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Música 22 nov 2017

Maico sale a la carretera

Al bajar la escalera de la Sala El Sol de Madrid se respira historia. Y no solo por el aroma trasnochado de juergas ochenteras que ha impregnado sus paredes. Los camerinos son un muro de Facebook vintage con pegatinas, carteles y firmas a boli bic de los grupos que elevaron la movida a referente generacional.

Los Maico posan y se hacen selfis delante de este hall of fame con la ilusión de quien da sus primeros pasos en este mundillo. Para ellos, un grupo joven de edad y de recorrido, tocar en El Sol es el principio de un nuevo tramo. Arrancan gira de otoño después de un verano en el que no han parado. ‘How we dream’ ha estado durante cuatro meses en la lista de Los40. Muchas cosas han pasado desde que la canción empezará a sonar en radios y plataformas musicales. La lista de sueños por cumplir se va acortando a la misma velocidad que aumentan sus ganas de llevar al público por ese viaje emocional que plantean en sus directos.

Miguel de Maico durante el concierto de Madrid

Miguel, vocalista de Maico, durante el concierto de Madrid - BBVA

Mientras se visten en esos camerinos de otra época comienza la mutación. Miguel calienta la voz entre bromas de sus compañeros de faena. Uniforme total black para cinco pequeñas estrellas con un sueño cada vez más real. Toman posiciones todavía a oscuras y entre el murmullo de un público expectante. Las baquetas de Ángel marcan el principio del directo. Las luces se encienden y comienza el show. La timidez que muestran durante las entrevistas promocionales se transforma en descaro bajo los focos del escenario.

Madrid y Sevilla han sido las primeras paradas de la gira, a las que seguirán Valencia y Valladolid. Si en verano acompañaron a otros grupos en grandes eventos como Los40 Summer Live o el Cadena100 Por Ellas, ahora son los protagonistas en salas donde se pueden mirar al público de tú a tú. Donde la virtuosa voz de Miguel más brilla y donde Emilio y Nito se permiten bajar del escenario para tocar junto al público.

La respuesta de los asistentes confirma la buena acogida por parte de crítica. Terminado el espectáculo, los chicos bajan a saludar y hacerse las fotos de rigor. Pero además charlan con la gente y se toman una cerveza. Guardan el traje de estrella de rock para la próxima actuación y vuelven a su normalidad. Escuchan las opiniones sobre alguno de los temas, sobre el orden del setlist, sobre el sonido de la sala. Toman nota de mental de todo y aprenden caminando. El sueño está en marcha y rodando por la península, más allá de su Mallorca natal. ¿Planes de futuro? No despertar de este sueño.

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