Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Cerrar panel

Mi primera tarjeta de crédito: cosas a tener en cuenta

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, esta célebre frase que aparecía en los cómics de Spiderman bien se podría aplicar al uso de las tarjetas de crédito, sobre todo cuando es la primera vez que se tiene una. Por un lado, cuando se utiliza con responsabilidad es una herramienta poderosa para gestionar el dinero, pero por otro, un mal uso puede acarrear problemas financieros.

‘A priori’, tener una tarjeta de crédito puede parecer la solución a muchos problemas: seguridad de no ir con dinero en efectivo, aplazar  los pagos para no tener que afrontarlos al momento, contar con seguros que antes no se tenían… Pero si es la primera vez que se tiene una entre las manos, es preferible tener en cuenta algunos consejos antes de usarla.

Comprobar cuotas y comisiones 

A la hora de poder contratar una tarjeta de crédito es conveniente analizar tus necesidades para elegir la tarjeta que más te conviene. Es habitual que las tarjetas de crédito conlleven una serie de comisiones que hay que tener en cuenta cuando se utilizan.

  • Comisión por emisión y renovación: la primera consiste en la cantidad fija que se paga en el momento de la emisión y la segunda, es el coste anual que cobra la entidad bancaria por contar con una tarjeta de crédito y disfrutar de sus servicios. Estas cantidades pueden variar según la entidad emisora, por lo que conviene compararlas antes de decidirse por una o por otra.
  • Comisión por descubierto: se cobra cuando se excede el límite de la tarjeta. Esto ocurre cuando se hace uso del crédito y no hay dinero en la cuenta.
  • Comisión por retirada de efectivo en los cajeros automáticos: puede cargarse en la cuenta cuando el usuario saca dinero de un cajero que no pertenezca a la red de su banco.

Elegir bien la forma de pago 

La tarjeta de crédito permite aplazar los pagos de las compras de dos formas:

  • Pago total: se puede elegir pagar todo a final del mes sin intereses de modo que aplazas el pago de todas las compras que se hayan hecho con la tarjeta hasta los primeros días del mes siguiente.
  • Pago aplazado: consiste en devolver la cantidad de dinero dispuesto en varios plazos con un tipo de interés. En este caso, se puede elegir una cuota fija a pagar cada mes o fijar un plazo para devolver lo prestado.

Cuando se utiliza esta modalidad de pago, es como si el banco hiciera un pequeño préstamo que hay que devolver. Así que conviene utilizar esta financiación de modo responsable para poder hacer frente a las cuotas.

Sacar partido de sus ventajas

Descuentos, seguros, programas de fidelización… Una tarjeta de crédito puede ser la llave para conseguir un ahorro importante a final de mes, por lo que es recomendable conocer bien sus prestaciones. Por ejemplo, conviene tenerla a mano cuando se va a salir de viaje ya que estos plásticos suelen incluir seguros de equipaje, de asistencia por accidente en el medio de transporte o retraso del mismo o de accidente en un país extranjero. Además, también es habitual que cuenten con programas de puntos en comercios y gasolineras, descuentos y devoluciones.

Utilizar una tarjeta de crédito puede ser un punto a favor en la gestión de las finanzas, siempre que se haga con prudencia. Si, desde pequeño, se está acostumbrado a tener una cuenta de ahorro, luego no es complicado acostumbrarse a este tipo de productos. En esta línea, BBVA Bancomer ha lanzado la primera cuenta de ahorro digital para niños y jóvenes. Con esta cuenta, los menores pueden ahorrar, consultar su saldo, disponer de efectivo en los cajeros automáticos… todo ello de una forma divertida y completamente digital para que puedan aprender a gestionar su dinero y ahorrar para cumplir sus metas.

Otras historias interesantes