el resto de las monedas.  La continua fortaleza del dólar en un contexto de poco apetito por riesgo global nos hace prever que el tipo de cambio cerrará este año en niveles cercanos a los actuales y que la apreciación prevista para el próximo año será moderada al anticipar un nivel en torno a 15.9 pesos por dólar al cierre de 2016.

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